Los dos imputados por el robo de vinos en el restaurante Atrio están pasando sus primeras horas en el Centro Penitenciario de Cáceres, donde permanecerán al menos hasta después del verano, cuando les tome declaración la magistrada titular de Jugado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Cáceres, que lleva la causa (el jueves comparecieron nada más llegar de Croacia ante la jueza de guardia). Su abogada pretende pedir entonces su traslado a Madrid, donde ambos tienen su residencia. Mientras tanto, Priscila Lara, mejicana de 28 años de edad, y Constantin Dimitru, con doble nacionalidad rumana y holandesa, de 47 años, ya están en sus respectivos módulos.

Según informa el propio director del Centro Penitenciario de Cáceres, Nahúm Álvarez, la detenida entró directamente al departamento de mujeres al existir solo uno. En cambio, Constantin ha permanecido en el módulo de ingreso desde la llegada de ambos a las 15.16 horas del pasado jueves, procedentes del juzgado, para someterse a revisión médica y mantener entrevistas con trabajadores sociales, un educador..., profesionales que deciden finalmente a qué departamento se destina a los reclusos, al haber varios para hombres. Estaba previsto que en la tarde de ayer fuera conducido ya a su ubicación ordinaria.

A la hora de asignar el módulo «se tiene en cuenta básicamente si se trata del primer ingreso en prisión, en cuyo caso se deriva a los internos a un módulo de respeto, donde hay menor conflictividad; o bien si han estado en otros centros penitenciarios, esto hace suponer que la experiencia les permite manejarse mejor en distintos departamentos», detalla el director.

Constantin se encuentra requerido en otros juzgados por dos sustracciones anteriores de bebidas de alto valor. En sus antecedentes figura un robo en un ‘Duty Free’ del aeropuerto de Ginebra y otros dos en Madrid en tiendas del barrio de Salamanca (dos vinos de 20.000 euros y un whisky de 12.000), pero no ha sido juzgado por ellos y no consta que haya estado anteriormente en prisión, al menos en España.

Así es el ingreso

Nada más entrar en la cárcel, Priscila y Constantin se sometieron al protocolo: cancheo, control y retirada de pertenencias prohibidas como móviles y objetos contundentes y peligrosos. En España, a diferencia de otros países, pueden utilizar su propia ropa durante su internamiento. También tuvieron derecho a una llamada a un familiar y a su abogada para manifestar que habían entrado en prisión. «Posteriormente se les permite telefonear gratuitamente durante el primer mes hasta que nos facilitan la documentación de los números de familiares y se verifica que efectivamente corresponden a esas personas. A partir de ese momento pueden realizar hasta 20 llamadas a la semana pero ya no son gratuitas. Se trata del protocolo con todos los internos», indica el director.

PRIMER ALMUERZO: MACARRONES Y PESCADO FRITO

Constantin Dimitru y Priscila Lara pasaron ayer viernes su primera jornada completa entre rejas, después de su ingreso a mediodía del jueves. Se incorporaron a la rutina de la cárcel, que lógicamente está muy pautada, con desayuno a las 8.30, almuerzo a las 14.00 y cena a las 20.30. Su primera comida fue macarrones con atún, y de segundo pescado frito. La cena estuvo compuesta de ensaladilla rusa y pollo asado. No son los manjares de los restaurantes Michelín a los que ambos han acudido, pero tampoco está nada mal. Eso sí, no probarán el vino mientras continúen recluidos.

La entrada en la cárcel por supuesto no es fácil para nadie, y menos para los ‘primarios’ (personas que nunca han estado recluidas). «Los funcionarios les orientan y les dan las pautas de funcionamiento del centro para que dispongan de información útil a la hora desenvolverse dentro, hasta que vayan conociendo un poco la dinámica», indica Nahúm Álvarez.

El Centro Penitenciario de Cáceres no es especialmente conflictivo y además existen distintos módulos. «Ahora hay en torno a 460 internos, incluidas las personas en régimen abierto», detalla el director. Las mujeres son minoría, unas 30, de ellas 10 en régimen abierto y 20 en ordinario, que son las nuevas compañeras de Priscila Lara.