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Pedro del Hierro vive en el Eroski de Cáceres

Fue el 23 de noviembre de 2018 cuando el hipermercado Eroski del Ruta de la Plata colgó el cartel de cerrado, pero Cáceres sigue honrando su alargada memoria

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cuando el Centro Comercial Ruta de la Plata desembarcó en Cáceres, Cáceres dejó de acabar en la Cruz de los Caídos porque hasta entonces había muy poco que ver en Cáceres más allá de la Cruz, a cuyos pies creció el Parador del Carmen, que fue durante muchos años parada y fonda de Cáceres. Parada porque hasta él llegaban bestias de carga y autobuses; fonda porque en él se hospedaban viajeros de ida y vuelta en una ciudad que precisamente empezaba y acababa en ese parador, donde hoy se levantan el Edificio El Carmen, una sucursal de Liberbank y la sede regional de El Periódico Extremadura.

El Parador del Carmen era, entre otras cosas, el lugar donde llegaba el correo, pero especialmente un punto fácil para el contrabando en una ciudad en plena posguerra donde se pasaba hambre y donde para la gente eran fundamentales víveres como el café o las legumbres que siempre venían mucho más baratas desde Portugal. El edificio tuvo su mayor esplendor en los años en que empezaron a entrar en Cáceres los primeros coches de línea. Antes de eso, el modo de transporte era el burro, y las posadas más famosas eran las del Camino Llano y La Machacona, que disponían de cuadras para guardar las bestias, pero que comenzaron a decaer con la aparición del autobús.

Un centro logístico

El Carmen, sin embargo, era todo un centro logístico. Por ejemplo: podían guardarse los animales en las cuadras, que estaban en Ronda del Carmen, también podían aparcarse los autobuses y además tenía posada y un bar con mesas de madera donde servían comidas. En el parador se daban cita muchos negocios como el taller de Joaquín, que también niquelaba, o la churrería Ruiz, que tenía un quiosco de chapa verde y que llevaban Juana y su marido.

Y luego estaban los maleteros, que tenían carro y vara y que aguardaban la llegada de los viajeros para cargarles el equipaje y acompañarles a los hoteles de la época como el Toledo o el Álvarez. Los maleteros más célebres fueron Andrés Gibello, que era uno de los hombres de confianza de Mirat, Zacarías, Coronel, Eustaquio o Gabriel.

Pero Cáceres fue evolucionando y llegó a 1993, el año en que nació el Centro Comercial Ruta de la Plata, que marcó, en gran medida, el crecimiento urbanístico de nuestra capital. Impulsado por el Grupo Deico, por medio de su Sociedad Desarrollo Comercial de Cáceres SA y situado en el noreste de Cáceres, en el polígono Cabezarrubia, fue el primer centro comercial de Extremadura, con una inversión que superó los 5.500 millones de pesetas, y que se perfiló como un lugar de encuentro, de compras y de reunión, impulsor de la modernización de la ciudad.

El Ruta de la Plata se inauguró el 18 de mayo de 1993 en medio de una gran expectación. 800 personas aguardaron su apertura y protagonizaron una carrera a su interior en el momento en el que a las diez de la mañana abrió sus puertas. Entre aquellos primeros clientes estaban Alberto Galapero, que entonces era un estudiante que aseguraba: «está chulísimo y es una cosa grande y guay», o Catalina González, un ama de casa que lo definió como «una auténtica maravilla», o Luisa Durán, también ama de casa que decía: «Esto es lo que necesitábamos hace tiempo en la ciudad».

En 1993 nació el Centro Comercial Ruta de la Plata, que marcó el crecimiento urbanístico de Cáceres

Cada vez que hablamos del Ruta de la Plata es imposible no acordarse de Manuel Veiga, el que fue presidente de la Diputación de Cáceres y luego de la Asamblea de Extremadura, y que escribió varios libros, uno de ellos ‘Fusilamiento en Navidad’, como homenaje a Antonio Canales, el primer alcalde socialista que tuvo Cáceres y figura clave de la Segunda República y otro que con el título ‘Eroski mon amour’ reflejaba precisamente el lugar de encuentro que siempre fue el Ruta de la Plata y que caló tanto en los cacereños que pocos siguen llamando Ruta de la Plata al Ruta de la Plata porque todos los llaman ‘El Eroski’.

Fue el 23 de noviembre de 2018 cuando el hipermercado Eroski del Ruta de la Plata colgó el cartel de cerrado. De esta forma, sus instalaciones dieron el carpetazo a 25 años de convivencia, 25 años que modernizaron a una ciudad sin grandes superficies y que cambiaron la filosofía del comercio. Allá por un ahora lejano 18 de mayo de 1993, Eroski se convertía en el primer hipermercado de la ciudad y con él y el centro comercial Ruta de la Plata se instalaba la modernidad en una ciudad anclada al comercio tradicional.

Eroski vivió años de bonanza. No había nadie que no hiciera su compra en él. Los pasillos llenos y las cajas con inmensas colas. Fue el que introdujo la tarjeta Travel en Cáceres y el primer hipermercado en devolver el dinero íntegro de la compra si se cobraba el precio no indicado (si en los paneles de las estanterías aparecía una cantidad y en caja cobraban otra el cliente tenía derecho a reclamar el dinero y quedarse con el producto).

Hasta que, sin saber por qué, un día esa imagen desapareció. Y comenzaron los rumores de cierre. Pero Eroski sigue en nuestra memoria y su Ruta de la Plata sigue atrayendo a grandes marcas, como Cortefiel, que prerara su nueva tienda en la que no faltará don Pedro del Hierro, otro clásico de Cáceres. 

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