«Hobby, afición, deporte, manera de entretenimiento, pasión..., dependiendo a quien preguntes tendrás diferentes respuestas», explica a El Periódico Extremadura José Luis Bravo (conocido por todo el mundo por 'Wuito'), presidente del Club Fútbol Chapa de Cáceres. Asociado a un juego de recreo ya superado por los tiempos, esta sencilla modalidad que requiere apenas un tablero, las chapas de las botellas de refresco y afición futbolera. «De pequeño jugaba a las chapas a la hora de la siesta en casa y en la calle, se hacían campos y todo, y venían las caras de jugadores en alguna bebida. La liga (LFC) es una excusa para seguir con un juego tradicional», dice el ‘crack’ cacereño del fútbol chapas.

El silencio mientras se juega es sepulcral, de partida de ajedrez de nivel. La calma y la paciencia son aspectos claves para conseguir la victoria en un encuentro. ¿Existe una liga de chapas? «Aunque parezca una broma, hay una competición (LFC) con su reglamento, sus normas y su clasificación. Existen dos modalidades, pareja e individual. Viajamos cada 15 días y en total son 26 clubs en todo el país. Cáceres juega al fútbol chapas desde el 2003 y cuenta con algo menos de 40 socios. Además el pasado 27 de noviembre, nuestro jugador Cayetano Romero se proclamó campeón de España Infantil 2021, en Mérida. Es un gran orgullo», apunta 'Wuito'. 

¿Cada uno llevará sus chapas a los partidos? «Se usan chapas normales, de bar, que no estén dobladas, o unas específicas de Estados Unidos que también están homologadas y te permiten un mejor golpeo de balón. A todas ellas se les pueden poner imágenes. Yo por ejemplo, llevo los jugadores del Cacereño, pero en internet se pueden conseguir de otros equipos. Esta es una bonita actividad intergeneracional, pueden ir abuelos con sus nietos a jugar», responde Bravo.

¿FIFA, Fortnite o League of Legends? En la era del ocio digital, también futbolero, se cuela una alternativa que renace con insospechada fuerza: el fútbol de chapas. «Los jóvenes ahora solo juegan con consolas de videojuegos si no les das una alternativa. Pero cuando prueban esta disciplina, les encanta», asegura 'Wuito'.

Las cajas de zapatos se han convertido en porterías con redes, el garbanzo en un balón de fútbol y de la arena del parque se ha pasado a una mesa con una moqueta verde que simula el terreno de juego. Una evolución que no afecta lo más mínimo a la parte esencial del juego, las ganas de competir y disfrutar.