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MEDIO SIGLO CON EL KETCHUP

Así fueron las primeras hamburgueserías de Cáceres

‘Joyger’ y ‘Golden’ se convirtieron en los templos iniciáticos de un sector que siempre ha tenido un fuerte tirón en la ciudad

Cáceres siempre ha tenido un gusto especial por las hamburguesas, con locales especializados desde 1976.

Cáceres siempre ha tenido un gusto especial por las hamburguesas, con locales especializados desde 1976. / CEDIDA

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CÁCERES

En Cáceres gustan las hamburguesas. Ya sea por puro placer o porque se trata de un plato asequible en una ciudad donde no abundan las rentas altas, lo cierto es que Cáceres lleva casi medio siglo rindiendo culto a este plato. El primer templo fue ‘Joyger’, un burguer abierto en 1976 en La Madrila, junto a Faunos, por Joaquín Oiz y Germán Domingo Simón, en un local alquilado a Conejero. Lo decoraron en rojo y blanco siguiendo la estela de la cadena ‘Los Bravos’, que triunfaba en España.

Compraron la máquina de hacer perritos en Madrid, y encargaron un pan especial a la Unión Panadera Cacereña. Hasta allí acudieron y tras muchas pruebas salió adelante el molde. Pero todavía faltaban el tomate y la mostaza. Con lo primero no había problemas, pero sí con lo segundo. Así que los dos socios se fueron a ver a Aquilino, el de 'El Figón', también a los monjes de Guadalupe; y entre uno y otros salió la receta de la mostaza a granel.

Tras una inversión de 215.000 pesetas, el 14 de febrero de 1976 se abrió 'Joyger'. Tuvo tanto éxito que el primer día los 200 bollos que encargaron volaron en horas. Desde entonces se amplió esa cantidad a nada menos que 1.200 bollos por jornada. El negocio iba viento en popa, de hecho Joaquín y Germán acabaron alquilando el local contiguo donde Enrique Visol tenía abierta una peluquería, para ampliar su establecimiento con una taberna inglesa.

En 1980 llegó el mítico ‘Burguer Golden’, en Doctor Fleming. Las hamburguesas ‘Golden’ y los perritos ‘Supergolden’ pasaron a formar parte de la memoria colectiva de Cáceres, de miles de fotos de cumpleaños, y sobre todo de avituallamientos en plena ‘movida cacereña’. Las primeras hamburguesas costaron 35 pesetas, los perritos, 20, y la Coca-Cola, 11. Allí se comió Serrat un sándwich de pollo, y Sabina un combinado. El fin de semana del inolvidable concierto de Dire Straits no pudieron cerrar durante 72 horas. 

Golden estrenó un moderno mobiliario de cristal, acero inoxidable y cuero, y tenía la mayor barra de Cáceres, de 12 metros. Al principio servía hamburguesas de carne de caballo, y después compraba las vacas directamente al ganadero debido a su demanda. Se consumían al año unos 30.000 kilos.

Fue el primer local en ofrecer menús (hamburguesa con refresco y patatas...) o en realizar promociones 2 x 1. En ferias, carnavales y Semana Santa se formaban colas para ocupar las mesas. En 2010 echó el cierre, todavía con una considerable afluencia de público.

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