Alerta ecologista por la aparición de la Ludwigia peploides

La planta invasora que estrangula el embalse de Talaván: una amenaza creciente, «parecida al camalote»

«O se actúa pronto o el embalse quedará inutilizado», aseguran desde ARBA Extremadura

El alcalde de Talaván (izquierda), Luis Enrique Periáñez, junto a miembros de la Asociación Talaván Historia Viva.

El alcalde de Talaván (izquierda), Luis Enrique Periáñez, junto a miembros de la Asociación Talaván Historia Viva. / CEDIDA

Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Es una amenaza creciente, de origen americano, que ahora estrangula el embalse de Talaván. La planta invasora Ludwigia peploides ha tomado cuerpo en este espacio natural, «y si no se actúa con celeridad el embalse quedará inutilizado en pocos años», alerta Álvaro Tejerina del colectivo ARBA Extremadura

La planta invasora acabaría con el agua potable (el embalse abastece a varios pueblos de la provincia de Cáceres) y con la vida subacuática.

La gran velocidad con la que se ha propagado pone en evidencia el peligro que supone la presencia de esta alóctona invasora. Por eso, diversos colectivos como ARBA, Talaván Historia Viva y el propio ayuntamiento talavaniego han instado a la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura a que acuda y analice la situación para ofrecer soluciones a corto plazo.

Aspecto del embalse de Talaván cubierto por la planta invasora.

Aspecto del embalse de Talaván cubierto por la planta invasora. / EL PERIÓDICO

Planta explosiva

Esta especie, «que no es nueva», supone ya «un problema bastante grave en ciertas zonas del Alagón y Herreruela», comenta a el Periódico Extremadura Tejerina. Al tratarse de una planta acuática perenne que enraíza bajo el agua, «su propagación está reduciendo drásticamente la lámina de agua», lo que certifica la muerte de la avifauna que allí reside. «Esta planta explosiva va a causar graves problemas. A los patos les cuesta ya entrar al embalse, a las carpas les cuesta buscar hueco... Se producirá eutrofización; la vida acuática lo va a tener muy difícil por la falta de oxígeno y de luz» que provoca la reducción de esa lámina acuática. «El agua se pudre y no servirá para consumo humano. No es ser agorero, sino ser realista. Se va a convertir a algo parecido al camalote en el Guadiana», alerta Tejerina, que explica las cuestiones «antrópicas», es decir, riesgos provocados por la acción del ser humano y sus efectos sobre la naturaleza, que apuntan a la aparición de esta alóctona. 

El alcalde de Talaván en el embalse.

El alcalde de Talaván visita el embalse. / CEDIDA

Pienso seco

Al respecto, el naturalista apunta al pienso del ganado que se utiliza en granjas cercanas y que, «en su composición contiene semillas de esa planta, que se reproduce sexual y asexualmente; es una planta de humedad continúa, no se da en piensos secos. Aunque todo esto se está estudiando». La cuestión es que los «purines de granjas cercanas», esos residuos de las explotaciones, «acaban en el cauce» del arroyo de Talaván, afluente del río Almonte, en la cuenca del río Tajo. Ahora mismo, «el embalse de Talaván solo tiene una pequeña zona central sin colonización», lo que da idea de la explosividad de esta planta.

Tejerina también explica cuáles serían otras causas de esta colonización en el espacio. De un lado, la «colmatación» del embalse. Es decir, un embalse lleno de arenas y sedimentos que arrastran los corrientes. Esto provoca una menor capacidad real para almacenar agua y mina la vida útil del embalse. De otro, que «el cauce del arroyo está pelado; no tiene vegetación y no filtra. Las lluvias torrenciales arrastran materia vegetal al pantano y luego aflora». Tejerina lo tiene claro: «O se ponen en sintonía las administraciones y solicitan ayudan o esta planta explosiva va a causar graves problemas».