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El Periódico Extremadura

la falta de fibra óptica, dificultades de aparcamiento o suciedad, en plena ciudad monumental

La odisea de vivir en la calle Postigo

El joven Carlos Rodas decidió volver a la ciudad y aquí se topó con males endémicos

Carlos Rodas. El joven posa en la calle Postigo. EL PERIÓDICO

Carlos Rodas, bailarín que ha recorrido el mundo con su talento a raudales, volvió durante la pandemia junto a su pareja a la ciudad que le vio nacer. Cargado de ilusiones, representaba él a uno de esos jóvenes que decidían regresar al origen, al tiempo tranquilo en una capital de provincia desde donde se hacía posible mirar al resto del planeta y engrosar ese listado de personas que defienden que se puede vivir y trabajar en los núcleos alejados de las metrópolis. Repoblar para poblar lo despoblado parece bonito en la teoría, pero convertirse en un desastre en la práctica si la administración no vela por garantizarlo.

Manos a la obra, adaptaron una casa familiar en la calle Postigo, junto a la calle Gallegos y la plaza de San Juan, justo al lado de la Torre del Aver. Rincón bello donde los haya, a los pies de esta fortaleza de origen celta, que arranca en el Arco de Santa Ana y que forma parte del sistema defensivo de la muralla de la Ciudad Monumental de Cáceres en su lienzo oeste.

Pero pronto comenzaron a llegar unos problemas ya endémicos de la parte antigua. El primero, el aparcamiento. Un cartel advierte de que el acceso solo está permitido para residentes, aunque pocos lo cumplen. En la vía hay cuatro plazas. Rodas indica que en ocasiones están ocupadas por los clientes de los ocho apartamentos turísticos que existen en la calle. «Eso debería estar regulado de alguna manera», opina al tiempo que asegura que no hay cámaras de control de acceso de vehículos, algo que sí ocurre en los alrededores de Santa Clara o en Las Piñuelas, por ejemplo.

Lamenta el residente que los gps tampoco están actualizados y relata lo que le ocurrió hace dos meses: «Llegó un señor de Texas y se llevó mi coche por delante. También tocó la fachada de una vecina. Era un señor muy amable, pero ocurre que mucha gente, especialmente los que vienen de fuera, encuentran serias dificultades para acceder».

Luego están los «que se meten como quieren, los que van de copas a Pizarro y aparcan o atraviesan los coches, a veces dificultando el acceso a las viviendas».

«Los pitotes»

A ello se une que como no hay señal de prohibido por la calle Gallegos «se montan unos pitotes increíbles. Los coches se meten en San Juan, dirección Las Claras por Gallegos y no por Pizarro. Hay veces que llegan los repartidores y se producen cuellos de botella porque sobre todo los turistas acceden por la dirección equivocada».

Y ahí llega la reflexión: «Considero que queremos poner mucho énfasis en el turismo pero no se sabe gestionar. A la gente le tenemos que ofrecer más facilidades».

Señalización en la zona. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

Habla de otras deficiencias, como la escasez de papeleras o la suciedad que en ocasiones se acumula en los alrededores de la Torre del Aver. «Está sucio. Hay plásticos, latas, colillas...». También se refiere a los contenedores. «Hacen campañas de reciclaje pero aquí es muy complicado reciclar si no se tienen los suficientes elementos. Los que hay son todos para los bares y no hay reciclaje».

A eso se une la falta de fibra óptica. «En pueblos de la provincia están más avanzados que en Cáceres. Estamos trabajando y tenemos un ADSL de 150 gigas. Me parece muy bien que se proponga renovar, que venga gente joven a Cáceres, pero si existen zonas en la ciudad en las que no se puede contratar la fibra, el ayuntamiento debería buscar alternativas». 

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