La segunda planta de la residencia de mayores Cervantes se sometió a una importante reforma en el año 2015, para prestar una mejor atención a las personas dependientes. Se invirtieron 650.000 euros con el objetivo precisamente de ampliar la oferta de atención a los ancianos de la ciudad, pero no se le ha dado finalmente la utilidad que se pretendía. Este espacio cuenta con 62 camas (el geriátrico tiene 198 en total).

Según afirma la Junta de Extremadura en estos momentos solo hay disponibles tres camas en esta planta (hay 59 en uso), pero no porque se hayan ofertado estas plazas, sino porque se están utilizando para el aislamiento y la separación de los residentes. Según las mismas fuentes comenzó a utilizarse durante los primeros meses de la pandemia y desde entonces las camas han estado ocupadas por los internos que ya había.

Precisamente esto es lo que critica el cacereño y voluntario de ayuda a los mayores, José Luis Criado, ya que no se aprovecha el espacio para ampliar la oferta de atención a este colectivo, tal y como estaba previsto. «En Cáceres hace 40 años que no se abre una residencia y es necesario porque hay lista de espera», asegura. Según explica, en la Cervantes las habitaciones son dobles y, desde que estallara la pandemia, se han convertido en individuales mediante el uso de este espacio.

Criado consiguió que se aprobara una moción en octubre del 2019 en el ayuntamiento para exigir a la Junta que se reabriera esta segunda planta (entonces llevaba cuatro años reformada, con mobiliario completamente nuevo, pero cerrada). Esta semana ha vuelto a presentar un escrito en el consistorio para reclamar que se le dé la utilidad por la que se fue reformada. La residencia se ha sometido a otra reforma hace unos meses.