Sucesos

Nueve personas afectadas por un brote de triquinosis en una matanza casera en Alía

La Guardia Civil ha investigado a los organizadores del sacrificio, que no estaba autorizado, y al veterinario que analizó las muestras de los cerdos

Embutidos de una matanza

Embutidos de una matanza / El Periódico

Nueve personas han resultado afectadas de carácter leve por un brote de triquinosis cuyo origen podría estar en el consumo de carne de cerdos sacrificados en una matanza casera no autorizada, según ha informado la Guardia Civil, que ha investigado a tres hombres relacionados con los hechos. Los afectados son dos vecinos de Trujillo y siete de Madrid.

La matanza tuvo lugar a finales de diciembre en una finca de la localidad cacereña de Alía, en la que se detectó un positivo de triquina en las muestras analizadas de los cerdos. El episodio se detectó en enero, cuando los afectados presentaron sintomatología compatible con la enfermedad parasitaria, estableciendo que su origen pudiera localizarse en el consumo de carnes y prueba de embutidos elaborados en la matanza domiciliaria.

Esta finca no se encuentra inscrita en el Registro de Explotaciones Porcinas, y los cerdos llegaron a la explotación sin identificación animal y sin Guía de Origen y Sanidad Pecuaria. Los responsables no ofrecieron datos fiables sobre su legar procedencia, alegando un origen ficticio y no verificable, y aportando datos imprecisos e no concluyentes.

La investigación arranca tras una comunicación de la Oficina Veterinaria de Zorita, en la que se informaba de un posible episodio de triquinosis en el que resultaron afectadas nueve personas, una información que fue confirmada por la Dirección General de Salud de Cáceres.

Veterinario ajeno al SES

Las muestras fueron analizadas para diagnóstico parasitológico por un veterinario ajeno al Servicio Extremeño de Salud, que no cumplió con las obligaciones establecidas en la normativa sectorial, en caso de detección de triquina, si bien, recomendó que se procediera a la destrucción de las carnes y despojos del animal mediante incineración.

La gravedad de los afectados ha sido en todos los casos calificados de leve, existiendo algunas personas que participaron en dicho evento familiar sin afección.

Los investigados son los organizadores de la matanza y el facultativo veterinario que analizó las muestras de los animales, por no cumplir con las obligaciones impuestas en la normativa sectorial ante la detección de la triquina.

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