LA CITA MULTICULTURAL CUMPLE 30 AÑOS EN CÁCERES

Ucrania en el mercadillo de Cánovas

Empresarios cacereños donan piezas de artesanía para que puedan venderlas los refugiados

Familias ucranianas, ayer en el puesto instalado en el paseo de Cánovas.

Familias ucranianas, ayer en el puesto instalado en el paseo de Cánovas. / EL PERIÓDICO

Olena Slobodyanyuk (39 años) llegó hace unas semanas desde Berdishev (Ucrania), de donde consiguió huir con sus tres hijos de 17, 12 y 8 años. Fueron tres largos días de viaje hasta que clograron asentarse en la capital cacereña. Con la ayuda de Accem, el colectivo que se encarga de la acogida de los refugiados en la ciudad, consiguieron un lugar donde dormir y ahora pasan su día a día en unos apartamentos turísticos ubicados en la plaza de la Concepción.

Sus hijos no paran de preguntar por su padre, del que se separaron cuando consiguieron huir de la guerra. Él tuvo que quedarse para combatir en el bando ucraniano. De lo demás, no se habla. La guerra es un tema tabú para intentar que sus hijos olviden lo que vivieron y puedan adaptarse lo mejor posible. «Aquí estamos muy tranquilos», reconoce, traducida por una mujer de nacionalidad rusa que llegó a la región en 1991.

Ayer estaban en el paseo de Cánovas, en uno de los puestos del mercadillo de Womad. El colectivo ‘Unidos por Ucrania’, creado por el Círculo Empresarial Cacereño, les ha donado varias piezas de artesanía para que puedan venderlas y sacarse algo de dinero para sobrevivir. «No tienen nada. Se vinieron con lo puesto y esto es una forma también de ayudarles», asegura Inmaculada Polo, una de las fundadoras del colectivo y que también cuenta con un puesto de artesanía en el mercadillo.

Allí también estaba Osana, otra mujer ucraniana a la que Unidos por Ucrania fue a recoger a Valladolid. Ha venido con sus hijos para estar cerca de otra familia que se asienta en Plasencia. Es la de Maxim Buzirov, que llegó a Cáceres con su mujer y sus tres hijos con la expedición cacereña liderada por Inmaculada Polo. Ahora viven en Plasencia, donde Grúas Eugenio le ha conseguido un trabajo en su sede placentina.

La guerra de Ucrania está muy presente en esta edición del festival, la paz es uno de sus principales valores. De hecho el manifiesto de este año ha sido un recuerdo a la invasión de este país y a las víctimas de guerra. «Desde Womad queremos hacer un llamamiento a que se extienda la acogida de desplazados», decía el documento leído anoche. 

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