El jefe de arqueología de Extremadura, Hipólito Collado, hizo público este jueves, en un acto que se celebró en la Casa de la Cultura Rodríguez Moñino, que, aunque aún está en fase de preparación, la fecha de antigüedad de las pinturas y el arte rupestre que se muestra dentro de la cueva de Maltravieso ha pasado de tener una antigüedad de 60.000 años a tener más de 90.000, a lo que el público presente en el salón de actos respondió con una gran ovación y un caluroso aplauso. 

Hace ya setenta años que unos niños del barrio del Espíritu santo descubrieron la cueva de Maltravieso, un lugar que se ha conservado de manera intacta desde el cuaternario, en ella vivieron los primeros moradores de la ciudad, que estuvieron utilizándola para hacer arte rupestre y dejar así su huella en este punto tan importante para todos los cacereños. Y tan importante es que el ayuntamiento ha decidido hacer un homenaje a los hijos de Telesforo Pérez ‘el francés’, cantero que trabajaba en las inmediaciones de la cueva cuando sus hijos Antonio, Rafael y Joaquín la encontraron en el año 1951. 

A las 18.00 comenzó el acto por parte del alcalde y de la consejera de la Junta, Nuria Flores, que felicitaron a los tres hermanos descubridores de la cueva, ya que es gracias a ellos por los que se descubrió este tesoro monumental. Se les hizo entrega de una placa conmemorativa, la cual recordaba el hecho de haber contribuido de una forma especial a revalorizar un lugar que hasta hace apenas setenta años era completamente desconocido para la ciudadanía. 

Seguidamente comenzaron las intervenciones de los expertos que proclamaron dos conferencias destinadas a divulgar todos los tesoros que esconde la cavidad y que son desconocidos para muchos, pues la entrada al monumento es limitada debido a que si se alteran las condiciones ambientales y de temperatura de las pinturas, estas pueden desaparecer por el tipo de sedimento en el que están realizadas, según comentó el arqueólogo Hipólito Collado en su intervención.

La primera de ellas ‘Maltravieso contextos de un Descubrimiento’ estuvo a cargo de Alfonso Callejo, hijo de Carlos Callejo, uno de los primeros investigadores que comenzó a analizar la cueva y todo lo que contenía. 

Callejo comentó que su padre fue ridiculizado por decir que la cueva contenía pinturas rupestres, además al principio sus teorías no eran confirmadas por ninguno de los expertos de la época, pero a este no le importo. «Mi padre comenzó a hacer mapas de la cueva e investigaciones por su cuenta, gracias a un pequeño libro donde expuso todos sus descubrimientos, se comenzó a conocer en Cáceres y fuera de las fronteras las pinturas que contenía el hallazgo, aunque este tuvo una baja difusión». Este también criticó el hecho de que al principio no se le dio valor por parte de las autoridades municipales, «el ayuntamiento no estipuló ninguna medida, tampoco teníamos una Consejería de Cultura y Patrimonio, por lo que la cueva se empezó a destruir y no solo se pisaron los pavimentos sino que escarbaron porque corrieron bulos de que había aparecido un collar de oro, una olla de barro llena de monedas. La gente empezó a buscar tesoros que se llevaron para sus colecciones particulares como huesos de hienas para sus estanterías».

Según contó Callejo, todo el afán de su padre era que «especialistas en prehistoria vinieran a Cáceres y corroboraran su opinión o la desecharan». En 1957 finalmente consigue que visite su descubrimiento uno de los mayores exponentes en la investigación de la época como era Juan Maluquer, el cual era autor de un sinfín de libros y artículos sobre arqueología. Este, dictaminó que aquellas manos «no eran pinturas, sino que se trataban de un fenómeno natural, químico, de manos apoyadas casualmente, que por determinados procesos quedan marcadas y no tienen valor».

La segunda de las conferencias ‘la cueva de Maltravieso y los orígenes del arte rupestre’ estuvo a cargo de Hipólito Collado. «El verdadero objetivo de nuestra labor es dar a conocer la cueva y le doy las gracias a todas las personas maravillosas que hay aquí por haber permitido que este monumento se mantenga en el tiempo, ya que, en varias ocasiones ha estado a punto de desaparecer». Maltravieso, según comentó Collado, es algo más que una cueva con manos, es la cueva de arte rupestre más importante de todo el sureste peninsular, «no hay otra cueva con un referente iconográfico como el de Maltravieso», sentenció. 

«Las técnicas que tenemos actualmente nos han permitido descubrir muchas más cosas de las que se conocían hasta el momento, como por ejemplo que las manos están colocadas en una posición estratégica porque simbolizan la cueva en el ámbito de las direcciones». Hipólito explicó que hay una peculiaridad en el hecho de que la mayoría de las manos que aparecen en el entorno de la cueva tienen cuatro dedos, a diferencia de todas las manos que aparecen en la cornisa cantábrica que están compuestas por cinco dedos. Esto se debe a que en el norte se produjo la llegada de los primeros Homo Sapiens a la península y en el sureste, los Neandertales seguían manteniéndose, por lo que la ocultación de uno de los dedos, en concreto el meñique, ha permitido la diferenciación de los distintos grupos. «Las manos que se representan en la cueva de Maltravieso utilizan una técnica mixta, con dos pigmentos y cabe decir que es el único lugar de Europa donde se utiliza este modelo, ya que no existen en ningún otro lugar del mundo», sentencia Collado.

En la cueva han aparecido los símbolos más antiguos del arte rupestre, de los cuales hasta ahora no hemos tenido conocimiento, y son las cazoletas que están en la parte más profunda de la cueva. Además de todo, podemos ver representaciones de animales grabadas en las rocas como es el caso de ciervas o caballos, algunos incompletos de forma intencionada. «No es fácil ver el arte de Maltravieso, ya que es necesario adoptar posturas complicadas, como tumbarse en el suelo». 

Finalmente, se entregó un recuerdo de la jornada a los dos ponentes y el concejal de Urbanismo, recordó la importancia de la cueva para la ciudad, reivindicando la preocupación e implicación de los vecinos del barrio con la frase que cerró una de las jornadas más importantes para la historia del monumento arqueológico, «gracias a los vecinos del barrio porque la cueva es más vuestra que de nadie».