Basta con teclear el nombre de Claudia Gibello (Cáceres, 1996) en Google para hacerse una idea de su poder de influencia. En un vistazo, la red arroja miles y miles de resultados en los que sus looks se han convertido en tendencia. Con 26 años, esta cacereña nunca imaginó que lo suyo con las redes sociales iba a ser un flechazo de tal calibre. Tiene a casi 60.000 personas pendientes de sus publicaciones en Instagram. Sus seguidores buscan los conjuntos que ella propone y sus estilismos generan tanto éxito que incluso las marcas de moda contactan con la joven para que vista sus prendas. Es lo que se conoce como una influencer, una categoría a la que no ha llegado por casualidad. «Desde pequeña siempre me gustó mucho el mundo de la fotografía y la moda, me preocupaba por los estilismos, por qué ropa me iba a poner», rememora Gibello ahora con nostalgia.

Pero, ¿qué es una influencer? «Es una persona que muestra su estilo y que sirve de inspiración a muchas otras, que a su vez cogen ideas y las toman como un referente. Es un modelo a seguir», explica Claudia. Y aunque para ella esta vertiente suya es una afición, asegura que las marcas se interesan cada vez más por lo que hace. «Me quedé muy sorprendida cuando me empezaron a preguntar, a pedirme que llevara sus prendas y a querer colaborar conmigo». Y así, poco a poco las colaboraciones están siendo mayores.

La influencer posando en el campo. EL PERIÓDICO

Gibello es una aventurera por naturaleza y está graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la ESIC University de Madrid. Al terminar sus estudios empezó a trabajar en una agencia de comunicación y después estuvo en Bali (isla de Indonesia), un viaje que conquistó sus cinco sentidos y cambió su mente. «Pude conocer gente de muchas partes del mundo, culturas muy diferentes, y además tuve la oportunidad de crecer profesionalmente durante seis meses en un estudio de arquitectura, me encargaba de llevar el marketing. Y gracias a esa experiencia vital, decidí abrir en Cáceres mi propio centro de manicura y spa (Ibu), ubicado en la calle Obispo Segura Sáez. Cuando un cliente se adentra en este mundo, ya no sale, es un vicio que engancha poder presumir de uñas», señala con una sonrisa a El Periódico Extremadura.

Emprendedora

La suya es la historia de una mujer emprendedora que, paso a paso, con tesón, ha logrado ir cumpliendo sus sueños. Pero ahí no queda la cosa. Su cabeza es un hervidero de ideas. Vive a caballo entre la ciudad que la vio nacer y la capital de España. Actualmente va a dar un paso más, crear su propia marca de ropa. «Todavía estoy tanteando el terreno porque la competitividad es muy grande en el sector de la moda. Siempre he querido tener una marca propia, aunque era consciente de lo difícil que es emprender, pero me hace muchísima ilusión», comenta con orgullo.

El hecho de ser publicista le ayuda a navegar mejor en las redes sociales. «Haber estudiado publicidad me ayuda a manejarme, a entender los parámetros y a tener una estrategia a la hora de analizar y ofrecerle el contenido que le interesa a mis seguidores. También me da criterio y ventaja frente a algunos clientes. La naturalidad es lo que engancha a la gente joven. La clave está en que te sientas cómoda con lo que te pongas y para eso tienes que encontrar tu estilo. Si te disfrazas, se nota hasta en las fotos», expresa Claudia. «El éxito de cualquier cosa es ser perseverante, trabajadora y que te guste lo que haces», afirma no creer en la suerte. Por eso, la cacereña acostumbra a ponerse grandes metas.