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El Periódico Extremadura

RETORNO A LA RUTINA: LA TERCERA EDAD RECUPERA SUS SERVICIOS EN CÁCERES

Mayores: la vuelta a la vida tras la pandemia

El IMAS y los hogares cacereños de pensionistas reactivan bailes, bingos, viajes y talleres sobre memoria, ordenadores o móviles. Aproximadamente la mitad de los socios han regresado, otros siguen sin atreverse y muchos ya no podrán hacerlo

Parejas en el baile de la Asociación Municipal de Pensionistas la Bondad, en Cáceres

Los datos de Instituto de Salud Carlos III son demoledores: el 94% de los fallecidos por Covid 19 en España durante el primer año de pandemia tenían más de 60 años, aunque solo representaban el 24% de los casos diagnosticados. Sí, el virus ha perjudicado muy seriamente a la generación de los mayores, y pese a su especial fortaleza física y mental, muchos no han podido superar la enfermedad y el resto ha vivido recluido con miedo a salir a la calle, a hacer la compra, a ir al médico, a recibir visitas... Sin embargo, la vacunación masiva y la reducción de las restricciones han animado también a este colectivo a recuperar su vida. Así, los hogares de la ciudad han reprogramado la mayor parte de sus actividades, entre ellas sin duda la más simbólica: el baile.

Ya puede verse a los mayores disfrutar de nuevo entre pasodobles, valses, tangos y ritmos latinos. La mascarilla es obligatoria. Divertirse también después de lo que han pasado. En la Bondad, en Aldea Moret o en el centro cívico Germán Ferrero la vida ha regresado en forma de música, pero también a través de casi todas las propuestas que existían antes del funesto 2020, que son muchas. No todos los asociados se atreven a volver, de momento han dado el paso algo más de la mitad, y aunque van aumentando poco a poco, lo hacen con mucha cautela.

Así lo confirman los distintos presidentes de los hogares y la propia concejala de Asuntos Sociales, María José Pulido. «Ya se ha retomado prácticamente la agenda al completo en las distintas barriadas, aunque hay mayores que todavía no está muy decididos a salir y participar en actividades grupales. Debemos dejar que poco a poco se vayan incorporando, no deben sentirse presionados por hacer lo que hacían antes. Han pasado miedo, necesitan un proceso de readaptación, es normal que les cueste regresar a los encuentros, tocarse, darse la mano...», subraya la concejala. Y por supuesto entre ellos queda el vacío de los que no volverán a las partidas, ni al baile, ni a los viajes, porque la enfermedad les limitó físicamente o porque al final se los llevó.

Por eso mismo, la generación de hierro, la generación que nació entre guerras y supo alumbrar un futuro mejor para sus hijos, se aferra otra vez a la vida. Los que han vuelto a las actividades lo hacen bastante animados, «con ganas de juntarse, de hacer cosas». Así lo transmiten las distintas trabajadoras sociales a María José Pulido. De modo que los hogares, dentro de lo que cabe, arrancan a buen ritmo.

Primero volvieron las actividades en el exterior, sobre todo los ‘Paseos de Acompañamiento Emocional’ y los ejercicios de psicomotricidad al aire libre, organizados por el Instituto Municipal de Asuntos Sociales (IMAS) de Cáceres para romper la rutina casera en la que a veces se instalan muchos pensionistas. De hecho, Cáceres registra unos 1.600 hogares unipersonales, y en el 80% de ellos viven mujeres mayores de 65 años. «Estas actividades permiten entrar en contacto con la naturaleza y además ponen en conexión a personas mayores de distintos colectivos y diferentes barrios, lo que les resulta muy atractivo», destaca la edil.

Más recientemente han vuelto las citas en los espacios cerrados: talleres de Estimulación Cognitiva (para ayudar a la memoria), Nuevas Tecnologías, Manejo de Móviles... También han reabierto las peluquerías y los servicios de podología en los hogares de mayores. Han regresado los bingos y hasta los viajes organizados por Extremadura, por España e incluso por el extranjero. Los bailes se celebran cada quince días en la Bondad y Aldea Moret, que se van turnando para que no falte la música ninguna semana. También el centro cívico Germán Ferrer tiene orquesta cada dos viernes alternos financiada por el IMAS, y pasará a tenerla todos los viernes con el apoyo del Servicio de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (SEPAD). «Estamos viendo la posibilidad de trasladar el baile a un lugar más amplio, pero resulta difícil encontrar un espacio con mejores condiciones que este», reconoce la edil.

Pero además, a raíz de la pandemia, también se han creado nuevos servicios a domicilio que han llegado para quedarse. «Las personas mayores que vivían solas eran muy vulnerables durante el confinamiento, por eso se creó una de las iniciativas más positivas, una red formada por las trabajadoras sociales de los centros de salud, del SEPAD y del IMAS, que entre todas realizaron un mapeo de la ciudad para controlar a la población mayor que podía tener alguna dificultad por su situación de soledad», detalla María José Pulido. A través de dicha red se estructuró un sistema de llamadas telefónicas continuas para que se sintieran acompañadas. También se trabajó con RedCor, la gran plataforma de voluntarios cacereños surgida en el confinamiento, que llevaban la compra y facilitaban otros recados a los ancianos. «Aquella situación nos hizo ver la necesidad de poner en marcha un nuevo servicio de bienestar que ofreciera a los mayores en sus propios hogares sesiones de terapia ocupacional y atención psicológica, porque percibíamos que muchos de ellos estaban teniendo problemas con el aislamiento». Pues bien, dichos servicios han seguido y seguirán llevándose a las casas de los ancianos tras las peores olas de la pandemia, con programas ahora más organizados.

«La situación que hemos pasado en los dos últimos años nos ha demostrado que los mayores están mejor en su entorno, con sus vecinos, en sus barrios, que en un recurso residencial. Mientras puedan mantenerse en sus casas, tendrán mejor estado físico y psíquico que si ingresan en un centro, por muchos cuidados que reciban», argumenta la concejala. Por esta razón, el modelo de asistencia ha comenzado a cambiar y ahora las administraciones tienden a invertir más en servicios que cubren las necesidades de las personas de edad avanzada bajo su propio techo. El problema es su alto coste, pero poco a poco avanzan. Los profesionales en psicológica, fisioterapia, terapia ocupacional o podología ya forman parte del ‘Plan de las Personas Mayores’ que coordina el IMAS.

Además, el instituto también ha llevado a cabo una iniciativa para cuidar a los ancianos desde fuera, desde la propia sociedad. Se trata de una campaña de sensibilización «contra el maltrato y hacia el buen trato» a este colectivo, en colaboración con la Confederación Estatal de Mayores Activos. Carteles y vídeos han sido distribuidos por las asociaciones de la tercera edad a fin de reforzar su autoestima y ayudarles a reconocer y denunciar este tipo de situaciones, «que desgraciadamente también se dan aprovechando la vulnerabilidad de los mayores», advierte la concejala. De hecho, durante la pandemia se han acentuado las situaciones de soledad, tristeza y maltrato hacia los ancianos, especialmente aquellos que viven solos. 

UN SERVICIO LLEVARÁ A LOS ANCIANOS LA COMIDA CADA DÍA

El Instituto Municipal de Asuntos Sociales de Cáceres ha sacado a concurso un servicio de catering que permitirá llevar la comida a ancianos y/o personas dependientes en situación de vulnerabilidad. Se trata de un programa novedoso que podría irse ampliando. En principio se destina a usuarios que ya reciben el Servicio de Ayuda a Domicilio por sus circunstancias. Este primer proyecto está dotado con 150.284 euros. El periodo de presentación de ofertas por parte de las empresas se cerró el 29 de marzo con tres aspirantes.

En Cáceres, el 18% de la población supera los 65 años (en total 17.259 mayores), y muchos viven solos. La concejala de Asuntos Sociales, María José Pulido, afirma que el nuevo escenario dibujado por la pandemia hace conveniente esta iniciativa, que consistirá «en la distribución a domicilio de la principal comida del día (almuerzo) lista para calentar, suficiente, completa y equilibrada, durante los siete días de la semana, que deberá incluir un primer plato, un segundo plato y un postre que incorpore una pieza de fruta de temporada al menos cuatro veces en semana», detalla la edil.

Los objetivos son proporcionar una dieta sana y equilibrada; prevenir situaciones de malnutrición; evitar el riesgo de accidentes en casa; promover la autonomía personal; y potenciar la permanencia en el domicilio frente a los recursos residenciales.

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