19 alumnos, 4 profesores y un sacerdote de Cáceres recorrieron los 115 kilómetros que comprende el camino Sanabrés desde Orense hasta Santiago de Compostela. Durante seis etapas se enfrentaron a un proceso personal en el que reflexionaron y vivieron distintos temas: el perdón, el compañerismo, la debilidad, la fe, la fuerza del grupo, el sentido de la vida...

«Los alumnos superan juntos las dificultades que trae cada día, una molestia en el pie, un compañero que se desanima y aprenden la importancia de ir juntos. Es como el tradicional proverbio africano», cuenta Jose Naharro, uno de los profesores del centro e impulsor de la iniciativa, «solo se llega más rápido, pero juntos se llega más lejos».

Para el sacerdote Miguel Ángel Morán ha sido una experiencia muy buena: «Todos los chicos y profesores son fantásticos, ha sido una experiencia estupenda».

Los alumnos de 3º ESO del colegio cacereño y también algunas familias tenían dudas antes de comenzar, pero el resultado ha sido muy positivo para todos. «Alumnos y familias están contentos con el desarrollo de la actividad, y agradecidos de que haya ido todo bien. Saben que es una experiencia que marca la vida», apostilla Naharro.

Son necesarios 100 kilómetros para conseguir La Compostela -el certificado religioso que avala la peregrinación- en la Oficina del Peregrino de Santiago de Compostela. Una tarea cumplida y superada. Pero lo importante es la experiencia vital. «O llegamos todos juntos o no llega nadie», explicaba justo antes de subir al autobús uno de los profesores al grupo y a los familiares.

El camino les ha permitido desconectar un poco más de su vida diaria, del asfalto, de los móviles… Se han adentrado en caminos de barro y agua, en aldeas, en bosques… y sobre todo en un proceso interior para conectar consigo mismos, con su fe y con la naturaleza. La actividad, que parte del equipo de pastoral del Colegio nace con vocación de continuidad y se ofrece a los alumnos de 3º y 4º de la ESO.

Con las banderas ya en Galicia. EL PERIÓDICO

Llegar a Compostela y entrar todos juntos en la Plaza del Obradoiro, es un momento muy especial. Todos los que han realizado el camino lo recuerdan. «Se queda grabado en su corazón y mente la experiencia y ese día. En el Camino todos, aprenden el valor del esfuerzo, del sacrificio… Como dice la frase del Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos», la cual ha quedado como lema de la experiencia de este año, pues mucho de lo vivido son gestos invisibles que se han quedado en el corazón y son imposibles de explicar», apostilla el profesor.