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El Periódico Extremadura

La mirada

Los viajes de Francisco

Si la Iglesia Católica quiere recuperar el sitio que tiene que ocupar, debe reconocer sus errores

Si las salidas de los papas del Vaticano ha sido una constante a lo largo de la historia por motivos de todo tipo, los viajes pastorales a países concretos y con objetivos definidos no tiene más de cincuenta años de historia. 

Los de Juan Pablo II tenían una repercusión mediática tremenda, celebraciones multitudinarias, recepciones descritas con todo lujo de detalles, muchos de ellos programados con motivo de encuentros o de jornadas mundiales que favorecían la aglomeración de personas, la mayoría jóvenes, y que daban la impresión de éxito asegurado.  

Los del papa Francisco van como por otra dirección. Como los anteriores con objetivos pastorales claros, pero con una preparación y una realización diferente. Ha habido alguno que solo ha durado unas horas, como de ida y vuelta. Los lugares visitados tienen o están viviendo una situación religiosa problemática y difícil. La llegada del papa era un alivio y apoyo para ellos. Muchas menos multitudes, nada de espectacularidad, mucho menos mediáticos, pero con unos fines muy claros.

Dos maneras, dos modos, que siempre favorecerán la crítica o el halago dependiendo de quien lo haga. 

La intención semanal de la columna es destacar el último viaje (en los momentos en la que la redacto, está realizando otro) efectuado por el papa argentino, y quizá sea el que mas críticas ha levantado, incluso hechas por personajes conocidos. Me refiero al realizado a finales del mes de julio a Canadá cuyo objetivo era: pedir perdón, ¿CÓMO?, Si pedir perdón. El papa buscaba la reconciliación con las comunidades indígena de aquel país, por el comportamiento de los representes de la iglesia católica en entidades educativas, donde su conducta fue deplorable desde comienzos del siglo XX hasta los años sesenta. No había otro intención, pedir perdón. Nada de hacerlo sin que se note, sino con luz y con taquígrafos, nada de justificaciones ni de contextualizaciones. 

¿No se os vienen a la memoria, las atrocidades cometidas por determinadas ideologías a lo largo del siglo XX (o sea ayer)? ¿Cuántas han pedido perdón? Si conocéis alguna decídmelo, por favor. ¿Cuántas los han justificado?

Si la Iglesia católica quiere recuperar el sitio que tiene que ocupar, no es que tenga que estar siempre flagelándose, pero, si no reconoce sus errores, mal vamos. El Papa nos marca el camino.

¡Buen curso para todos!

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