Un reconocimiento a un siglo de «compromiso» con Cáceres. Esta fue la máxima que resonó con más fuerza este viernes en el complejo San Francisco, escenario simbólico en el que el colegio San Antonio recibió el mayor galardón que puede otorgar la ciudad: la Medalla de Cáceres. Engrandeció así, de la misma forma que lo hace día a día con su legado histórico, que celebra este año su centenario, la lista de premios que cuelgan en sus estanterías, el más reciente también, la Medalla de Extremadura

El acto además se enmarcó en el programa de otra celebración grande que la capital conmemora esta semana, el 35 aniversario de su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue precisamente la ceremonia de entrega de la medalla la que abrió los actos para recordar esta fecha que se prolongarán hasta este sábado. De este modo, ante un aforo de ‘nueva normalidad’ con autoridades políticas, civiles y representantes de la comunidad educativa del colegio, la dirección del centro encabezada por Sonia Martín y una representación de la comunidad Franciscana con Fray Isidro Moruno recogieron el título que ya ostentan el Cefot, el Brocense, la comandancia de la Guardia Civil y El Periódico Extremadura, que recibió el premio por su 90 aniversario. 

La gala, medida en tiempo y protocolo, se prolongó a lo largo de una hora y estuvo conducida por Guadalupe Fernández. Arrancó con la proyección del vídeo promocional del Grupo de Ciudades Patrimonio ‘Un viaje extraordinario por Cáceres’, contó con la actuación del músico y antiguo alumno Manuel Sellers y con la proyección de un vídeo elaborado por otro alumno, Álvaro Muriel. 

Antes del momento de la entrega intervino la concejala de Cultura, Fernanda Valdés, que aplaudió la «fuerte influencia» en la ciudad de la institución educativa desde su fundación y destacó el «compromiso con la enseñanza y su labor humanitaria». En esa línea, tuvo palabras para agradecer la labor en la capital de figuras de referencia como el Padre Pacífico o la Cofradía de los Estudiantes. 

Tras la ovación durante la entrega del galardón, la directora del centro Sonia Martín protagonizó uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. En su discurso, que finalmente pudo pronunciar a pesar de su ligera afonía, la que es primera mujer directora titular del colegio franciscano puso de relieve que la de este viernes es «una fecha para recordar, para exaltar, para el reencuentro, pero sobre todo para afianzar el sentido de pertenencia a una ciudad como Cáceres y a una familia como la Franciscana». Aplaudió que el galardón sea «un reconocimiento al esfuerzo de nuestros antepasados, de nuestro presente» aunque incidió en que es «un impulso al futuro». «No idealicemos que todo tiempo pasado fue mejor, que estos cien años nos empujen para seguir ofreciendo esa formación integral de la que estamos tan orgullosos», puso de relieve. Felicitó a los antiguos profesores y a los nuevos, a las familias y tuvo palabras también para la familia del baloncesto «por ser referente no solo en sus logros deportivos sino en sus valores de juego limpio y sana competitividad». Cerró su intervención agradeciendo a la corporación municipal la determinación a la hora de unirse a la celebración del centenario con este galardón.

Concluyó el acto el propio alcalde, que valoró que a lo largo de estos cien años la labor del colegio «ha sido incuestionable» a la hora de «defender y de impulsar a la ciudad». «Puedo dar las gracias porque el legado de los Franciscanos es inmenso en esta ciudad, ahora toca proyectar el futuro», apostilló. El acto de entrega fue preludio para el programa que tendrá lugar a lo largo de este sábado y que comprende la apertura del baluarte y pasacalles.