el hombre de 59 años corneado la madrugada del jueves al viernes sigue en la UCI del Universitario de Cáceres, con evolución favorable

Garrovillas: sin miedo al toro desde niños

La localidad cacereña celebra el 'encierrillo infantil' con la suelta de cuatro vaquillas para los más pequeños

"Es una forma de inculcar la tradición a las nuevas generaciones para que no se pierda", asegura el empresario

Garrovillas: sin miedo al toro desde niños

Carla Graw

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

El padre mira al hijo y le dice: "Jordi, valiente, acércate al toro". Y Jordi, con un pañuelo blanco atado al cuello, no titubea. Se arrima al animal mientras el progenitor graba con el móvil para inmortalizar el momento. Vienen de Cataluña, de vuelta al pueblo cada verano, a disfrutar de las fiestas de San Roque de Garrovillas de Alconétar, cuya plaza porticada de la Baja Edad Media es estos días un gran coso donde se venera la tauromaquia.

Fabiolo es empleado del ayuntamiento y hoy domingo, con 40 grados marcando en el termómetro de la plaza de Colón, controla que todo esté a punto. A las doce se celebra el 'encierrillo infantil', uno de los actos tradicionales de la festividad cuyo objetivo es inculcar a las nuevas generaciones la devoción por la fiesta.

"Por San Roque esto se llena. Hay más de 2.000 personas y es un aliciente para los bares, los comercios y las tiendas. Estamos a tope", cuenta el empleado municipal que enseguida habla de las medidas de seguridad en torno a los toros de Garrovillas, donde en la madrugada del jueves al viernes al celebrarse el 'Toro del Apagón', un hombre de 59 años del Casar sufrió una cornada en el abdomen. Continúa ingresado en la UCI del Hospital Universitario de Cáceres y su evolución es favorable, según informa el Servicio Extremeño de Salud.

"Aquí está la policía local, la Cruz Roja y en el Corral de Comedias está la enfermería", dice señalando a uno de los edificios principales de la plaza. "Se cumplen las medidas, pero es inevitable que algún toro se ponga un poco bravo. El de la otra noche era un animal con mucha astucia. Le metió el cuerno y lo sacó", narra Fabiolo al ser preguntado por el incidente.

No son habituales las cornadas en Garrovillas. Eso sí, "hay gente muy bohemia, pero no está la cosa como para tirarse al ruedo", añade Fabiolo, que no se olvida de la fe que los garrovillanos sienten por su santo: "Que nos dé salud", apunta casi como una oración.

Luego vuelve al asunto de la seguridad: "Conyser recoge toda la basura. Estamos alrededor de 40 personas velando por ello. Sobre todo la Guardia Civil, que es la primera que se asegura de que todo esté en orden. Si no, no hay toros. Los civiles entran a los toriles y piden la documentación al empresario para que tenga las cosas en regla".

Todo ello facilita la celebración de las capeas que tienen lugar después del recorrido que las reses realizan por las calles del pueblo entre un gentío que participa en la carrera. El itinerario lo conoce bien Santi, que lleva el Círculo de Artistas, fundado en 1906, y que es otra reliquia. "Lo llamaban de los artistas porque aquí venían los artistas". ¿Quienes eran los artistas? "Pues los carpinteros, los fontaneros, el herrero... Entre ellos crearon una peña y acabaron fundando el casino", cuenta Santi mientras sirve cervezas a los clientes deseosos de aliviar el gaznate.

"Los toros salen del Llanito Paloma, pasan por Santa María, por las traseras del ayuntamiento, la calle del Cura, la avenida de la Soledad y llegan hasta la plaza", apunta el hostelero cuando a punto está de comenzar el encierrillo de los niños.

En el Círculo de Artistas hay una terraza. Comparten una mesa Ángela y Juan. Ella, de Montáchez, él, de Santa Marta de Magasca, lo mismo que su abuela que era de Montánchez y que su abuelo, que era de Santa Marta. Lo mismo que su padre, que era de Santa Marta, y que su madre, que era de Montánchez. Casualidades de la vida. La pareja no se pierde ni un festejo. Han estado en Losar; de allí a Garrovillas. Duermen en el coche. Lo que sea por no faltar a la cita con el astado.

Por megafonía suenan Carlos Vives y Sebastián Yatra. Cantan 'Robarte un beso', un vallenato que anima al respetable. Cuatro becerras de la raza berrendo en colorado entran al coso. Los operarios cierran la valla. Dentro hay decenas de niños y padres que participan del festejo. Los animales pertenecen a Organyven Espectáculos Taurinos, una empresa de Garrovillas que lleva Iván Sánchez. Él, junto a otras tres personas a las que llaman 'pastores', guían con palos a las becerras y cuidan de que no se produzcan altercados.

Niños y niñas bailan delante de los animales, los acarician, mueven sus pañuelos como si fueran capotes. "¡Eehhhhhhh, torooooooooo!", exclaman entre risas. "Vamos, valientes, venga, a torear", corean los adultos. Apenas media hora dura la capea. "Venga, que los vamos a encerrar", avisa Iván. El empresario recuerda que el 'encierrillo' tiene como objetivo "inculcar a los niños el amor por el toro y defender la raza berrenda. Estos bueyes estarán en un futuro en las plazas de toros".

Terminado el encierro, unos toros hinchables recorren el coso para que la fiesta no decaiga. Garrovillas se prepara para la capea de la tarde. Entretanto, decenas de peñas animan San Roque, hay al menos 40. La Peña El Peo, El Bote, La Lata, Los Chapuzas... Alquilan locales, bares... celebran comidas, cenas... Este año, la Asociación La Resbalaera ha puesto un toldo de cada peña, con su logo y su color, que decora La Corredera, una de las calles centrales del pueblo. Además, la televisión local Alko TV ha sido la encargada de ofrecer el pregón.

Cuatro siglos atestiguan la historia del festejo. Días antes de su celebración tiene lugar la subasta de los carros, unas estructuras de 2x2 que construyen los propios vecinos (algunos comienzan a fabricarlos con sólo 15 años). Sirven para ver los encierros y las capeas. Los garrovillanos pujan por tener el mejor sitio. Si nadie puja por el carro, el gasto supondrá a sus dueños 150 euros. Pero ha habido peñas que han llegado a ganarse 1.500. Los carros se colocan en Poste Cabildo, en la Perrera, las Posadas, La Columna, La Fuente o Los Bidones, lugares estratégicos de la plaza porticada, que estos días ha sido noticia por una cornada que a punto ha estado de costarle la vida a un casareño. El desafío de la vida y de la muerte, la fuerza de la tradición, el poder de la fe. Garrovillas: sin miedo al toro desde niños.

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