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El Periódico Extremadura

el consistorio cacereño precinta las instalaciones

En octubre se avisó del riesgo de la pista de Montesol

Una madre denunciará al ayuntamiento al clavarse su hijo de 6 años un clavo suelto. Tuvo que ser operado durante dos horas. El hierro le atravesó la mano, le entró por la palma y le salió por la muñeca. Un ciudadano alertó del peligro hace meses

Estado de la pista de Montesol. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

Ya el 8 de octubre pasado Juan Carlos Caso, miembro activo del asociacionismo cacereño y defensor del cumplimiento de las normas de accesibilidad, registró en el ayuntamiento un informe de deficiencias de seguridad de la pista deportiva de Montesol donde el viernes resultó herido de gravedad un niño de 6 años, al que hubo que operar de urgencia después de que un clavo suelto le atravesara la mano, le entrara por la palma y le saliera por la muñeca. 

En el documento, Caso decía que «más que una instalación deportiva, parece una zona de carreteras de montaña donde se ponen alambradas para prevenir y que no se ocasionen desprendimientos de piedras o rocas. No he visto unas instalaciones más peligrosas como esta y con el paso del tiempo aún mucho más peligrosa», aseveraba entonces.

Y se preguntaba: «¿A quién se le ha ocurrido que era una buena idea alambrar todo el perímetro de la pista para cubrir las piedras sueltas que den forma de grada para sentarse? Señores, que es una pista deportiva donde se corre, salta, desliza, choca, etcétera, y lo seguro es que más de una persona se vaya contra esta alambrada/reja, o el hecho de pasar o sentarse en ellas. Los peligros: huecos trampas para las articulaciones y correspondientes caídas, torceduras y fracturas». El documento incluía imágenes. Y Caso añadía: «Como se pueden observar ya en las fotos, los alambres se están oxidando y partiendo con el consiguiente peligro de cortes, infecciones, ropa rasgada y balones pinchados». Ayer, Caso aseguró a este diario. «Me contestaron que casi era un insulto a la inteligencia. Una vergüenza que a punto le cueste la vida a un niño».

La respuesta

A aquel informe el ayuntamiento contestó: «Aquí de lo que estamos hablando es de los muros de gaviones y desde luego no es la primera vez que se hacen; resulta nuevamente prolijo justificar las ventajas no solo como muros de contención de tierras, sino como una solución paisajística de gran calidad estética y la armonía y vínculo con el entorno natural, por ser elementos económicos y ecológicos que respetan el medio ambiente , de bajo mantenimiento y de uso múltiple, también en recintos deportivos y desde luego en este no es el primero».

La respuesta se completaba de este modo: «Se ha diseñado un muro integral en gaviones en todo el perímetro de la pista de dimensiones 44x23 cuyo objeto es principalmente contener las tierras excavadas en el lado norte y de contención, confinamiento y delimitación de la pista para regularizar los diferentes taludes de tierra; desmontes en el fondo y parte superior de la franja izquierda de la pista y rellenos en la franja frontal y derecha. Los alambres rotos en el machón de la puerta se debe a colocar la cadena del candado y tirar pero no se observa un estado generalizado y se han dado instrucciones para su reparación».

El suceso

Los hechos ocurrieron el pasado viernes en torno a las nueve menos diez de la noche en las pistas de Montesol, las que están situadas detrás del McDonald’s entre el Paseo Alto y la Ronda Norte de Cáceres. El pequeño Sergio, de 6 años, estaba jugando junto a una niña y un niño, y el padre de la cría. Todo iba bien hasta que el balón salió de la pista y se quedó detrás de la grada. Según relata la madre del chaval accidentado, Marisol Tafur, la niña que jugaba con ellos fue en busca de la pelota. Entonces, el padre de la muchacha levantó la alambrada, que está rota y con clavos sueltos. En ese momento, el niño tropezó, cayó al suelo y uno de los clavos le atravesó la mano, de modo que quedó atrapado en el suelo. El clavo entró por la palma de la mano y le salió por la muñeca.

«Fue horroroso, el peor episodio de mi vida», confesaba ayer la madre, todavía con el susto y la incertidumbre en el cuerpo. Rápidamente se dio aviso a los servicios de urgencia. Acudieron los bomberos, que según indicó Marisol, «realizaron una labor extraordinaria». Cortaron el clavo del suelo y «en volandas» lo metieron en la ambulancia con el resto del hierro dentro de la mano. Una ambulancia lo desplazó hasta el Hospital Universitario de Cáceres. Marisol destacó la actuación «encomiable» que efectuaron los servicios médicos, aunque al niño, puesto que había merendado, no le pudieron anestesiar hasta horas más tarde. Entró en quirófano sobre las dos menos veinte de la madrugada y salió dos horas después, cerca de las cuatro.

Marisol indicó que la policía, en ese momento, actuó muy bien y se cerraron las pistas, «pero al día siguiente las volvieron a abrir». La madre aseguró que está con un abogado tramitando la interposición judicial de una denuncia contra el ayuntamiento por los hechos acontecidos.

Su hijo Sergio recibió ayer el alta. «De momento parece que no le ha tocado ningún nervio, pero el médico ha comentado que tiene que seguir observando si puede mover la mano sin dificultad ya que al ser tan pequeño la masa ósea todavía no la tiene suficientemente formada».

El concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán, explicó que nada más conocer el suceso, los servicios técnicos se desplazaron hasta el lugar de los hechos donde comprobaron que la malla de la portería del fondo estaba rota y suelta, lo que provoca que por encima de la misma se escapen los balones, que dan a parar a unos gaviones de piedra recubiertos por una alambrada, que presentan un pésimo estado. «La zona está abombada y los alambres reventados», subrayó Licerán, quien explicó que cuando los balones se cuelan, los chavales saltan a esa zona a buscarlos.

La solución será reforzar esa estructura metálica que recubre los muros de gavión, que son una técnica de la construcción que consiste en integrar cajas o jaulas de mallas metálicas de triple torsión hechas con alambre recubierto y rellenarlas con piedras en diversos tamaños a fin de dar estabilidad a una estructura. En el caso de Montesol, esa estructura en este momento no es estable, de modo que se reforzará con hormigón o con madera, algo que aún está por definir y que depende de los servicios técnicos municipales. Licerán lamentó el suceso y dijo que el ayuntamiento se pone a disposición de la familia para todo lo que pueda necesitar

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