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El Periódico Extremadura

falleció este viernes a los 78 años

Adiós al sabio y discreto escudero del Helga

José María Viñuela ha sido clave para la relación de Cáceres con el arte contemporáneo, creó Foro Sur y acompañó a la galerista desde sus inicios en su gran sueño de construir un museo para su colección

José María Viñuela, en el museo Helga de Alvear. Gianfranco Tripodo

Suelen decir que los sabios, los genios, los que alcanzan tan alto nivel de virtud, están siempre más allá de los focos. Se les podrá encontrar en los márgenes, alejados de los aplausos, de todo gesto insignificante en comparación con la sabiduría. Su aportación, tan silenciosa como mayúscula, es repartir el conocimiento con una única exigencia a cambio, quizá la más generosa, que luego se materialice en alguna de sus infinitas formas. 

Cualquiera que compartiera espacio y tiempo con José María Viñuela Díaz (Ibahernando, 1944 – Cáceres, 2022) seguro pudo encontrarle en estas cualidades. En la de «sabio» y en la de «discreto». Su fallecimiento a los 78 años deja huérfana de cultura a Cáceres. Fue un prescriptor. Abrió el camino de la ciudad al arte contemporáneo, una relación de inicio cuestionada por una ciudad que hasta entonces se sorprendía con el fluxus de Vostell y que a día de hoy se sella en uno de los grandes hitos artísticos más relevantes de Europa. Fue pionero, primero con Foro Sur, ya la bienal Cáceres Abierto, y más tarde, en uno de los mayores orgullos que ahora presenta la capital. 

Sin él no se podría haber entendido la llegada del museo Helga de Alvear, del que ha ejercido como escudero leal desde sus inicios. Acompañó desde su llegada a la ciudad de manos de José Polo y Toño Pérez, de Atrio, a la galerista alemana y no se ha separado de ella desde entonces. La hemeroteca da prueba de ello. Aunque era reacio a todo lo que oliera a mediático, siempre se le pudo ver a su lado en cada acto oficial, en cada presentación. La última, en la inauguración a la que asistieron los Reyes hace un año del gran museo donde ahora descansan los fondos de la coleccionista, una realidad que ella misma calificó de «sueño cumplido» y al que sin duda contribuyó como experto en arte y como arquitecto. 

De hecho, desde que arrancó su nueva andadura, había comisariado las nuevas muestras en el gran edificio. Y es que si alguien conocía la colección de Helga y el proyecto del museo que quería era él. Durante años ha ejercido de guardián y cuidador de las obras que custodia, más de 3.000 que se encuentran entre las más valoradas a nivel europeo. 

Precisamente, este viernes, estaba previsto que compareciera para presentar la nueva exposición de Cristina Lucas pero se canceló porque se encontraba indispuesto y tuvo que ser atendido por los sanitarios. Fue primero la cancelación de la rueda y más tarde el comunicado del propio museo el que hizo pública la noticia. 

En su legado, deja una trayectoria incomparable. No es de extrañar teniendo en cuenta sus lazos de sangre, una familia con multitud de intelectuales. Fue hijo del médico Eladio Viñuela y Marina Díaz y tuvo cinco hermanos, entre ellos, el mayor Eladio, ya fallecido, científico que se casó con la investigadora Margarita Salas, también fallecida en 2019. Otro, José Luis, fue alcalde de Don Benito a finales de los ochenta.

Viñuela, por su parte, no eligió ni la política ni la medicina, se formó en la Universidad Complutense y en la escuela técnica superior de Arquitectura de 1961 a 1968. Ya en 1974 se trasladó a Hamburgo para continuar su formación en la Hochshule für Bildende Künste. Cuando regresó, durante cuatro años ejerció como asistente del arquitecto José María García de Paredes.

En 1978 fue nombrado jefe de Exposiciones y museografía en el Museo Municipal de Madrid y en 1980 entró en el Banco de España, primero como asesor artístico y más tarde, en 1983, como conservador Patrimonial del Banco de España, un cargo que ejerció hasta que se jubiló en 2015. En estos treinta y dos años, contribuyó a la remodelación de la red de sucursales. Además, en el ámbito artístico trabajó para consolidar la colección tradicional de la institución con la adquisición de más de medio centenar de obras e inició la colección de arte contemporáneo del banco.

De manera paralela a su trabajo en el Banco de España, asistía a  bienales y ferias internacionales y era un gran conocedor del contexto internacional de los museos. De hecho, organizó y comisarió más de un centenar de exposiciones en Europa, América y Asia. 

"Huella imborrable"

Tras el anuncio de su fallecimiento, se sucedieron las condolencias a lo largo de la jornada. Entre ellas se encontró la del ministro de Cultura, Miquel Iceta, que a través de redes lamentó la pérdida y destacó que «su pasión por el arte deja una huella imborrable». El mundo de la cultura también quiso trasladar su pésame, entre ellos, profesionales de la arquitectura, del mundo de las artes plásticas y colectivos ligados al Helga como Arco. 

De la misma forma, se pronunciaron autoridades locales como el propio alcalde, Luis Salaya, que aseguró que «siempre quedará su huella en ese edificio y en ese gran proyecto que ha abierto a Cáceres la mente y el mundo». El Gobierno regional, por su parte, lo calificó de «figura clave del arte en España y Extremadura» y envió su pésame a familiares y amigos. Todos coincidieron en lo mismo: «deja un gran legado que entre todos cuidaremos».

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