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EL APUNTE

La lista de Salaya

Más que una lista de candidatos, lo que ha presentado para la cita de mayo es un equipo con perfiles parecidos

Salaya, en el centro, con los miembros de su candidatura tras la presentación de la lista en la asamblea local.

Salaya, en el centro, con los miembros de su candidatura tras la presentación de la lista en la asamblea local. / Lorenzo Cordero

José Luis Bermejo

José Luis Bermejo

Cáceres

Dicen que soy aburrido». Así empezaba el spot electoral de Fernando de la Rúa en las elecciones argentinas de 1999, año en el que acabó con la década no prodigiosa de Carlos Menem. De la Rúa supo hacer de una descalificación un atributo positivo: ‘no soy divertido, porque la política no es divertida, pero ofrezco gestión y honestidad’, venía a decir el cordobés. Y le sirvió.

Ni Luis Salaya es Fernando de la Rúa, ni Buenos Aires es Cáceres. Pero Luis Salaya se atribuyó, no sin cierta ironía, la noche del viernes la condición de aburrido ante un auditorio de militantes socialistas en la asamblea local en la que presentó los veinticinco nombres de su candidatura a las elecciones municipales del 28M. Ofreció a sus compañeros el seguir siendo aburrido si repite como alcalde y a gobernar «de una forma tranquila», actitud con la que, según sus palabras, ha conseguido durante su mandato que «Cáceres siga creciendo». Y esta ha sido una característica de estos 4 años: no ha pasado nada extraordinariamente bueno ni extraordinariamente malo, Salaya no ha destacado ni por una cosa ni por la otra. Una etapa de gobierno tranquila o, si se tira de ironía, aburrida. 

Hay en el PSOE una confianza en que ganarán las elecciones de mayo. Si se celebrasen hoy, «gobernamos», le dijo Salaya a los militantes, a los que también pidió que no haya relajación en las pocas semanas que quedan hasta el 28M porque en ese caso la victoria de hoy sería derrota mañana.

Y en esa confianza de que gobernarán, Salaya, más que una lista de candidatos, lo que ha presentado es un equipo. Ha armado a su alrededor un grupo con características y perfiles parecidos en el que el líder indiscutible en el consistorio es él. Sigue contando con los ediles que han querido continuar (es meritorio haberse mantenido sin grandes problemas durante la legislatura con un equipo de gobierno tan reducido) y con independientes, ya lo hizo con las candidaturas anteriores, pero con esta se ha superado. En la política local no es tan importante la ideología, sino saber gestionar los pocos recursos que tienes, agilizar los trámites para no complicar la vida al ciudadano y atraer inversiones a tu ciudad. No son viables las grandes políticas con presupuestos en los que el personal y el mantenimiento de los servicios, con gestión privada, se comen más de las dos terceras partes del presupuesto. Recurrir a independientes formados que quieran entrar en política no es mala idea, otra cosa es cuando éstos se estrellan contra la realidad de la administración municipal.

Un equipo, con perfiles y edades parecidos, con independientes, con un solo líder y con el partido detrás. Además esta lista vuelve a reunir al trío Salaya-Andrés Licerán (pese a lo ocurrido con la policía no se dudaba de que repetía)-Belén Fernández. Hay en el PSOE local una bicefalia que ha funcionado: Salaya en el consistorio y Fernández al frente del partido. La travesía de Salaya hasta la alcaldía no se entiende sin la participación de los otros componentes del trío.

Salaya se presenta con una lista que es mejor que la de hace 4 años, con un equipo que, no obstante, podría desbaratarse en el momento en que se necesite un gobierno de coalición. De esa lista cae María José Pulido, se va por voluntad propia tras 4 años muy duros, en los que no ha parado y ha estado en todo o en casi todo, y José Ramón Bello, su marcha la justifican porque se va a la Asamblea, una explicación que suena demasiado sencilla.

De la Rúa no llegó al final del mandato, se tuvo que ir, no porque se convirtiese en alguien divertido, sino porque se metió en un corralito. Pero Cáceres no es Buenos Aires. Cáceres es más aburrida, pero también es más tranquila.

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