«Uno de mis tres hijos tiene covid y yo tengo que ir a trabajar, ¿qué hago? ¿los dejo solos en casa?». Este es el lamento de la cacereña Fátima Rubiales, que muestra su «angustia» por una situación provocada por el cambio en las normas de la crisis sanitaria para contactos estrechos que hacen incompatible que pueda cuidar sus hijos si están contagiados. «Ha dado positivo esta mañana --por este martes- y he pedido que me hicieran un justificante para poder faltar al trabajo porque aún son pequeños y no pueden quedarse solos y me han dicho que no», pone de manifiesto. Sus hijos tienen diez, cinco y un año. 

En ese sentido, lamenta que la única opción viable sería que los abuelos se hicieran cargo pero en este caso no es una alternativa debido «al riesgo» que supone que su hija contagie a los mayores, más vulnerables de sufrir complicaciones por el coronavirus. Añade, de esta forma, que informará a la empresa, es dependienta de una gran firma, de que deberá ausentarse con el temor de que la sancionen. «Si falto me arriesgo a que me amonesten», asegura mientras lamenta que nadie ofrezca una solución a su caso. 

De la misma manera, sostiene que con el inicio de las clases no será la única que se encuentre en esta situación debido a que los alumnos que den positivo deberán aislarse en su domicilio el periodo de cuarentena que les corresponda y alguien deberá ocuparse de ellos. 

Según recoge la nueva normativa de la Junta de Extremadura, los contactos estrechos que estén vacunados no deben aislarse y por tanto, no tienen justificación para no desarrollar su actividad.