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El Periódico Extremadura

LA BASE DE CÁCERES RECIBE UN NUEVO CICLO DE ALUMNOS, EL PRIMERO QUE SE HA CONVOCADO EN 2022

Los 700 futuros soldados llegan al Cefot: "Estamos nerviosos y con muchas ganas"

Los aspirantes se incorporan ya sin protocolos aunque con certificado covid. Jurarán bandera a finales de julio, tendrán vacaciones en agosto y terminarán la formación en octubre

Aspirantes a soldado hacen su cama asignada en su compañía hasta que terminen su formación militar en Cáceres, este lunes. CarlaGraw

Una mezcla entre inquietud y entusiasmo. Es el ambiente que se respira en el Cefot cacereño cada vez que se incorpora una remesa de alumnos. Esta fue la estampa, precisamente, que ha protagonizado este lunes el acuartelamiento con la llegada de 776 futuros soldados, una cifra más reducida que en los anteriores ciclos en los que se han superado los mil, pero significativa en garantías para la continuidad de la base.

Como cada año, la mañana supuso un goteo de autobuses, coches y familias que se concentraban en las puertas del centro para despedir a sus vástagos. Los jóvenes permanecerán en la base hasta octubre. Jurarán bandera a finales de julio, el día 29, y como su estancia coincide con el verano, en agosto tendrán permiso de vacaciones. En relación a las restricciones, seguirán manteniendo grupos de convivencia pero podrán salir a la ciudad en su tiempo libre.

Recibimiento a los nuevos soldados en el Cefot, este martes. CarlaGraw

Coincidió, afortunadamente, su llegada con la bajada de las temperaturas que en semanas anteriores han llegado a superar los 30 grados. Por esta razón, una vez que formalizaron la documentación, el centro les repartió un gorro militar, que concedió a los nuevos alumnos, aún con sus ropas del exterior, cierta sensación de uniformidad.

Fueron los propios mandos del centro los que se encargaron de la logística que, cumpliendo con la herencia militar, se mantuvo coordinada en todo el recinto. Mientras un grupo formaba a unos metros, otro aguardaba frente a la peluquería para despedirse de su melena y último aguardaba frente al edificio de su futura compañía.

Entre ellos, no podía ocultar su nerviosismo en las primeras horas en la base Miriam Álvarez (20 años, Madrid), que entra en el Ejército porque lo ha vivido desde la infancia. Su padre es militar. Fue una de las más madrugadoras, llegó a las 7, y en la espera para completar su ingreso reconoce que está inquieta. Más templanza respira Teresa Baos (28 años, Madrid), deportista profesional y licenciada en Bellas Artes. El objetivo de la primera, ir a misiones, el de la segunda, "promocionar todo lo que pueda".

Un soldado pasa por la peluquería, este lunes. CarlaGraw

A unos metros se encuentran Gonzalo Jiménez (21 años, Sevilla) y Rubén Judas (19 años, Málaga), ambos con miras en la Policía Nacional. También son claros. "Estamos un poco nerviosos pero con muchas ganas de empezar", sostienen.

A partir de este lunes arrancarán un proceso de adaptación de dos semanas. Más tarde iniciarán la formación militar general y por último, completarán la fase de formación militar específica.

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