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asegura que esta nueva etapa es un «colofón» a su trayectoria

La guarida del Lobo

El productor musical Paco Lobo abre una tienda de vinilos y merchandising en la plaza de la Concepción

Miguel Paredes (a la izquierda) y Paco Lobo (a la derecha), en la Lobo House. Carla Graw

A simple vista parece un museo de la nostalgia. El escaparate habla por sí solo. Preside la vitrina rococó, recargada y anárquica, una icónica selección de discos de pizarra de los 40 y 50, los precursores del vinilo con uno de Elvis Presley que cuesta 275 euros. «Es una pieza para coleccionistas».

Tras el umbral, una pila de números de El Víbora y un mural imponente decorado con portadas de Los Smiths, The Cure y Joy Division. Y muchos lobos, lobos por todos los rincones, incluso en el techo. Por si pudiera quedar alguna duda de quién es su alma máter. 

Miguel Paredes (a la izquierda) y Paco Lobo (a la derecha), en la Lobo House. Carla Graw

En la plaza de la Concepción, en una zona visible frente al Palacio de la Isla y una jamonería con pulgas a un euro se encuentra la Lobo House, la nueva -y última- guarida de Paco Lobo. En su interior, la perfecta definición de lo que ha sido en su vida. El oliventino fue uno de los protagonistas en aquella década dorada de Cáceres, la de la movida. Fue productor musical y firmó los discos de Coup de Soup.

Estantes con cómics y revistas a la venta. Carla Graw

De aquellos años conserva recuerdos, toneladas de bandas, centenares de discos --ahora también coproduce--, otras tantas publicaciones en papel. Una colección de todo ello ha querido reunir ahora en una tienda, un proyecto que lleva persiguiendo desde hace tiempo y que por fin ha materializado en lo que considera que es un colofón a su trayectoria. 

En esta nueva andanza le ayuda Miguel Paredes, que se encarga de la logística y de reconducir al Lobo cuando se dispersa en los derroteros de la conversación porque quiere abarcarlo todo. Ejemplo de ello es que hace meses presentó su libro de la movida y hace otros tantos reunió a los Sobrinos de Gabino Díez para grabar sus temas en vinilo, dos retos que también le quedaban pendientes. Ahora también salda otra cuenta, que parece la definitiva. 

Con una marca propia 

Ejerce así la Lobo House como nuevo refugio para comprar música --en Cáceres solo resiste Discos Keramidas--, cómics y merchandising. También ha aprovechado para mirar a los turistas e incluso ha registrado marca propia para vender Cáceres. 

El propósito, sostiene, es por un lado, ofrecer un espacio físico para mirar y tocar el arte y por otro, ejercer de anfitrión de artistas locales. En el interior, exponen sus piezas Paco Mcgregor, javi León, Amapola Trasquilá, Ben Tocha o José Loco. En definitiva, la casa del Lobo pretende ser una tienda a la antigua y a la nueva usanza, es decir, un punto de encuentro de amigos y una oficina de proyectos, con las miras claras: siempre desde Cáceres al mundo.

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