El templo budista en Cáceres empezará a materializarse a partir del próximo año. Será con la construcción de la estatua gigante del Buda, primer paso que pretende ratificar el compromiso de que el proyecto se llevará a buen término. En estos términos se pronunció el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, que compareció este miércoles ante los medios al término de una reunión en el ayuntamiento para hacer balance del viaje oficial a Bután.

De esta forma, arrojó luz sobre uno de los interrogantes sobre el proyecto, los plazos. El regidor municipal barajó que a lo largo del próximo año comenzará a erigirse la gran escultura de 40 metros. En este momento, esta primera fase se encuentra a la espera de obtener el 'ok' ambiental de la Junta por la Zepa de cerro Arropé. En cuanto tenga la autorización regional, tendrá que pasar por los técnicos municipales y será el ayuntamiento el que dará la última palabra para la licencia, un último trámite que el propio alcalde espera que "no se demore".

Con respecto a lo que el alcalde consideró segunda fase, la propia construcción del templo budista, se encuentra en proceso de redefinir la Zepa puesto que Arropé se encuentra en zona protegida para las aves. No precisó sobre este asunto plazos concretos, de hecho, incidió en que no existen muchos precedentes al respecto. Aunque no hay una estimación oficial, las previsiones plantean que Europa no decida sobre este asunto antes de 2025. En un principio se planteó la opción de construir un templo móvil, pero la idea se descartó definitivamente a finales de verano.

En cuanto a otro de los interrogantes, la financiación, el alcalde manifestó que la fundación Lumbini cuenta con todos fondos necesarios para llevarlo a cabo. Precisamente, una de las organizaciones que participará de forma activa en su construcción será la fundación de Monjas de Bután, el colectivo que ha ejercido de nexo en este reciente viaje y de conexión con la familia real del país, ya que la reina madre es patrona de la fundación.