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El Periódico Extremadura

LA PRIMAVERA CACEREÑA

Adiós a los pecados si eres cofrade o devoto de la Virgen

Inocencio XIII, por su bula de 13 de febrero de 1723, concedió in perpetuum a todos los fieles de ambos sexos el perdón de la debilidades si demostraban su fervor por la patrona

El cuerpo técnico, la plantilla y el presidente del Cáceres de baloncesto junto al mayordomo y miembros del clero, ayer en la concatedral de Santa María. CarlaGraw

Si eres devoto o cofrade de la Virgen de la Montaña alcanzarás el Reino de los Cielos. Al menos si atendemos a que muchas son las indulgencias (o perdón de los pecados cometidos) que la Iglesia ha otorgado por la devoción a la patrona de Cáceres. Para entender qué es la indulgencia, debemos tener en cuenta dos aspectos del pecado: la culpa y la pena. La culpa se remite con la confesión; la pena es el efecto del pecado que permanece incluso después del perdón. La indulgencia también elimina la pena temporal, gracias a la mediación de la Iglesia y a algunas prácticas devotas que los fieles están llamados a realizar. Puede ser parcial o plenaria.

Algunas de estas indulgencias están recogidas en el libro ‘Historia de Cáceres y su patrona’. Su autor es Simón Benito Boxoyo, escribano, pendolista e historiador local del Cáceres dieciochesco. Según el libro de este sacerdote nacido en 1737, Inocencio XIII, por su bula de 13 de febrero de 1723, concedió in perpetuum a todos los fieles de ambos sexos, entre otras indulgencias las siguientes: indulgencia plenaria a todas las personas que se alisten de cofrades, confesando y comulgando el día de su ingreso. Indulgencia plenaria a todos los que muriendo, confesando y comulgando pronuncien de palabra o corazón el nombre de Jesús. Indulgencia plenaria a los cofrades que visiten la capilla el día antes de desde vísperas hasta poner el sol del Día de la Encarnación de Jesucristo y pidiesen por la Madre Iglesia, «extirpación de herejías, conversión de herejes, conversión de herejes e infieles, continuación de la paz entre los príncipes cristianos y la salud del romano Pontífice».

También hay indulgencias por asistir a misas, oficios, juntas públicas o secretas de la cofradía, a las procesiones, rezar de rodillas un Ave María, hospedar a peregrinos y consolar a los atribulados.

Hay indulgencias por asistir a misas, oficios de la Virgen o rezar de rodillas un Ave María

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El manuscrito de Boxoyo está fechado en 1794 y no se publicó una copia hasta más de ciento cincuenta años después, cuando Miguel Muñoz de San Pedro y Domingo Sánchez Loro lo editaron bajo el título de ‘Historia de Cáceres y su Patrona’ (1952), según relata el reconocido profesor Miguel Ángel Lama.

Capitán y presidente. Jorge Sanz y José Manuel Sánchez. CarlaGraw

Boxoyo fue capellán de la familia de los Golfines y se convirtió en uno más de los estudiosos de la Cacereña Bonita que durante estos días sigue protagonizando llenos en Santa María, como el de ayer a mediodía durante la ofrenda floral del Cáceres de Baloncesto, en la que participaron su presidente, José Manuel Sánchez, y su entrenador, Roberto Blanco, además de miembros del cuerpo técnico, y del mayordomo de la cofradía, Juan Carlos Fernández Rincón.

La patrona lució para la ocasión el manto número 70, conocido como el del mantón de manila. De fondo crema, se trata de una prenda con flores y chinos bordados en colores, confeccionado por las religiosas del santuario en 1976. Fue un regalo de Isabel Núñez Llanos, natural de Torrejoncillo, otro ejemplo más del fervor por la Cacereña Bonita. 

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