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Crítica taurina

Emilio de Justo y Alejandro Talavante se reparten ocho orejas en Cáceres

Con los tendidos llenos, se vivió una buena tarde de toros con una doble puerta grande para los dos matadores extremeños. La presentación de la corrida dejó que desear

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Antonio Castañares

Antonio Castañares

Cáceres

La tarde del domingo se recordará. Se comentaba que hacía 55 años que no se llenaba el coso de la Era de los Martires, aunque uno, allá por los comienzos de los años noventa del pasado siglo, recuerda un festival con toros de Victorino Martín en el que que la plaza estuvo a reventar. Es igual y es un motivo de alegría y tambien de reflexión, porque se ha demostrado lo injustificado de haber tenido cerrado un coso tan hermoso. La corrida de tres hierros distintos fue casi en general de acusada nobleza, pero dejó mucho que desear en cuanto a la presentación de los toros, chicos y de muy escaso trapío.

Vídeo | Así fue la salida a hombros de De Justo y Talavante de la plaza de toros de Cáceres

Ángel García Collado

Bonito santacolomeño el cárdeno que abrió el festejo. Terciado pero armónico y muy en el tipo del encaste. Alejandro Talavante lo lanceó a la verónica y perdió las manos. Apretó en una vara. Brindis de Talavante a Emilio de Justo. Comenzó la faena con suavidad, pases por uno y otro piton, lo llevaba hacia delante. Siguió en redondo a media altura, no andaba sobrado el de La Quinta de fuerzas, pero tampoco de raza, soseaba. Al natural, el toro salía con la cara alta, desentendido de la muleta. Faena sin emoción, bien Talavante con series por ambos pitones, pero muy deslucido el animal, aquelló no funcionó.

Terciado y acapachado, feo por delante, el primero de Emilio de Justo, de El Pilar. Largo recibo capotero por verónicas de buen trazo, seguidas con chicuelinas y dos bellas medias verónicas. Echaba las manos por delante y se quedaba cortito. Justo de fuerzas. Un picotazo. Inició la faena con un pase por alto, una trinchera a media altura y el pase de la firma. Le daba tiempos y siguió, muy bellos el cambio de mano y el de pecho. Tanda en redondo de mucho eco en los tendidos, pulseaba la embestida y acompañaba girando la cintura. Otra con la diestra en redondo, templada y limpia. Muy noble el toro. Al natural de uno en uno, lo enganchaba y se lo traía despacito. Naturales a pies juntos, primero con la zurda y, tras tirar la espada, con la derecha. Faena muy en función del toro, sin atacarlo por abajo y llevándolo con excelsa suavidad. Gran estocada y dos orejas.

También de El Pilar el tercero, segundo de Talavante. Agradable por delante, lo recibió por verónicas bien tiradas, con la media de remate. Apretó en el caballo.Brindó al público e inició la faena de rodillas entre las rayas. Se le vino abajo el animal. Siguió en redondo y al tercer pase volvió a rodar por el albero. El animal tenía dañada la mano izquierda. Muy noble el astado, con fijeza y clase, lo mejor fue que Alejandro Talavante lo mantuvo en pie con la receta de llevarlo despacito y templado por ambas manos. Faena larga de muy poca emoción pero de buen concepto. Oreja.

De La Quinta el cuarto, segundo de Emilio de Justo. Cárdeno, chico pero muy en el tipo de su encaste. El torero en sazón, bello recibo a la verónica, lances de rodilla genuflexa de buena composición, rematadas con la media verónica. Galleó con chicuelinas al paso muy aplaudido, las que repitió en el quite. Y lo que son los toros de Santa Coloma. El chiquito animal, tras clavar el primer par Morenito de Arlés, le siguió fijo en él, no le cortaron, le ganó la carrera y lo volteó. Paso a la enfermería y presentaba una cornada limpia en la parte alta del muslo y un golpe en la cabeza. Primorosos los muletazos en redondo rodilla genuflexa con los que De Justo dio comienzo a su faena. Parecía que la siguiente tanda salía distraido el animal pero listo el torero, lo fue sujetando. Series de mucho remate y calado, muy ligados los muletazos. Faena muy bien planteada de este torero que tan bien conoce los encastes de Santa Coloma y Albaserrada. Precioso el final de parecido concepto al inicio, la rodilla doblada, aunque los postreros pases fueron por uno y otro pitón. Gran estocada y dos orejas. 

Muy poco ofensivo el quinto, de Garcigrande, tercero de Talavante, al que lanceó al final por gaoneras. Un picotazo. Desde el centro del ruedo citó Talavante. Pases por alto y dos cambiados por la espalda. Mucha clase del astado, en redondo, dulce embestida y dulce toreo, lo llevaba lento y muy metido en la muleta. Faena de largo metraje por ambos pitones, series largas de mucho remate y ligazón, entrega del animal, que repetía por abajo. Talavante lo había cuajado y en esas el público comenzó a pedir el indulto. Había sido un buen toro, que además tuvo muerte de bravo, pero no de indulto por su escaso trapío y por su discreta pelea en varas. Se le dio la vuelta al ruedo, premio justo. Estocada y dos orejas.

Chico pero reunido el sexto, de Garcigrande. Emilio de Justo lo recibió a la verónica y se quedaba corto el animal. Al relance al caballo, se quiso quitar el palo y apretó con un solo pitón. La tarde iba de percances porque al parear al sexto fue cogido Alex Benavides. Pasó a la enfermería con una cornada en la axila y un puntazo en la mejilla.

Pronto en redondo De Justo. Serie corta, de tres y el de pecho. Le perdía pasos, muletazos limpios, el animal embestía despacito. Al natural, qué bonito es el toreo cuando se hace sin toques, aunque sea de uno en uno porque al de Garcigrande le iba costando repetir. Magníficos los pases de pecho. Faena que tomó altura, larga. Oreja.

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