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EL CONSORCIO CIUDAD HISTÓRICA PROMUEVE EL PROYECTO, QUE CATALOGA COMO LA «MEJOR VISTA DE CÁCERES»

Los vecinos piden otra ubicación para el mirador de San Marquino

Temen que genere aglomeraciones, ruidos y malas prácticas justo al lado de las casas. Demandan que no se ejecute y plantean que se reformen los dos ya existentes en el barrio

Vecinos sobre el roquedo de propiedad municipal junto a la calle Venus, que se convertirá en mirador.

Vecinos sobre el roquedo de propiedad municipal junto a la calle Venus, que se convertirá en mirador. / CARLA GRAW

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

Dicen que será probablemente el mejor mirador hacia la parte antigua, para tomar «la fotografía del atardecer con la vista más bonita de Cáceres, sin ningún otro edificio moderno delante que se interponga, y visionar el lienzo este de la muralla, el más antiguo». Así se ha anunciado desde el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica el nuevo mirador de San Marquino. Sin embargo, los vecinos del entorno afirman estar «muy disgustados». Dicen que lo que puede ser un recreo para unos, será «una condena» para ellos. Temen no solo el acceso masivo de turistas por las calles estrechas de esta zona del barrio, sino que se organicen botellones y otras prácticas en la nueva plataforma, a escasos metros de sus viviendas.

El Consorcio Ciudad Histórica ha adjudicado el proyecto y redacción de este mirador a la arquitecta Irene Calle (4.840 €). Se construirá al final de la calle Venus, sobre un roquedo de propiedad municipal, mediante una plataforma que facilitará un sistema de terrazas desde las que ver todo el lienzo. El proyecto también contempla la mejora de los accesos actuales a esta calle, con una reforma de la iluminación, mobiliario y señalización.

Pero los vecinos no lo ven nada claro, sino al contrario. Se trata de una zona de pocas viviendas y calles estrechas. La parte principal del mirador se proyecta muy próxima a las últimas casas de la calle Venus, donde la vía se hace peatonal, y también a pocos metros por encima de algunos patios y tejados de las viviendas que dan a Fuente Concejo. Los residentes aducen que es un espacio «muy pequeño» y temen las molestias del trasiego que se va a generar junto a sus domicilios. Ahora, unas escaleras encajonadas bajan al futuro mirador desde Venus, pero el ayuntamiento proyecta otra entrada accesible subiendo desde Concejo por la Travesía de Marte.

«Hay muy poco espacio. Esto no está hecho para que la gente pueda cruzarse por aquí. Se supone que habilitarán la parada de modo que los autobuses turísticos puedan acercar a 50 o 60 personas a la vez, no lo entendemos», comenta una vecina. En corrillo, los residentes se preguntan cómo accederá la policía o una ambulancia en caso necesario. «El mayor problema es que no va a ser solo para el turismo: por su situación puede convertirse en zona de botellón, de ocio nocturno, de fumar, de picadero, todos nos entendemos», dice visiblemente preocupada otra vecina. «Esto nos va a generar una gran tranquilidad para entrar en nuestras viviendas por la noche, luego aguanta el ruido las 24 horas y levántate a las 6.00 para trabajar. Las ventanas dan justo aquí», añade nerviosa.

Ya hay botellones

De hecho, en este espacio formado por peñas ya tienen la experiencia de botellones. «Hemos llamado varias veces a la policía porque además arrojan botellas y cigarros a los patios de abajo». A raíz de la pandemia también se organizan botellones continuos un poco más arriba, al final de la calle Marte. «Sabemos lo que es que vayan dando voces, orinando en las puertas y dejando basura en las calles. Ahora nos tememos que el mirador lo agrave», advierten. «Yo no estoy dispuesta a dejar mi casa, no tengo cómo pagarme un alquiler, no vamos a resignarnos», incide una residente contrariada.

El nuevo espacio tendrá además un corredor a lo largo de toda la calle Venus, aprovechando una franja sin urbanizar, y sospechan que ello puede complicar futuras obras en las casas de Concejo que quieran doblar altura.

Por otro lado, recriminan que nadie haya acudido al barrio a explicarles la obra. «Nos enteramos porque vimos a un técnico midiendo y nos comentó que era del Consorcio. Llamamos y nos dijeron que fuéramos a conocer el proyecto. Allí nos mostraron los planos, parece que serán dos terrazas sobre las peñas con capacidad para 80 personas y que habrá bancos para sentarse», relatan. También se les transmitió la posibilidad de una segunda fase con una pequeña cafetería, junto al mirador, en la zona que hoy ocupa una edificación en ruinas.

Los vecinos critican que no se haya contado previamente con ellos y apelan al artículo 4B de los estatutos del Consorcio, que habla de conjugar todos los factores «de forma equilibrada» para alcanzar «la mejora de vida de los ciudadanos», teniendo siempre como referencia irrenunciable «a las personas que habitan la ciudad». Frente a ello, los residentes demandan que se tengan en cuenta sus propuestas.

Y estas propuestas pasan por desechar este tercer mirador de San Marquino y centrarse en la reforma de los dos que ya existen, y que no presentan precisamente su mejor estado. Por un lado el ‘Banco más Bonito de Cáceres’, rodeado de malas hierbas, y por otro el situado en la subida a pie desde Concejo al Santuario, en la ladera de San Marquino, «que necesita una buena puesta a punto», advierten. También plantean como mirador el descampado que denominan ‘El Cerro’, a la derecha de la subida al santuario, frente a las últimas casas del barrio, «con una vista privilegiada y donde solo sería necesario limpiar la maleza».

Por tanto, a su juicio, «no hay necesidad de molestar así al único barrio donde no hay farmacia, ni supermercado, ni instituto, ni colegio, ni centro de salud. Solo tenemos tranquilidad y también nos la quieren quitar», concluyen. 

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El concejal cacereño de Patrimonio, José Ramón Bello, ha transmitido a los vecinos de San Marquino «tranquilidad», «porque lo último que queremos es generar un problema que les disguste». Subraya que el Consorcio está trazando un plan director de miradores para animar al turista a que salga de intramuros y alargue su estancia. «Y es en este punto donde se puede tomar exclusivamente la mejor foto de la ciudad».

«Celebraremos las reuniones necesarias, nos sentaremos para analizar cada cuestión que pueda surgir en cada fase, incluso en el mismo diseño podemos poner las bases para evitar problemas de convivencia, y si los hubiera, los analizaremos uno a uno, porque tenemos opciones», afirma el edil. Todo ello, prosigue, sin olvidar dos principios: «Las calles y el patrimonio son de todos, y todos tienen derecho a disfrutarlos». Por último recuerda cómo en la reforma de la calle Castillo surgieron las mismas inquietudes y no ocurrió nada negativo. 

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