un nuevo negocio da vida a general ezponda, una de las áreas comerciales y hosteleras de más tradición

Churros con vistas al Arco de la Estrella de Cáceres

El que fue Bar La Cueva, mítico donde los haya, se convierte en una churrería

Eduardo Lucio Bustamante, con los churros de la Churrería Plaza Mayor.

Eduardo Lucio Bustamante, con los churros de la Churrería Plaza Mayor. / Carla Graw

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Hace mes y medio que los cacereños y turistas pueden degustar exquisitos churros en la Churrería Plaza Mayor, en un local que durante generaciones fue el Bar La Cueva, mítico donde los haya en el entorno de General Ezponda. Fue hace cuatro años cuando los hermanos Eduardo y José Carlos Lucio Bustamante rehabilitaron ese edificio de la calle Ríos Verdes esquina con Ezponda y crearon cuatro apartamentos bajo la marca ‘Cáceres Turístico’. Ahora, Eduardo ha alquilado el bajo (donde estuvo La Cueva) y aparte de su trabajo en la empresa familiar se ha hecho autónomo para atender este nuevo negocio, del que es responsable y camarero. 

Eduardo ha contratado a Antonio Núñez, un churrero que por tradición familiar lleva toda la vida en este sector (estuvo mucho tiempo en la Churrería Mariano, del barrio del Perú). La clave del éxito de su oferta está, fundamentalmente, en la materia prima: harina y aceite de calidad, y cocinar la rueda de churros según la pide el cliente. «Se fríen en el momento, tanto los churros finos como las porras», explica Eduardo Lucio Bustamante. A todo ello se añaden los cafés, el chocolate, tostadas de jamón, cachuela, con tomate natural, parisimas... todo casero. Los fines de semana llegan a servir al día 500 churros.

El establecimiento puede llegar a servir cada día, durante los fines de semana, hasta 500 churros.

El establecimiento puede llegar a servir cada día, durante los fines de semana, hasta 500 churros. / Carla Graw

La churrería toma el testigo de las empresas familiares que tiempo atrás hicieron de General Ezponda uno de los núcleos más pujantes de la ciudad: Almacenes Mendoza la droguería de Macedo, la farmacia de Arjona, la barbería de Tato, la dulcería con sus bambas de crema, El Pato, que sigue en activo, El Cisne Negro, la joyería Nevado, la librería Sanguino, la sastrería de Santos, El Rastro, que era una tienda de los Villegas, o el Hotel Castilla, que continúa abierto y que fue el segundo establecimiento hotelero de Cáceres que obtuvo licencia oficial después del Extremadura. De hecho, hasta hace unos años conservaba el gran portalón por el que los carruajes accedían a la posada para dejar a sus huéspedes porque aún no había coches a motor en la ciudad.

Ahora se vuelve a dar vida a esta zona pegada a la plaza Mayor desde la que ya se pueden degustar churros con vistas al Arco de la Estrella, poco más se puede pedir. 

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