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VIOLENCIA DE GÉNERO: MÁS RECURSOS PARA UNA LACRA QUE NO CESA

El frente contra los malos tratos se refuerza en Cáceres

Los seis Equipos Viogen de la Guardia Civil cumplen un año de seguimiento y asesoramiento personal a las víctimas. Cáceres ya es pionera: en lugar de ir al juzgado, estas mujeres comparecen por videoconferencias junto a los agentes

Una agente de los seis Equipos Viogen de Cáceres atiende la llamada de una víctima.

Una agente de los seis Equipos Viogen de Cáceres atiende la llamada de una víctima. / CEDIDA

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

«Estamos aquí por ti y para ti. Para nosotros eres lo primordial. No te juzgamos, nos da igual si has retirado la denuncia, si has vuelto a denunciar, si tienes otro episodio anterior de maltrato… Nada de eso nos importa, solo nos importa tu bienestar». Son las primeras palabras que recibe una víctima de malos tratos por parte de Maite C. G., una de las agentes integrantes de los seis Equipos Viogen (Violencia de Género) constituidos por la Comandancia de la Guardia de Cáceres en las distintas compañías territoriales (Cáceres, Plasencia, Trujillo, Coria, Navalmoral y Valencia de Alcántara). Su función: acompañar a la víctima en todo el proceso, asesorarla, arroparla y evitar su revictimización, para que logre salir de ese agujero.

Los seis equipos fueron creados el 10 de enero de 2022, cada uno de ellos con dos agentes. Llevan justo un año de trabajo y ya ha quedado claro que su función resulta indispensable. Llaman por teléfono a las víctimas periódicamente, las visitan, están con ellas en las comparecencias judiciales… Estos equipos se constituyeron para dar mayor impulso a la lucha contra la violencia de género, como un escalón intermedio entre las Unidades de Seguridad Ciudadana (Puestos de la Guardia Civil), que se encargan de la recepción de denuncias, información y primeras medidas asistenciales y de protección a la víctima; y las Unidades Especializadas ya existentes (Punto de Atención Especializada o Equipo Mujer Menor).

Del total de casos de violencia de género existentes en la provincia de Cáceres, la Guardia Civil se encarga del 63%, que equivalen a los que se producen en el ámbito rural (la Policía Nacional es competente en las ciudades de Cáceres y Plasencia). Los seis equipos Viogen entran en acción en cuanto cualquiera de los puestos repartidos por la provincia registra una denuncia y realiza la primera valoración del caso. Ellos harán un seguimiento esencial.

Gráfico que recoge la evolución al alza de los casos de malos tratos en la provincia de Cáceres, que no obstante se mantiene en el segundo escalafón más bajo del registro nacional, por debajo de las mil de denuncias/año.

Gráfico que recoge la evolución al alza de los casos de malos tratos en la provincia de Cáceres, que no obstante se mantiene en el segundo escalafón más bajo del registro nacional, por debajo de las mil de denuncias/año. / EL PERIÓDICO

«Mantenemos contactos telefónicos frecuentes con las víctimas, realizamos visitas y entrevistas personales cuando el nivel de riesgo así lo aconseja, les informamos de sus derechos, les asistimos en los trámites policiales, actualizamos toda la información en las diferentes bases de datos…», explica Maite C. G. Les facilitan incluso un número de teléfono móvil directo para que llamen a la unidad cada vez que lo necesiten. En todo caso, cualquier mujer que se sienta agredida recibirá una respuesta automática a través del 062 (Guardia Civil) o del 016, las veinticuatro horas, los 365 días.

Todo un sistema a su servicio "desde el minuto uno"

Además, los agentes detallan rápidamente a la víctima la existencia de todo un sistema integral de protección «que está a su servicio desde el minuto uno». Se trata de una red de asistencia formada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, psicólogos, asistentes sociales de distintos servicios institucionales (ayuntamientos, mancomunidades…), ayudas económicas, centros infantiles para sus hijos… «Entre todos le hacemos ver la realidad en la que se encuentra metida para apartarla de la violencia, y que rehaga su vida. Hay otras opciones, otros caminos», subraya la agente.

De hecho, este sistema ya ha demostrado en sucesivas ocasiones su eficacia para sacar a las mujeres de situaciones de violencia de género, por eso se sigue mejorando con nuevas medidas. Cáceres acaba de convertirse este mes en provincia pionera al implantar un método de asistencia a juicios por videoconferencia desde los distintos puestos de la Guardia Civil, de modo que la víctima ya no tiene que acudir a la sede judicial. Lo ha hecho posible la Comandancia de Cáceres junto con el nuevo Juzgado de Violencia de Género n°1 de Cáceres. «La Guardia Civil siempre ha acompañado a estas mujeres a las comparecencias judiciales, pero aun así era un mal momento para ellas, temían ver al agresor o a sus familiares. Ahora pueden hacerlo por videoconferencia desde cualquier puesto, donde se encuentran mucho más relajadas y tranquilas, siempre acompañadas del equipo Viogen, que seguimos ahí junto a ellas», detalla Maite C. G. En su opinión, la creación de este juzgado específico «marca un antes y un después en la lucha contra los malos tratos».

En general, los profesionales de Viogen centran su labor en «victimizar menos a las propias víctimas», porque al ser siempre sus interlocutores fijos, generan una confianza que hace que la mujer se abra cada vez más a los agentes, los conozca personalmente y confíe en ellos. «Al principio, cuando tenemos conocimiento de un caso, les animamos a denunciar explicándoles que, de lo contrario, esa situación no va a terminar nunca. Si no por ellas, les decimos que den el paso por sus hijos. No las presionamos, pero les hacemos ver que al maltratado no se le puede dar otra oportunidad, porque él no va a cambiar», señala la especialista.

Sola e intimidada

Los agentes son conscientes de que la víctima vive intimidada, muchas veces sola en compañía de su propio agresor. «La percepción del peligro no es siempre la misma, algunas piensan que controlan la situación, que su pareja no irá a más, y tratamos de mostrarles que no es así». Por eso los Equipos Viogen realizan seguimientos continuos de las mujeres que protegen.

Luego están las distintas circunstancias: tienen hijos, carecen de recursos, son desempleadas, son mayores, son jóvenes, el agresor les promete que cambiará... «Vemos de todo, el maltrato no tiene edad ni clase social, se puede dar en cualquier ámbito». Y aunque la actualidad siempre retrata la peor consecuencia (una fallecida tras otra), «muchísimas mujeres logran salir de esa situación». «Se trata de un proceso largo, tedioso, a veces se pierde la paciencia cuando por ejemplo el agresor trata de quebrantar la orden de alejamiento, pero al final logran una vida normalizada».

Cada vez más denuncias

Además, la sensibilización social ha cambiado: ahora son más las mujeres que denuncian, que las que permanecen en silencio. También lo hacen los vecinos y familiares que sospechan de un caso de malos tratos. «De hecho, aunque la víctima se mantenga callada, ya aplicamos el Protocolo Cero en cuanto conocemos este tipo de hechos por otros cauces y actuamos rápidamente de oficio», revela la especialista.

La Guardia Civil cubre el ámbito rural, que entraña sus particularidades. «Las víctimas están más controladas por sus maltratadores y les da vergüenza denunciarles porque todo el pueblo se conoce. Nos piden quedar fuera de su casa, que vayamos de paisano o en un coche camuflado… Pero también están más arropadas por los vecinos, que denuncian lo que ven o las ayudan en el proceso», indica la agente.

Un trabajo duro que exige altas dosis de implicación a los miembros de Viogen. «No somos de piedra, hay situaciones que te llevas a casa, pero precisamente por su gravedad intentamos poner todo de nuestra parte para ayudarlas», confiesa Maite. 

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