La detención de los autores del robo de 45 botellas de alta gama en Atrio vuelve a poner de relieve que el vino es uno de los productos ‘gourmet’ que más se sustrae. La investigación policial revela que los autores habían adquirido destreza durante robos anteriores en restaurantes del barrio Salamanca (Madrid) y en Suiza. Tenían ‘escuela’, porque la sustracción de los caldos más preciados constituye un auténtico imán para los denominados ladrones de guante blanco.

Según la información facilitada por la agencia Efe sobre los principales robos en este sector, el afamado cocinero Dabiz Muñoz también reconoció justo antes de la pandemia que Diverxo, uno de los restaurantes más importantes del mundo según las listas gastronómicas (Madrid, tres estrellas Michelín), había sufrido un robo de vinos de alta gama. Los ladrones se llevaron entre 30 y 40 botellas, todas de Burdeos y «difíciles de reponer», según dijo el chef.

Las cámaras de seguridad captan a los ladrones de las botellas en la bodega de Atrio

Imágenes del robo en la bodega de Atrio

Más fortuna hubo con el asalto a la tienda gourmet Lavinia de Madrid. En abril de 2015, la policía detuvo a los ladrones que robaron allí doce botellas de vino y dos de coñac muy caras. El botín fue valorado en unos 100.000 euros por sus propietarios. Los autores forzaron la puerta de entrada de la bodega para acceder a las botellas, una de las cuales, de vino, tenía un precio de 30.000 euros.

Botellas 'magnum' de Don Pérignom

La gran tienda de Vins i Licors Grau de Palafrugell, en Cataluña, también fue objeto de un golpe en 2016. Los ladrones se llevaron siete botellas ‘magnum’ (de litro y medio) del renombrado champán Dom Pérignom, con un precio individual de unos 440 euros. A raíz de este incidente, la familia Grau, propietaria del establecimiento y distribuidora del Empordà, incrementó la seguridad de su bodega.

Hace tres años, la Policía Nacional detuvo a cinco personas por su presunta implicación en el robo de 5.000 botellas de vino y licores que estaban almacenadas en una nave de un polígono industrial de Cuarte de Hueva (Zaragoza), propiedad de una distribuidora.

La famosa región vitivinícola de Burdeos, en Francia, ha estado últimamente en el ojo de las sustracciones. En diciembre de 2020 se desmanteló una red de tráfico de vino y se detuvo a 25 personas, confiscándoles un importante botín. Y en enero siguiente, otras siete personas fueron arrestadas tras el robo de caldos de Burdeos por un valor total de 800.000 euros. La mitad del botín pudo ser recuperada, informó la policía.

Hasta el momento, uno de los robos de vino más caros de los últimos años tuvo lugar durante la Navidad de 2015 en el restaurante The French Laundry (tres estrellas Michelin), en el valle de Napa de California. Los ladrones se hicieron con entre 40 y 50 botellas de gran valor. El FBI logró detener a sus autores, tras una exhaustiva investigación, meses más tarde.

Mejor suerte tuvo el gran coleccionista de vinos Michel-Jack Chasseuil. Los ladrones intentaron sustraer una importante cantidad de caldos de su bodega en La Chapelle-Bâton, en el oeste de Francia, en junio de 2014. Pese a que le redujeron y le hicieron rehén durante varias horas, no pudieron entrar en la bodega subterránea donde guarda sus tesoros y debieron huir. Las pesquisas policiales permitieron el encarcelamiento de cinco personas con posterioridad.