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uso de tecnologías en el aula

«He llegado a ver todo el mundial de Qatar en clase»

Los estudiantes reconocen que consultan el móvil en el aula y difieren sobre si se deben prohibir mientras que sus familias están de acuerdo con el veto por unanimidad

Una clase en los Licenciados, este lunes.

Una clase en los Licenciados, este lunes. / JORGE VALIENTE

Gema Guerra Benito

Gema Guerra Benito

Cáceres

La respuesta es un sí unánime. ¿La pregunta? Si todos los alumnos tienen móvil. Los que responden con contundencia tienen entre 14 y 15 años y cursan tercero de Educación Secundaria en el colegio Licenciados Reunidos de Cáceres. Muchos de ellos tuvieron su primer teléfono a los 10 años. Los más precoces, a los 8. Todos ellos, nacidos a finales de la primera década de los 2000, pertenecen a una generación que ha convivido con la tecnología desde su nacimiento. 

Los dispositivos forman parte de su día a día, gran parte de su socialización depende de ello y les conectan también con sus familias. Dicen que no se imaginan su vida sin el móvil, de hecho, solo «los castigos» de sus progenitores les han alejado de estar conectados. La mayoría acude con ellos a clase y, aunque saben que no pueden utilizarlos salvo si lo requieren los profesores, muchos reconocen que lo consultan durante las clases. Alguno de ellos, asegura que ha llegado a «ver el mundial de fútbol de Qatar» en el horario lectivo. 

- «¿Pero solo los partidos de España?». 

-«No, todos». 

Fueron 64 partidos. Todos, los veintisiete escolares que componen la clase, coinciden en que las notificaciones interrumpen las clases y son molestas, pero difieren en el debate sobre si los teléfonos deben prohibirse en clase. Mientras alumnas como Paula aseguran que medidas como la que han implantado en su colegio son «beneficiosas» porque permiten que los teléfonos estén protegidos y no supongan una tentación en la mochila, otros como Miguel defiende su derecho a la privacidad y a que el centro no posea sus pertenencias. En el panel de esta clase ocupan los casilleros una decena de teléfonos, prácticamente la mitad de los estudiantes. 

Esta falta de consenso entre los propios alumnos, que defienden portar sus teléfonos en clase con el fin último de contactar con sus familias, no se da entre sus progenitores. Si ya la comunidad educativa está de acuerdo, al menos en Extremadura, con vetar los teléfonos en los colegios, padres y madres de los escolares también ven con buenos ojos que se prohiban. Según los datos que maneja la federación regional de Ampas tras elaborar una encuesta sobre el asunto y tal y como publicara este diario el pasado diciembre, el 88% de las familias extremeñas está a favor de regular el móvil en los centros. Ese mismo porcentaje pide que la regulación sea común a todos los centros y no dependa de cada colegio y por último, más de un 90% incide también en la necesidad de educar en el uso de nuevas tecnologías tanto a los propios escolares como a las familias.

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