LA MIRADA

El Dioce y la Copa del Rey

El valor y el coraje se sobrentienden en todo lo relacionado con el deporte, pero la fe es el reconocimiento a una dimensión fundamental en este centro concertado de la ciudad

Antonio Pariente

Antonio Pariente

No sé cuando empezó mi relación con el «Dioce, equipo de futbol», creo que desde que Senso y compañía allá por los finales de los ochenta, nos pedían el desaparecido campo de fútbol del seminario para entrenar, y nosotros alguna vez no se lo dejábamos; o desde que los equipos juveniles del Seminario (¡qué años! ¡Dios mío¡) se enfrentaban al Dioce en los campos de tierra de Pinilla; o cuando algún seminarista que destacaba (pocos, pero sí hubo) y nos pedían el fichaje correspondiente… fue por algo de esto y todo alrededor de la fecha que he dicho, o sea que ya ha llovido. 

Pues, lo que son las cosas, ha tenido que aparecer un artículo en el suplemento de los jueves en ABC ‘Alfa y Omega’ hablando de un equipo de un Colegio Diocesano de Cáceres que ha eliminado de la Copa del Rey al laureado Real Zaragoza, para que me entere que el lema del club es «Fe, valor y coraje». 

Imagino que Don Gerardo Hierro y Don José Luis Mohedano, en la década de los sesenta, cuando empezó todo, tuvieron algo que ver en la elección. La figura y la intuición de Don José Luis Cotallo a la hora de promover un colegio con internado para los hijos de los emigrantes extremeños de entonces, seguro que también fue clave, su idea de que la Diócesis tenía estar ahí fue determinante. La verdad es que eran otros tiempos en relación con algunas cuestiones, pero la finalidad social de la obra fue la que fue, y eso había que valorarlo entonces y reconocerlo ahora, aunque a algunos no les guste y miren para otro lado en temas como este.  

Desde el principio, el fútbol tuvo un lugar predominante en el recinto de la carretera de Trujillo. Así fueron pasando los años hasta que llegaron los éxitos deportivos, ascenso a la División de Honor juvenil, y por ultimo la llegada a la Segunda Federación, ha sido ya el culmen de un trabajo bien hecho.  

El valor y el coraje se sobrentienden en todo lo relacionado con el deporte, pero la fe (no la fe en la victoria) es el reconocimiento a una dimensión fundamental en este centro concertado de la ciudad, lo mismo que en el césped, en sus aulas se intentó ayer y se intenta hoy presentar a los chicos y chicas del mismo la importancia de la dimensión trascendental de la persona, como muy valida para lograr el equilibrio personal que los capacite para vivir en un mundo multicultural y democrático.

¡Vamos Dioce!

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