La Cofradía de la Montaña ha pedido que se extremen las medidas de seguridad durante el novenario para evitar un repunte de covid en este acto que comienza mañana y que se prevé multitudinario después de tres años en los que la patrona ha permanecido confinada por la pandemia. La Virgen baja y lo hace justo el día en que se levanta la restricción de la mascarilla en interiores, tras 700 días de uso de un tapabocas que ya no será obligatorio. Pero la junta de gobierno de la hermandad está preocupada y por ello ha instado a los cacereños, devotos y turistas a que la lleven a mano y la utilicen en el amplio programa de actos que se ha diseñado para honrar a la Cacereña Bonita y en las procesiones de Bajada y Subida.

La inquietud es lógica si se tiene en cuenta que Santa María, templo en el que la Montaña permanece durante nueve días (desde la Procesión de Bajada hasta la Procesión de Subida), estará abierta desde las ocho de la mañana hasta las 12 de la noche y en su interior habrá confesiones y 10 misas diarias.

Por ello, en el transcurso de todo el novenario y a las horas de mayor afluencia en la concatedral, habrá un servicio de apoyo de la Asociación Ara para intentar que no se acumule el público con puntos de entrada y salida. De esta manera, se aconseja que se acceda al templo por la puerta de Santa María que hay frente al Palacio Episcopal, a excepción de las personas impedidas, y que las salidas se realicen por la portada que hay justo al lado del Palacio de la Diputación.

Tampoco habrá besamanto como tal (viernes, 29, y sábado 30, de ocho de la mañana a doce de la noche), sino que se pasará delante de la Virgen para realizar un gesto de respeto con una inclinación de cabeza y tener la posibilidad de contemplarla a la menor distancia posible. Para ello, la patrona estará de cara a los fieles y, por primera vez en la historia, el manto no será largo sino corto. En esta ocasión vestirá el número 56, de tisú de plata, donado por Manuela de la Montaña Puerto, bordado y confeccionado por las Religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada del santuario. El mayordomo de la cofradía, Juan Carlos Fernández Rincón, ha asegurado esta mañana en la presentación del novenario que "sería un contrasentido que todo Cáceres pasara sus labios por el manto porque los índices de contagio por coronavirus podrían ser innumerables". Igualmente se ha descartado el besamanto de enfermos, que tradicionalmente se llevaba a las casas de las personas que lo solicitaban por miembros de la Junta de Gobierno y de algún voluntario.

La presentación de los niños a la Virgen se amplía un día más y se realizará durante dos jornadas para evitar colas y como medida preventiva. Será a partir de las 16.30 horas como era habitual.

En la concatedral no parará el trasiego, pero en todo momento se contará con el apoyo de la Policía Local, del Cuerpo Nacional de Policía y del ayuntamiento.

Actos

El programa de actos diseñado por la cofradía es tan amplio como la ocasión merece. Así, el día 21, a las once en la concatedral, se realizara un homenaje al Colegio San Antonio de Padua al cumplirse el centenario de su fundación, y que se suspendió por la pandemia. El 27, también a las once en Santa María, habrá otro reconocimiento a la Guardia Civil, igualmente pospuesto por el covid, por el "apoyo constante" de la Benemérita "y su amor a la Virgen de la Montaña".

La recogida de víveres a favor del Banco de Alimentos se mantiene el 28 de abril y el 29 por la mañana, así como la donación de sangre del día 27 en el Palacio Episcopal.

La cofradía ha realizado 10.000 programas de mano del que destaca su contraportada, ilustrada por la visita que el nuevo obispo, Jesús Pulido Arévalo, giró al santuario nada más celebrarse su ordenación. Igualmente se han editado 500 copias del pregón que esta noche pronuncia la exalcaldesa Elena Nevado del Campo en Gran Teatro, y 20.000 estampas del Besamanto.

La Procesión de Bajada

La Virgen ya está preparada para iniciar su camino a Cáceres en un día en el que se prevén 18 grados de máxima y cielos cubiertos, aunque no lloverá. Ayer la bajaron del camarín y la camarera Julita Herrera y la camarera auxiliar Marisa Domínguez la vistieron, como marca la tradición, con el manto que le regaló la ciudad para las bodas de plata de la coronación canónica en 1949, una prenda magnífica de estilo renacimiento, hecha de tisú de plata fina con oro fino de alto relieve. A su espalda, la imagen porta cuatro rosarios y luce delante una medalla. Sobre su sien, la corona circular de plata dorada, comunmente denominada de diario y que se confeccionó con las joyas sobrantes de la corona buena fabricada en 1924 por el joyero madrileño Félix Granda, de cruces de rubíes, oro, brillantes, zafiros y esmeraldas, cuajada de diamantes, por la que se pagaron 150.000 pesetas. Esa corona fue fruto de las donaciones de miles de devotos anónimos con motivo de la coronación canónica de la patrona, privilegio concedido por su antigüedad, milagros y devoción popular. La joya original la portará durante todo el Novenario. La patrona se colocó sobre las andas de plata, que han sido sometidas a una profunda limpieza porque han permanecido en la galería durante los tres últimos años y "las han dejado como los chorros del oro", apuntó Rincón.

La patrona de Cáceres sobre sus andas de plata, sometidas a una profunda limpieza. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

El manto incorpora un crespón negro en homenaje a la guerra de Ucrania y a las víctimas de la pandemia del coronavirus. Sobre las andas se ha colocado el bastón de la camarera de honor, Pilar Murillo, fallecida el pasado 3 de abril, con un lazo negro en recuerdo a su labor y a su entrega durante 26 años en el cargo. La camarera de ornato, Pilar Campos, y su equipo de colaboradoras han adornado las andas y las ánforas de plata con euros blancos también en memoria de Murillo, "porque a ella le encantaba ver a la Virgen de blanco", dijo la responsable floral de la Reina de Cáceres.

La patrona saldrá a las cinco de la tarde del santuario, media hora antes de lo previsto porque este año estrenará en su recorrido el puente de la ronda este. Las maniobras pueden ralentizar el cortejo, de ahí la acertada previsión de adelantar la salida. La Procesión de Bajada, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, es una costumbre que se repite desde el 3 de mayo de 1641, fecha en la que la talla bajó por primera vez desde su santuario ante las peticiones del vecindario en un año de grandes sequías. El desfile entraña un gran trabajo y es habitual que ese día los hermanos repongan fuerzas comiendo los tradicionales huevos fritos con patatas y chorizo, esta vez en el comedor de las monjas porque el restaurante del santuario está cerrado a la espera de su reforma.

Poco después, antes de las cinco, Isidro Ginés Morales Camacho (a sus 63 años es el hermano mayor más joven de la historia de la cofradía) organizará los turnos de carga con el reparto de planillos. Es él quien dispondrá los cuatro turnos de 30 hermanos que conforman los 120 que cargan a la Virgen (hay 125 pero los cinco de pico son directivos, todos menores de 65 años) y cada uno con sus jefes de paso. Tras la eliminación hace cinco años del turno de los suplentes, en la cofradía existen tres escalafones (aspirante, activo y veterano). Este año hay 81 hermanos aspirantes (50 hombres y 31 mujeres). Para obtener esa categoría deben enviar un escrito a la cofradía, tener 18 años y al menos uno de antigüedad en la hermandad. La directiva les remite luego una carta para que se tallen y poder asignarles un turno.

Los aspirantes cargan siempre que hay sitio, es decir, en función de la falta de asistencia de los hermanos titulares de carga que se ausenten, pero lo cierto es que son muchos los titulares que ceden minutos a los aspirantes para que puedan cumplir el anhelado sueño de portar las andas de la Virgen, ya sea en la Procesión de Bajada o en la de Subida. Este año, además, hay 46 hermanos veteranos mayores de 65 años (45 hombres y 1 mujer), que no cargan por diferentes motivos aunque la inmensa mayoría sigue haciéndolo. Hasta este año, antes del comienzo de la procesión se entregaban las nuevas medallas, sin embargo el acto se adelantó al 3 de abril por decisión de la junta de gobierno de la cofradía, que realizó 36 nombramientos (18 hermanos veteranos y 18 de carga titulares), de los que 29 hombres son y 7 mujeres.

El miércoles, la procesión arrancará a las 17.30 tras rezar la Salve dentro del santuario, en un acto presidido por el deán de la concatedral, predicador del novenario y capellán de la cofradía, Ángel David Martín.

La imagen, de estilo sevillano realizada en madera de nogal policromada por artista desconocido entre los años 1620 y 1626, saldrá a hombros del turno primero. Lo hará bajo los sones del Himno de España y sobre sus andas de plata de 120 kilos de peso adquiridas en los años 60 en un taller sevillano. Este año, se romperá otra tradición histórica que decía: ‘El que la mete, la saca’, y que establecía que el mismo turno que sacaba del santuario a la Montaña, la metía en Santa María. Ahora no será así. El objetivo es que todos los turnos tengan un papel relevante en cada una de las paradas de la imagen y que no recaiga siempre en los mismos hermanos las partes más duras del recorrido. La decisión se ha adoptado de común acuerdo entre el hermano mayor y Antonio Bazo, jefe de paso del número 2 (conocido como el de los balillas o calderillas). Otra novedad del desfile es que pasará por el puente de la ronda este.

El estandarte

Encabezará el cortejo, a modo de cruz de guía, el estandarte que los cacereños regalaron a su patrona en 2006 con motivo del centenario de la declaración del patronazgo canónico de la Virgen sobre la ciudad. Obra de María Jesús Trejo, es blanco, ribeteado en bordados de oro, con una imagen de la talla en el centro sobre la que se lee su título de Madre de la Divina Gracia.

Le seguirán los niños (alrededor de 60, que igual que el resto de los hermanos vestirán con túnica azul cielo, capelina, guantes y cinturón blancos, y zapato negro), los trajes regionales, las cofradías de gloria, las patronales, la de Argeme de Coria y la Real Asociación de Caballeros y Damas de Guadalupe. Luego, la banda municipal, justo delante de la réplica del pendón de San Jorge, símbolo de la reconquista de Cáceres por las tropas de Alfonso IX de León, que irá encabezando a la corporación; y el estandarte de la cofradía, conocido como primigenio, de raso, con un medallón de plata en el centro que reproduce en oro la imagen de la Virgen. Compondrán igualmente el cortejo las instituciones hermanas de honor de la cofradía, que son el ayuntamiento, la diputación, el Cefot y la Guardia Civil. No faltarán las guiadoras. El paso será escoltado por la Guardia Civil, seguido de monseñor Jesús Pulido, que se estrena en el cargo. Quien no podrá acudir será el alcalde, Luis Salaya, ausente por coronavirus, ni el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, que sí estará presente en el pregón. La ausencia del mandatario municipal hará que sea María José Pulido, portavoz del Gobierno, le entregue a la Montaña el bastón de mando, como alcaldesa honoraria que es, condición que ostenta durante todo el novenario. "Todavía estoy asimilando que me toca ese honor y privilegio", ha dicho Pulido.

Flores para la Virgen de la Montaña, decorada en blanco. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

El paso será escoltado por la Guardia Civil, seguido del obispo, el cabildo, el clero regular (son las distintas órdenes, como la regla de San Francisco de los Dominicos) y el clero secular (los diocesanos). Tras ellos, las autoridades; luego la Unión de las Cofradías Penitenciales, los invitados de la cofradía, la pregonera, Elena Nevado, y, cerrando, la banda de la diputación.

Será el primer turno el encargado este año de sacar a la patrona del santuario y conducirla aproximadamente hasta La Trocha. El turno 2 la conducirá luego hasta el monumento a Francisco de Paniagua, el eremita que a principios del siglo XVII portaba una imagen de la Virgen, deambulaba por pueblos y aldeas solicitando y recogiendo limosnas para edificarle una capilla. El relevo lo tomará luego el turno 3, que conducirá a la talla hasta la finca La Palacina, y el cuarto lo hará hasta el calvario. Llegados a Las Tres Cruces será el pueblo, sobre todo las mujeres, quienes portarán la talla. En el Amparo, la cofradía titular de esa ermita promoverá de nuevo un homenaje: sacarán al Cristo a las puertas (este año no pudo salir en Semana Santa por la lluvia) y su mayordomo, Agustín Margallo, ha sido este año elegido como declamador. Dará un breve pregón recordando a las víctimas del covid y se realizará una ofrenda floral.

Los hermanos del turno primero detendrán luego la talla mirando al hospital San Pedro de Alcántara y el Universitario para pedir por los enfermos.

En el turno 2 recaerá el honor de llevar a la patrona por el puente de la ronda este, cuyos ingenieros, antes de su diseño, contactaron con la cofradía para asegurarse de que cumpliría las medidas necesarias para que el trono de la patrona pudiera desfilar. Dadas sus dimensiones, la imagen será inédita. El trono irá solo, cargado por los hermanos y luego le seguirá el cortejo. A buen seguro será espectacular.

Ese turno la llevará hasta la rampa de bajada del puente; luego la cogerá el 3 hasta el 21 de San Marquino, y hasta el bar de San Marquino, el 4. El 1 la deja en Fuente Concejo, 40; el 1, de Fuente Concejo 40 a Fuente Concejo 35, la lleva el 2, y a partir de ahí la toma el turno 3 que tendrá la suerte de dejarla en el Puente de Concejo, donde se celebra la recepción oficial y al que la patrona llegará en torno a las 19.30, momento en el que el pueblo adorará en masa a la Virgen. Allí, María José Pulido entregará un ramo de flores y el bastón de mando a la patrona. El bastón lo colocará en las andas Antonio Bazo Machacón, jefe del turno número dos. A partir de ese momento, el resto de turnos, de forma sucesiva, se irán rotando para portar las andas.

En Caleros

Al grito de ‘Viva la Virgen de la Montaña, viva la patrona de Cáceres, viva la Madre de Dios, viva la Cacereña Bonita’, la patrona será vitoreada en Caleros, hermana de honor de la cofradía. A su entrada en la calle, decorada con arcos de flores y palmeras, los hermanos bailarán la talla al ritmo de El Redoble. El desfile seguirá hasta la ermita del Vaquero, donde el coro Alborada del padre Gianni le cantó Virgen Morenita. De ahí a la Cuesta del Marqués, con las canciones de las amas de casa. En Santiago, recibirá el homenaje de los Scouts Sant Yago y de las cofradías del Nazareno y de la Sagrada Cena.

Un repique de campanas llevará a la Montaña a las Cuatro Esquinas, donde la Tuna de Magisterio de Cáceres le cantará. No faltará el tradicional ‘Aurora’ y esa letra que hace vibrar cada año a Cáceres: ‘Cuando la aurora tiende su manto y el firmamento viste de azul, no hay un lucero que brille tanto como esos ojos que tienes tú...’). Entonces los móviles no pararán de hacer fotos y grabar videos para inmortalizar el momento. Su actuación culminará con unos ovacionados ‘Clavelito’ y ‘El Redoble’.

La Virgen de la Montaña, esta mañana. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

De ahí llegará la Virgen a la plaza Mayor, donde como es tradición la cargará a hombros la corporación municipal. A la altura de la ermita de la Paz Tamara Alegre le cantará una Salve. El programa incluirá una actuación del grupo Hakuna, la danza del guiador, música de la Banda del Humilladero y una marcha de la Banda de la Diputación, al tiempo que la patrona subía las escaleras del ayuntamiento donde se instaló su trono. Tras las palabras del obispo, de la portavoz del gobierno y del mayordomo, la patrona enfilará hacia Santa María, cargada por el turno segundo, a cuya entrada aún no está confirmado si estará el Coro Rociero aunque sí la Banda Municipal, que le dedicará ‘Triana de Esperanza’.

La Subida

En cuanto a la Procesión de Subida, el próximo 1 de mayo, una vez terminada la Misa de Bendición de los Campos en la explanada y colocada la Virgen en su camarín los hermanos retomarán la costumbre ancestral de reunirse en el Hoyo, para recitar poesías. El vino, como es tradición, lo pagará el hermano mayor.