Consumir menos energía no pasa necesariamente por apagar el aire acondicionado y pasar calor en esta época de estío. Existen soluciones que exigen una inversión económica más grande en un primer momento, pero un ahorro a largo plazo que, además, mejorará la calidad de vida en el hogar. 

En nuestro país existe un parque edificado longevo que de ser rehabilitado en términos de eficiencia energética podría bajar de forma notable los gastos fijos que una vivienda o empresa pudiesen tener. 

No siendo hasta 2006 cuando se publicó en España el Código Técnico de la Edificación, no se puede presumir de que las construcciones tengan en sus infraestructuras los aislamientos adecuados o suficientes, en lo que el marco español refiere, los materiales menos contaminantes o las instalaciones de suministros de energía más rentables en términos económicos y medioambientales. Son aquellos edificios que se levantaron antes de esa fecha, las que según el arquitecto Ernesto Tello deben, al menos, «chequearse».

Las actuaciones a llevar a cabo se suelen abordar de forma prioritaria desde el exterior del edificio, en la fachada, al tratarse de viviendas amuebladas de propietarios diferentes. Intervenir sobre la envolvente es uno de los pasos más importantes porque mejorar el aislamiento se convierte en el principal método para «reducir la demanda de energía», explica el experto. A esto se le puede sumar un cambio de cubiertas, la renovación de ventanas; y en el caso de los hubiera, soportales o locales inferiores. Con estas medidas podría alcanzarse un nivel óptimo de demanda de energía en el edificio, y reducir así los gastos de climatización. 

Pero, «si se es más ambicioso» y se plantean cambios en calderas comunitarias por otras que funcionen a partir de energías renovables (aerotermia, geotermia, energía solar o biomasa son las más comunes), se reducen además los costes mensuales. La inversión es mayor, pero a cambio puede optar actualmente (y durante el próximo año) a subvenciones que alcanzan el 65% de la inversión. Son ayudas estatales y las tramita cada comunidad autónoma. «Como todas las inversiones, requieren tiempo de retorno», aparte, se «revalorizará el inmueble»

La realidad es que en muchos casos se siguen empleando combustibles fósiles y en otros se podría reemplazar el gas (respecto al que hay escasez en Europa) para colocar en su lugar sistemas más comprometidos con el medioambiente, como puede ser la energía solar.

El estudio cacereño de arquitectura 1s1, con el que Ernesto Tello ha colaborado, ya ha llevado a cabo varios proyectos de rehabilitación. Entre ellos hay uno de 166 viviendas en la calle Juan XXIII de Cáceres (el conocido como ‘edificio de los patios’) para el que el proyecto ha conseguido además 1,2 millones de euros en subvenciones para mejorar su eficiencia energética (el coste total asciende a unos 2,4 millones). Hay otros dos tramitados en comunidades de propietarios con las que se van a conseguir hasta 18.800 euros por vivienda, lo que supondría un 65% del total en ayudas. 

Sus objetivos son reducir la demanda de energía a la mitad y las emisiones de efecto invernadero; «energéticamente se comportarán como edificios nuevos».

Estado actual del edificio ‘Los Patios’ de la calle Juan XXIII, en Cáceres. CEDIDA

Ciudad eficiente

Las instituciones públicas parecen estar concienciadas en este aspecto para apoyar a que propietarios y comunidades puedan acceder a estas reformas, ofreciendo ayudas cuya cuantía depende del mayor o menor gasto. Asimismo, no solo se destinan programas en ciudades grandes; la Junta de Extremadura ofrece subvenciones exclusivas para la modificación de infraestructuras en localidades más pequeñas, donde uno de los requisitos es que haya menos de 50.000 habitantes, fomentando así la renovación en el mundo rural.

Cáceres camina hacia un futuro verde. En este sentido, se están poniendo en marcha numerosos planes de mejora en edificaciones impulsados por la Junta, como el promovido por la Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda dentro del programa de Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER), que Pérez-Lombard arquitectos, una empresa sevillana, ha ganado tras participar en el concurso celebrado.

Esta es la razón por la que desarrollará el proyecto de reforma de un bloque en la calle Miguel Ángel Ortí Belmonte en Cáceres, que data de 1997.

Dicha obra se centrará en la renovación de la envolvente, donde entre otras intervenciones, «se utilizará un sistema de aislamiento por el exterior en las fachadas o se insuflará material aislante desde la parte superior de la cubierta» con el fin de no intervenir en la «vida del edificio», aclaran desde la empresa. «El tratamiento de la fachada con un sistema aislante tiene mayor incidencia en la eficiencia energética» que las placas solares a las que todo el mundo tiende a pensar.

No quita que en el proyecto se encuentre la generación de energía para el autoconsumo, pues «se adecuará la cubierta existente para albergar la instalación de una serie de paneles fotovoltaicos con una potencia, quizá no para el autoconsumo total, pero que si complementaria». 

Con los mismos fondos europeos, la Junta ha puesto en marcha otros planes con los mismos fines en hasta 48 viviendas de su propiedad. Se invertirán 1,9 millones dentro del marco de la Estrategia de Cambio Climático de Extremadura 2013-2020.

Energía solar

Carlos Sánchez, del departamento de Consumo y Energías Renovables del Grupo Pitarch en la parte de Oeste Soluciones Energéticas, cuenta cómo se inicia el plan de la instalación de paneles solares: «La forma de proceder es evaluar el consumo para hacer un estudio de si le es rentable». En la actualidad es ventajoso gracias a los avances logrados en los últimos años, «se derogó el impuesto al sol y las tecnologías se han ido abaratando», lo que ha logrado una generalización a nivel mundial.

Carlos Sánchez del grupo Pitarch en Oeste soluciones energéticas. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

«España es pionera dada la ubicación geográfica y las horas de sol que tenemos», o al menos, debería serlo en número de instalaciones, donde nos han adelantado países con menos ventajas en lo que refiere a tiempo solar. Indica esto que a su implementación le queda aún por extenderse, pero va por buen camino.

Placas solares, cada vez más extendidas entre la población por ser más económicas

Dentro del territorio donde operan, «la multiplicación de instalaciones de autoconsumo ha sido abismal, de 100 a 200 en solo medio año», calcula Carlos. Antes eran más empresas las que se arriesgaban a implantar módulos solares, por ser los empresarios quienes veían esta inversión como un negocio, «tenía que buscar los clientes a puerta fría y ahora son ellos los que buscan información». No solo ha crecido el reclamo en los hogares, también han cambiado las razones de su instalación, ya no solo se mira por la economía, también está presente el impacto en el medioambiente. 

El talón de Aquiles extremeño son las subvenciones para la instalación de sistemas de autoconsumo; «las hay de años atrás que todavía no están concedidas, hay un par de años de retraso».

Ningún generador es totalmente verde, la elaboración de los equipos tiene una contaminación inicial, en el inversor, los paneles, la estructura…, pero la explotación tiene cero emisiones de CO2. Un megavatio de energía obtenida con luz solar podría evitar que se desprendiesen a la atmósfera 600 kilogramos de CO2, el consumo y producción media de un bloque anualmente es mayor por lo que el nivel de polución descenderá considerablemente. Por ello, cada ayuda cuenta y no es tan insignificante como muchos piensan.