Las causas del desplome en la calle Évora

Los técnicos desvelan que el bloque de Nuevo Cáceres estaba mal construido

Las vigas de la capa exterior de la fachada estaban apoyadas en «situación de desequilibrio» sobre una superficie. El arquitecto José Luis Pedrera alerta de que otros edificios de la ciudad presentan esta anomalía

Los técnicos inspeccionan el desprendimiento de la fachada de Nuevo Cáceres.

Los técnicos inspeccionan el desprendimiento de la fachada de Nuevo Cáceres. / Jorge Valiente

El edificio de Nuevo Cáceres cuya fachada se derrumbó en la tarde-noche del pasado lunes estaba mal construido en origen. De la obra se ocupó la empresa Caesa (desaparecida), promotora también de este inmueble cuya construcción finalizó en el año 2004 y que está situado en la esquina de las calles Évora y Córdoba de la barriada cacereña. 

El lateral que se derrumbó es una «fachada medianera», según indica José Luis Pedrera, arquitecto encargado del proyecto de reparación. «Está compuesta de dos capas: una exterior, que es la que se ha derruido, y una interior. En el medio están los aislamientos, que tienen una cámara», explica. Las vigas de la capa externa deben estar apoyadas en todas las plantas sobre una superficie con un tamaño mayor al medio ladrillo -unos 7 centímetros-.

El experto alerta de que hay más edificios en Cáceres que presentan esta anomalia (aunque prefiere no especificar cuáles). «Es frecuente en nuestra ciudad que esto no sea así. En este edifico ocurría de esta forma, por lo que está en una situación de desequilibrio. Si nos fijamos, a la altura del techo de la planta baja hay un perfil metálico. No hay otro como este hasta el piso cuarto. Esto quiere decir que la pared de las primeras cuatro plantas han estado apoyadas en la de abajo, en lugar de una en cada piso. Ha aguantado todo el tiempo que ha podido, pero finalmente se ha caído», dice. Hay que recordar que el tramo derrumbado va desde el primer piso hasta el cuarto. Desde este punto hacia arriba, la fachada está en buenas condiciones. 

Pedrera coincide en los factores climatológicos como otro de los detonantes de la caída del lateral. «La lluvia también ha afectado, ya que el agua y el paso del tiempo han provocado que los aislamientos se amontonen en la base de la cámara interior, que han empujado hacia abajo y provocado el derrumbe», señala. 

Reparación

Pedrera cuenta que, en la mañana de ayer, presentó en el ayuntamiento la propuesta de reparación y que continúan a la espera de conocer su conformidad sobre la idea: «Si están de acuerdo, iniciaríamos cuanto antes. En principio, sería a finales de esta semana. El viernes comenzaríamos proyectando la parte que ha quedado al descubierto con espuma de poliuretano, que sirve de aislante, para evitar el problema térmico que tienen actualmente». «En este tipo de intervenciones, me preocupa mucho la situación de los vecinos y quiero trabajar evitando los desalojos en la medida de lo posible. Con el poliuretano ya estarían en condiciones de vivir allí», razona Pedrera.

Tras esta primera fase, el proyecto contempla la colocación de perfiles metálicos en todas las plantas y la reconstrucción de los muros de ladrillo que ya había, pero planta a planta: «Si se hubiese hecho de esta forma desde el principio, no tendría por qué haber ocurrido esto. Aunque si estaba mal apoyado en la parte inferior quizá sí, pero podríamos habernos dado cuenta hace tiempo porque se habría ido marcando poco a poco». Tras finalizar esta parte, la fachada se reluciría con un mortero monocapa, un tipo de revestimiento exterior que es una alternativa al sistema tradicional de enfoscado y pintado. Está compuesto por un conglomerante hidráulico, áridos de granulometría y aditivos específicos.

Empresa constructora

Sobre la responsabilidad que recaería en la empresa constructora, Pedrera señala que ya no estaría obligada a hacerse cargo del coste de la reparación: «Es cierto que Caesa ya ha desaparecido, pero aunque siguiese existiendo no tendría que pagar porque ya han pasado los períodos de garantía». 

De esta forma, según el artículo 17 de la Ley de Ordenación de la Edificación, sobre la responsabilidad civil de los agentes que intervienen en el proceso de construcción, «las personas físicas o jurídicas responderán frente a los propietarios de los siguientes daños materiales ocasionados en el inmueble dentro de los plazos indicados, contados desde la fecha de recepción de la obra: durante diez años si los daños materiales causados son por vicios o defectos que afecten a la cimentación, vigas u otros elementos estructurales que comprometan directamente la resistencia mecánica y la estabilidad del edificio; o durante tres años si son daños causados por elementos constructivos que ocasionen el incumplimiento de los requisitos de habitabilidad del inmueble».

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