El refugio municipal de animales de Cáceres, desbordado
Adoptar tiene vacaciones
Laura Varaldi, gestora del centro, explica los motivos, para ella injustificables, por los que se abandonan perros y gatos | Con la 'vuelta al cole' se espera que se retomen las casas de acogida y aumenten las adopciones

Lara Varaldi con uno de los perros en adopción del refugio San Jorge de Cáceres. | CARLAGRAW / LUCÍA COLLADO CASTUERA
La adopción de animales también tiene vacaciones de verano y vuelta al cole. El refugio San Jorge de Cáceres está desbordado, tiene más animales que espacio disponible y sus fondos no dan más de sí. Los problemas que han generado esta situación no se reduce a más abandonos; hay camadas indeseadas y las personas esperan a tener su mascota cuando llega la rutina de septiembre, por tanto, todo queda paralizado.
Laura Varaldi, la gestora del refugio municipal, no cree que el problema sea el aumento de abandonos en determinadas épocas del año, como se suele pensar, sino que ahora, por ejemplo, la gente no ha organizado un viaje con perro y como consecuencia, se prorrogan las adopciones unos meses. Los inconvenientes llegan cuando se superan las 90 plazas disponibles en la protectora y no existe forma de mantenerlo. Una de las soluciones que propone ella, es «que quien quiera entregar a un animal, se haga cargo de su manutención», siendo así más responsable de la decisión que tomó un día de acoger un animal.

Ronces: Gato en adopción. / LUCÍA COLLADO CASTUERA
Los gastos son demasiados. Reciben ayudas a través de bizum, recaudan dinero con el apadrinamiento, el Ayuntamiento de Cáceres les brinda anualmente 45.000 euros, pero sigue sin ser suficiente. «La gente cree que te ayudan pero no saben que tenemos 60 o 70.000 euros a deber en el veterinario», hay solidaridad y entra dinero, pero se gasta todo en el mantenimiento. Aun así, para ayudar, considera Varaldi, es mejor acoger o adoptar.
Dejar a tu mascota en el refugio, aunque tenga escondido el pretexto de pedir ayuda, es para Laura lo mismo, abandono. Los animales que llegan al refugio San Jorge han estado viviendo en la calle o sus familias han decidido que no podían mantenerlos más. «No todos son personas consecuentes», cuando nace un bebé, cuando la realidad equidista de lo que habían imaginado, si tiene la energía de un cachorro y rompe cosas o si surgen alergias, la opción de muchos es dejar a los animales solos.
«Para muchos es complicado dejar a sus animales aquí, lo hacen entre lágrimas. No condeno a nadie», expresa Laura, que cree posible que haya motivos de peso para dar el paso, pero quien también visibiliza que hay otras posibilidades cuando por una razón u otra ya no nos podemos hacer cargo de las mascotas, como buscar a otra familia antes de llevarles al refugio. «Son muchos los que se dan cuenta del error que han cometido y piden ayuda».
Hay demasiados perros con poca edad que llegan al centro, energéticos, sociables y con poca experiencia de lo que es el calor de un hogar, pero también hay gente que se desprende de los más mayores, quienes sufren por no poder adaptarse. El patrón de estos es difícil de ajustar, pero sí hay una mayoría visible en los cheniles de su centro; los galgos. Son una de las razas más perjudicadas, existe un colectivo que hace uso de ellos, si no consiguen a través de estos perros su fin, que es cazar y criar o si ya no hace su trabajo, «no se los quedan de por vida», sentencia Varaldi.
«La gente quiere huir de los problemas», algo totalmente válido. Los mayores, los que tienen alguna condición física que requieran de más cuidado y sobre todo, los denominados perros peligrosos, que requieren de paseos con bozal, permisos, pasar un psicotécnico, tener el historial de antecedentes penales limpio… «Están condenados».
Comprar vidas
Los perros comprados también se abandonan. Gastar dinero en una raza, tamaño, color y otras características no condiciona del todo que puedan dejarlo solo. Varaldi tiene claro que a más gasto, menos posibilidad de que llegue a un refugio. «A lo mejor voy contra los de protección animal» justifica «pero creo que si realmente hay que comprar porque se quiere una raza concreta, se debería acudir no a revendedores de perro sino a criaderos, nada de comprar a 200, 300 ni a 500 euros, de 1.000 a 1.300 euros para arriba». Esto nos garantizará que tenga una genealogía, porque de no ser así, los perros tendrán enfermedades congénitas con mucha probabilidad.
«La gente te dirá, sí quiero una mascota, no me importa el tamaño, ni la raza, ni el color», pero hay que partir de personas que no barajan la adopción, por tanto, si «quiere comprar que lo haga gastándose el dinero».
Adoptar
En el refugio San Jorge adoptar no lleva trámites complejos, piden un cuestionario para conocer a las personas, intentan hablar con la gente para comprobar el interés, compromiso y el sitio donde acabarán los perros o gatos. Puede costar creer que estos, en algunas ocasiones vuelvan a ser abandonados, pero hay casos en los que sí ocurre, parece que hay quienes se toman sus vidas como prendas de ropa que pueden devolver en un plazo de tiempo. «Ha ocurrido muchas veces», apunta Laura Varaldi, «han llegado a devolverlo a los 20 días porque el cachorro era muy activo, alegre, les había roto cosas o porque había crecido». Admite que han sido errores, pero que han sido más veces las que han salido bien y ha habido un final feliz, por lo que parece que cada vez hay más concienciación.
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