Desplome del edificio en la calle Évora

Cáceres: vivir con enchufes ‘de papel’

Los vecinos de los cinco pisos afectados ya pueden regresar a sus casas, aunque no pueden acceder a algunas de las estancias como medida cautelar

En la letra ‘D’ del segundo piso reside María Santano. El derrumbe le pilló justo en la puerta del edificio: «Cayó como un barreno, sonó mucho y vibró el edificio entero». Le han pedido que no habite en la zona más afectada por la caída de la fachada, que coincide con su habitación, un baño y el cuarto de su hijo. Por miedo, ha decidido seguir con su vida normal durante el día y pasar las noches en la casa de su hermana en Aldea Moret.

La luz de la calle traspasa por los pequeños huecos de los interruptores y enchufes que están justo en la pared cuya fachada se derrumbó. «Da mucha cosa. No sé qué pasaría si lloviera y el agua entrase por el viento», indica a este diario, mientras señala concienciada que no utilizará las estancias por miedo hasta que los arquitectos lo permitan.

Después de más de 24 horas de desconcierto y temor, los vecinos de los cinco pisos colindantes con la fachada del inmueble ya están en sus casas. La zona afectada por el derrumbe aún sigue precintada y los escombros no se han retirado. Por este motivo, uno de los carriles de circunvalación de la calle Córdoba permanece cortado.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Pedro Muriel, señaló que en el informe de los técnicos del consistorio se establece que se mantenga el vallado existente en la zona donde cayeron los cascotes. Igualmente, se mantiene como medida cautelar la limitación de acceso a todas las estancias de la vivienda que están afectadas por el derrumbamiento hasta la finalización de las obras de reparación. Se trata de dos habitaciones y un baño que se encuentran en esa zona de los pisos.

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