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EL APUNTE

El futuro de Cáceres y la mina

Todo se circunscribe a unos informes técnicos de los que solo cabe esperar su obligada objetividad, sin injerencias ni indicaciones de ningún tipo

Miembros de la plataforma ciudadana, el pasado jueves, concentrados ante la entrada al ayuntamiento. EL PERIÓDICO

La mina es un asunto «extremadamente serio» porque se decide «el futuro de Cáceres para los próximos años». El concejal del PP José Ángel Sánchez Juliá cerró con esta declaración su intervención en el debate de la moción que presentó el concejal Teófilo Amores, un texto con un contenido contrario a la mina y en defensa de la autonomía municipal en la decisión sobre si se excava o no en Valdeflores. Fue en el pleno que la corporación local celebró el pasado jueves.

Ese pleno fue una muestra del cambio que se está produciendo en torno a este polémico proyecto. Si en otras sesiones se imponía el ‘no’ a la mina sin muchas objeciones, ahora ya no se da esa negativa tan rotunda, al menos en los dos partidos mayoritarios: el PSOE, en el gobierno local, y el PP. No fue la única diferencia que se dio en el pleno. En esa sesión no había pancartas con un ‘no a la mina’. La razón que dio el gobierno local fue que los miembros de la plataforma querían entrar con la sesión iniciada y para no perturbar el desarrollo normal del pleno no se les permitió acceder a la sala. Antes esto no importaba tanto.

Este cambio viene precedido por otros que ayudan a explicar lo ocurrido. El primero es el entramado normativo que favorece las explotaciones de litio (que se sepa son, de momento, dos los proyectos en la región en relación a este mineral: Cañaveral y Cáceres). Esta legislación autonómica se fundamenta en el valor estratégico del litio para el sector del automóvil y el almacenamiento de la energía, y en la necesidad de que la materia prima se extraiga en Europa para no depender de terceros. A ello se suma que a estas iniciativas se les dará prioridad en su tramitación, acortando plazos administrativos. 

El segundo es que ya hay pronunciamientos claros a favor de la mina, principalmente del sector empresarial. El último fue el del presidente de la Cámara de Comercio, Gabriel Álvarez, que el jueves calificó de «magnífica noticia» que esté en cartera la implantación de grandes proyectos como la mina de litio de Cáceres. Estas manifestaciones sirven de contrapeso al papel predominante que hasta ahora han estado teniendo los colectivos que, integrados en la plataforma ciudadana, han abanderado el ‘no’ a la mina.

El tercero es el cambio de estrategia de los promotores, que pasaron de un proyecto a cielo abierto a otro que es subterráneo, que antes decían que era imposible, pero que ahora es viable porque, según argumentan, el precio del hidróxido de litio se ha disparado y el proyecto gana en rentabilidad. Es en ese cambio en el que el gobierno local, que está al frente del ayuntamiento y que es la cabeza de la ciudad, basa su nueva posición y que haya pasado del ‘no’ a un ‘ya veremos’ en función de lo que digan los informes técnicos,   

Habrá quien prime el empleo, que es el principal atractivo, y que la mina sirva de motor de desarrollo de una ciudad que lleva tiempo parada. Pero también habrá quienes recuerden que estamos ante un proyecto que no es a largo plazo, su ámbito temporal es de tres décadas, que existe el riesgo de que la actividad se pare si el mineral deja de tener rentabilidad y que causará un fuerte impacto en un paraje que linda con la ciudad.

Ahora todo se circunscribe a unos informes técnicos, de los que solo cabe esperar su obligada objetividad, sin que haya injerencias ni indicaciones de ningún tipo, porque lo que está en juego es el futuro de la ciudad.

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