A la tercera quiere ir a la vencida. Tras dos años con una cultura marcada por los aforos reducidos y las restricciones debido al coronavirus, Cáceres encara 2022 con un ánimo claro: recuperar sus grandes citas, las que más público atraen y las que más despliegue de logística requieren, dos cuestiones arrancadas de raíz desde que se inició la pandemia. 

Aunque en otras comunidades como Cataluña o Madrid, la programación de festivales sí se ha reanudado con el desembolso que supone realizar un test de antígenos por persona, la capital cacereña sí ha ido de forma progresiva recuperando su programación habitual pero con carpetazo a sus citas multitudinarias. En el caso de 2020, porque la primera ola y el confinamiento obligaron a paralizar todos los eventos culturales y en el caso de este último año, por la incertidumbre y los repuntes de las olas sucesivas. 

Si hablamos de citas masivas, que superen las 10.000 personas, en la ciudad solo se celebran dos: la más icónica, el buque insignia de la cultura desde hace treinta años, Womad (100.000 asistentes) y Extremúsika, en su nueva etapa desde 2018 --ya cumplió diez años con un promotor anterior pero vendió la marca-- (40.000 asistentes). Ambas fechas comparten camino en estos dos últimos años, las dos han sufrido dos aplazamientos, el último ‘in extremis’ porque ambas planeaban celebrarse en 2021 y ambas tienen previsto resarcirse de los dos años de silencio en 2022. En el caso del primer festival, Womad, ya tiene garantizada su celebración hasta 2023. El consorcio Gran Teatro, (Junta, Diputación y Ayuntamiento) y la organización rubricaron el contrato para blindar las dos próximas ediciones en la asamblea que celebra el consorcio a finales de año. Mantendrá la misma asignación anual, 400.000 euros, pero queda por concretar en qué términos tendrá lugar en cuanto a formatos y si recuperará el escenario en la plaza Mayor.

Se da la circunstancia de que en los dos últimos años que no se ha celebrado, la subvención que aporta el consorcio, 400.000 euros, se ha destinado en el caso de 2020 a arreglar el Gran Teatro y la de 2021 a diseñar una programación propia durante un año, esta última, una cuestión que hizo saltar las alarmas sobre la posible continuidad del festival, que coincide además que celebra sus 30 años en la capital y que en los últimos años si ha sido cuestionado por el problema del ‘botellón’ y por el desgaste de su propio formato, que no ha variado en décadas.

Tanto instituciones como organizadores salieron al paso de estos rumores y descartaron que se estuviera planteando sustituir la cita con las actividades alternativas sino que era una respuesta temporal a la situación de la pandemia para que Cáceres no perdiera su agenda cultural en la medida de lo posible. Así a lo largo de 2021, el presupuesto de Womad se invirtió en financiar 40 conciertos para que tuvieran un precio reducido y accesible para los cacereños. 

Al margen del debate, tanto Junta como organización se han mantenido firmes en la intención de reanudar la cita multicultural en cuanto la situación mejorara. De esta forma, el acuerdo del consorcio es que se celebre del 5 al 8 de mayo, fecha habitual para compatibilizar el resto de ediciones de la marca Womad en el mundo.

Cerrada también se encuentra la celebración de festival Extremúsika, que confirma del 6 al 8 de octubre y mantiene su ubicación en el Recinto Hípico. Confirma también a parte de su cartel que anunció hace dos años. Los cambios, anuncia la organización, se producen porque los artistas o ya no están de gira o mantienen otros compromisos, pero la intención, apuntan es que se mantenga al máximo de los que se han anunciado.

Entre los que se anunciaron este último mes se encuentran Kase O, Juanito Makandé, Mala Rodríguez y Bad gyal, entre otros. Apuntan también, a falta de concretar cómo se llevará a cabo la logística de acceso, que afrontan esta nueva oportunidad «con muchas ganas». La intención es que el aforo se mantenga para 15.000 personas. El escenario que contemplan es que la pandemia a finales de 2022 con el avance de la vacunación se mantenga en mínimos y no requiera ninguna normativa específica. 

De enero a diciembre

Al margen de las citas masivas, la capital prevé recuperar sus fechas más representativas a nivel cultural. En enero, mantendrá la programación navideña y recupera la cabalgata de Reyes Magos a pie y en febrero confirma también el desfile de Carnavales para el que las comparsas ya han pedido implicación ciudadana. Marzo es el mes por excelencia del Festival de cine español de Cáceres en el Gran Teatro, aunque el año pasado se trasladó a mayo por la pandemia. Abril sí confirma el décimo aniversario del Primavera fest el día 7 con Nino Vargas. También este mes aglutina los actos de San Jorge y la Feria del Libro. En el caso de mayo, aparte de ser mes representativo de la cultura por la celebración de Womad, acoge las actividades de la Feria de San Fernando, que este año se celebró en San Miguel --septiembre-- tras llegar a acuerdo con los feriantes y como ha tenido gran acogida, el ayuntamiento prevé mantener ambas fechas. Junio es mes de teatro, el Festival de Teatro Clásico, que cumple 33 años y se mantiene como el evento decano de la ciudad. 

Tras el verano, Amex inaugurará los festivales del otoño. También en ese mes se celebra la Noche del patrimonio. Octubre suma aparte de Extremúsika, Irish Fleadh y festival de Blues y aunque en el aire aún, en noviembre, el festival flamenco y aún queda pendiente Horteralia y en diciembre, el festival flamenco de las minas y las actividades de la programación navideña.