Fue unánime. El proyecto del complejo budista en el cerro Arropé dio este jueves contenido a un pleno de la corporación local que iba a ser anodino. Pero la monotonía de la sesión la rompió la intervención de representantes de los partidos con concejales en la corporación. Todos, con mayor o menor detalle, manifestaron su preocupación por las informaciones que en los últimos días ponen sombras sobre el complejo budista. La principal raíz del malestar es que el presidente de la fundación, José Manuel Vilanova, se reuniese a finales de agosto con el ministro de Turismo de Myanmar, Htay Aung, miembro de la junta milirar que gobierna el país del sureste asiático desde el golpe de 2021 que acabó con el gobierno de la nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Esta reunión ha puesto al gobierno local de Cáceres en una situación difícil. La Unión Europea no reconoce al gobierno birmano y fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores ya expresaron el pasado 3 de septiembre su desacuerdo con la reunión de Vilanova con la junta militar porque «no es acorde con la política exterior española hacia un régimen militar que no reconoce», según informó Efe.

Pero el encuentro de Vilanova no es la única información que estos días ha oscurecido el proyecto del cerro Arropé. También están las que cuestionan que en el complejo de Cáceres se dé participación a monjes que apoyan a la junta militar. El Periódico de España, en un reportaje publicado el pasado sábado, se centró en Sitagu Sayadaw, con quien Vilanova también se reunió durante su reciente viaje al sureste asiático. Ese jueves, la agencia Efe también incluyó a Sitagu en una lista de monjes budistas que respaldan a la junta militar. El tercer frente de preocupación, al que este jueves también se aludió en la información de Efe, es que la gran estatua de buda que se proyecta en el cerro Arropé se vaya a construir con jade birmano, algo también controvertido ya que los militares y grupos afines a la junta militar controlan muchas de las minas del país.

El debate en el pleno de la corporación sobre el complejo budista lo abrió el concejal del PP José Ángel Sánchez Julia, que aseguró que las últimas noticias publicadas sobre el proyecto «han generado intranquilidad social y mediática y hasta institucional». Sánchez Julia se quejó que los titulares de estas informaciones «lo que están haciendo» es relacionar «el nombre de Cáceres con una noticia negativa». Y pidió la máxima transparencia tanto al ayuntamiento como a la fundación. 

«Nadie de este ayuntamiento le presentaría un proyecto a una junta militar golpista que no está reconocida por la comunidad internacional», recalcó el edil del PP, que recordó que la fundación recibió una subvención de la Junta de 280.000 euros y además «está pendiente la cesión de terreno de propiedad del ayuntamiento -en el cerro Arropé-» para la construcción del complejo budista.

En su intervención, la portavoz de Ciudadanos, Raquel Preciados, pidió al alcalde, Luis Salaya, que se active la comisión que se creó para el seguimiento del proyecto. La misma reclamación que hizo la portavoz del grupo municipal de Unidas Podemos, Consuelo López, que recordó que su grupo ya tenía «serias dudas» sobre este proyecto, que ahora son más tras la reunión de Vilanova con un gobierno militar que «no solo es golpista, sino también genocida -en alusión a la persecución de los rohingyas-».

En su contestación a las preguntas de los partidos de la oposición, Salaya aseguró que la comisión de seguimiento se convocará y afirmó compartir las reflexiones hechas ante el pleno por el resto de intervinientes. «Es un problema reputacional para Cáceres -las noticias publicadas en los últimos días- y hay que aclarar muchas cosas sobre ese viaje». El alcalde comentó que en el viaje de Vilanova a Myanmar «inicialmente no aparecía una reunión con el gobierno de Birmania (...)al menos no teníamos conocimiento de esa reunión», añadió el regidor, que a continuación dijo que por parte de la fundación «se tienen que dar todas las explicaciones necesarias». Anunció que en los próximos días habrá una reunión con la fundación «para hablar más pormenorizadamente de lo ocurrido». «Es un error garrafal reunirse con la junta militar», reiteró el regidor, que explicó que al parecer la entrevista con el ministro de Turismo de Myanmar no estaba prevista en la agenda del viaje de Vilanova y de miembros de la fundación, pero que una vez allí fue el Gobierno el que quiso reunirse con los representantes de la fundación.

La Fundación Lumbini fue la que presentó el proyecto a la Junta de Extremadura y al ayuntamiento. La iniciativa aún está pendiente de que no haya impedimentos ambientales para ubicar el complejo en el cerro Arropé. El viaje de Vilanova no solo fue a Myanmar, también visitó Tailandia y Laos. Vilanova, en declaraciones realizadas a la agencia Efe a los pocos días de reunirse con el ministro de Turismo birmano, explicó que el objetivo del viaje era llegar a acuerdos con comunidades monásticas de países asiáticos donde se promociona el proyecto, para lo que debe informar a las autoridades de cada lugar. «Cuando vinimos hace cuatro años informamos al gobierno de Aung San Suu Kyi y ahora hay otro gobierno al que hemos tenido que informar también», declaró.

Ricardo Guerrero, director de Relaciones Institucionales de la Fundación Lumbini Garden, explicó este jueves a El Periódico que en unos días se reunirá el patronato de la fundación para analizar los resultados conseguidos con el viaje. Tras este encuentro se trasladará a las administraciones, tanto a la Junta como al ayuntamiento, toda la información y posteriormente se difundirá una nota de prensa para aclarar «todas las especulaciones» surgidas por el viaje a Myanmar.

El proyecto de construcción de un complejo budista con una gran estatua de buda en las inmediaciones de Cáceres lleva tres años ya siendo noticia sin que aún se haya puesto un solo ladrillo, no hay nada en el cerró Arropé, más allá de las ceremonias para bendecir el terreno. Ha habido numerosas reuniones, contactos, comisiones, viajes a Nepal, donde está Lumbini. Pero no hay nada que sea tangible. Solo las intenciones de que este gran complejo sea un enganche para atraer más turismo y mejorar la economía de la ciudad. Fuera de los países donde la religión budista es la que predomina, también hay iniciativas de este tipo que acaban siendo un reclamo turístico. Pero de momento la de Cáceres es solamente un proyecto.

El último viaje de Vilanova al sureste asiático está siendo más dañino al proyecto del complejo budista que la propia protección que la Zona Especial de Aves de los Llanos da al terreno del cerro Arropé. Esta última se va a intentar modificar. Pero los titulares que ha generado la estancia de Vilanova en Birmania están poniendo en entredicho toda la iniciativa. No solo porque Vilanova haya tenido una entrevista con un miembro de un gobierno no reconocido por España, sino además por la posible participación en la iniciativa de Cáceres de personas, como el monje Sitagu Sayadaw, cuyo comportamiento es cuestionado en las informaciones publicadas estos días.

La agencia Efe, en una información difundida este jueves y que daba continuidad a la publicada por El Periódico de España este sábado, recoge la opinión de un historiador francés especializado en Birmania (ahora Myanmar), Jacques Leider, quien en sus declaraciones alerta de que muchos europeos tienen la «idea romántica» del budismo como una religión pacífica, aunque el budismo también ha sido usado para justificar la violencia en países como Birmania, Tailandia y Sri Lanka.

Y opina que es «imperdonable» que los responsables de la Fundación Lumbini Garden se hayan reunido con la junta militar. «¿Cómo pueden desconocer el contexto? Hay mucha gente con la que relacionarte por el budismo, pero no un gobierno militar», asegura.

En sus explicaciones a Efe tras la entrevista con el titular de Turismo de Birmania, Vilanova insistió en que «las circunstancias políticas de cada país son ajenas a nuestro trabajo». Por ahora el ayuntamiento y la Junta se han desmarcado del contenido de este viaje y desde la fundación no se daban este jueves más explicaciones. Guerrero, en declaraciones a El Periódico de España, sí confirmó la participación de Sitagu Sayadaw, que «será el promotor de la construcción en el centro budista Gran Buda de Cáceres de una réplica de una pagoda, la estupa budista de Shwedagon que está en Yangon y es la más importante del país». Vilanova, en el mismo medio, también defendió al monje birmano, «Sitagu es un hombre de paz. Los grandes monjes son antiviolencia, y ahora les ha tocado lidiar con el nuevo gobierno -militar birmano-. No quieren la guerra bajo ningún concepto».

De momento un ‘centro budista provisional’ en Arropé 

A la espera de que se pueda desarrollar la construcción del gran centro budista, lo que de momento se instalaría en el cerro Arropé es un pabellón, una estructura provisional, que fue el que Nepal utilizó para la Exposición Universal de Milán de 2015. Guerrero remitió a los próximos días para dar a conocer cómo va la tramitación y la concesión de permisos para poder colocar esta instalación provisional. Desde la Dirección General de Sostenibilidad se explicó el pasado agosto que se había mantenido una reunión presencial con los técnicos de la promotora, donde se les requirió documentación adicional para poder completar el expediente, pero ésta aún no había sido presentada. Desde la dirección general se explicó que una vez se reciba dicha documentación se podrá solicitar el informe de afección a Red Natura para continuar con la tramitación ambiental del proyecto. Con ello se formularía el informe de impacto ambiental correspondiente, para lo que se dispone de un plazo máximo de tres meses.

El pasado mes de julio la junta rectora de la Zona Especial de Protección de Aves de los Llanos -en la fotografía- mostró que no habría inconvenientes en la colocación de esta instalación provisional. Lo que se propone por parte de la Fundación Lumbini es que en el cerro Arropé se instalé el edifico que Nepal llevó a la Exposición Universal del año 2015 en Milán, una instalación que se utilizará como centro de interpretación del futuro complejo budista, un plan que es mucho más ambicioso y que de momento queda pendiente de que el terreno no tenga ninguna protección que impida la ejecución del complejo budista.

El complejo budista se proyecta inicialmente con una superficie de 107 hectáreas y con una necesidad de inversión de 40 millones y con una estatua de Buda de 40 metros y un monasterio con capacidad para acoger a monjes residentes y visitantes.

Han sido muchas las reuniones mantenidas en los últimos meses por representantes de la fundación y del ayuntamiento para insistir en la viabilidad del proyecto, una de las últimas fue el pasado mes de febrero, cuando el alcalde mantuvo un encuentro con la Fundación Lumbini (acudió su presidente José Manuel Vilanova) y representantes de la escuela Theravada de Myanmar para sellar que Arropé continúe siendo la opción para levantar en Cáceres el templo budista más grande de Europa. Esa reunión fue previa a otra auspiciada por la Fundación Lumbini en la Cámara de Comercio, en la que se explicó a los empresarios de la ciudad las características de la iniciativa.

De todos los actos celebrados en los últimos meses en relación a este proyecto destacó la firma del hermanamiento entre Cáceres y Lumbini, que tuvo lugar en abril de 2021 en el Ayuntamiento de Cáceres y se enmarcó en un programa de actos que incluyó la organización de un ciclo de conferencias y una visita al cerro Arropé, donde se construirá el complejo.

El debate sobre el complejo budista en el pleno que la corporación local celebró este jueves se produjo por las preguntas que los concejales de la oposición realizaron al alcalde a raíz de la reunión que Vilanova mantuvo con el ministro de Turismo de Myanmar en su reciente visita al país. H