Radiografía urbana

San Francisco quiere volver a cruzar su puente en Cáceres

El barrio que décadas atrás vivió una época de progreso y gran esplendor, ha pasado a estar en un estado de deterioro y abandono que se evidencia al recorrer sus calles. Los vecinos expresan su desacuerdo con la situación, especialmente en cuanto al mantenimiento de las infraestructuras, y miran al futuro buscando prosperar

Dice el dicho que el tiempo pasado siempre fue mejor. Algo así podría servir para definir la realidad actual del barrio cacereño de San Francisco, cuyo histórico puente -el original data del siglo XVI- ha representado desde sus inicios el nexo de unión entre la barriada y la Ciudad Monumental de Cáceres. Después de años de reestructuración y constantes cambios en los que la pasarela, ahora reconvertida en simbólico monumento, ha sido el eje sobre el que se sustentaba el progreso de la barriada, hoy muchos añoran su glorioso y próspero pasado. 

En los últimos años, pese a que la situación no es alarmante, la barriada de San Francisco ha experimentado un leve declive o estancamiento que se ha visto reflejado en su infraestructura y en la calidad de vida de sus residentes, que continúan con su particular batalla por recuperar la identidad y el esplendor de antaño.

En este sentido, una de las personas más capacitadas para opinar por su conocimiento del barrio y su evolución en el tiempo es Juan Burgos, histórico presidente de la Asociación de Vecinos Puente de San Francisco, quien expone el actual estado de «abandono» que presenta el barrio cacereño «en todos los aspectos».

El mal estado de las carreteras y el abandono de la pista deportiva, entre los asuntos a mejorar en el barrio

«¿Será que habremos hecho algo para merecernos que no nos atiendan como es debido?», se pregunta el expresidente vecinal. Según comenta, los residentes llevan «desde que el puente se partió» reivindicando el estado de la Ronda de San Francisco. «La tienen abandonada de tal forma que hay parches por todas partes pero nunca se ha hablado de asfaltar la Ronda», afirma Burgos, que establece como principal problemática las malas condiciones del asfaltado en el barrio. «Hay zonas en las que se están abriendo agujeros y existe un agrietamiento y deterioro del asfalto tremendo». 

A su vez, lamenta el estado que presenta el antiguo arandel, que se encuentra derruido en uno de sus extremos. «Es una pena que se encuentre así. Eso pasó hace muchos años, más o menos cuando lo tiraron, porque un coche se estrelló y derribó esa parte. Pero el ayuntamiento no ha llegado a hacer nada nunca porque dicen que pertenece a Obras Públicas». 

Fuente Fría

El expresidente vecinal critica, por otro lado, la situación de Fuente Fría, símbolo de la barriada y uno de los principales manantiales de la ciudad, ubicado en la Ribera del Marco. «Fuente Fría está muy descuidada por el proyecto de la Ribera que llevan años diciendo que van a hacer», explica en referencia al plan de recuperación del río de Cáceres que anunció el gobierno municipal de Rafa Mateos, pero que todavía no ha comenzado.

Burgos añade que el estado de las pistas deportivas «es tercermundista desde hace años» y que ha notificado los problemas en muchas ocasiones al Ayuntamiento de Cáceres, «pero la situación sigue tal y como estaba».

Pese a las dificultades que describe, no todo son malas noticias en el barrio. La reciente información sobre la continuidad de la Asociación de Vecinos Puente de San Francisco ha sido bien recibida por los residentes por lo que supone mantener un colectivo que fue fundado hace más de 40 años. «La permanencia de la asociación es una alegría muy grande para todos los vecinos. Significa mucho para nosotros», asegura, a la vez que valora de forma positiva la llegada de la empresa de limpieza Valoriza a las calles de Cáceres. «No voy a hacer de menos a Conyser, que ha sido la empresa pionera, pero tras la entrada de Valoriza se aprecia que el barrio está bastante cuidado en ese sentido».

La voz del pueblo

Narciso Blanco ‘Siso’, lleva 46 años residiendo en San Francisco, al que describe como «un barrio tranquilo, céntrico y principalmente de personas mayores». Según comenta, la situación actual no es mala, aunque admite que no ha mejorado respecto a años anteriores. «En general estamos bien, aunque es cierto que existen deficiencias. Vamos un poquito a peor, cuando en teoría la situación debería ir a mejor».

A diferencia del expresidente vecinal, no termina de aprobar el cambio en el servicio de limpieza, ahora en manos de Valoriza. «Los cambios muchas veces no son buenos. Ves un papel en el suelo y a los tres días sigue en el mismo sitio». A su vez, menciona que el mantenimiento de los árboles y arbustos del barrio deja que desear. «Se ven árboles con las ramas largas», lo que dificulta el paso de las personas. «Me entran ganas de coger unas tenazas y cortarlas», añade entre risas.

Para ‘Siso’, muchos de los problemas del barrio se deben a la falta de responsabilidad individual. «Los ciudadanos tendrían que hablar menos y respetar más. Existe buena relación entre los vecinos, pero hay que reconocer que cada uno vamos a lo nuestro en lugar de remar en la misma dirección», asegura a la vez que señala que para él «ese es el principal problema». No obstante, considera que las autoridades tampoco han cumplido con lo prometido. «Se ven muchas cositas que no se están haciendo como se decía en la campaña electoral».

El vecino de San Francisco destaca la labor de Juan Burgos durante los años de su mandato, así como a posteriori: «Es una persona muy querida y respetada en el barrio, que ha estado muchos años defendiendo y reclamando, con la educación que le caracteriza, los problemas que nos afectan a todos los vecinos», finaliza.

Por su parte, Abraham Ferrero, auxiliar sanitario y vecino del barrio de San Francisco, coincide con el resto al señalar el mal estado de las infraestructuras urbanas, haciendo especial énfasis en los acerados, que se encuentran levantados, lo que perjudica especialmente a las personas con discapacidad o movilidad reducida. Como José Luis, el señor en silla de ruedas al que Abraham pasea por una de las calles de la barriada. «Hay espacios que son muy estrechos y otros donde los baldosines están levantados».

También indica que los vados peatonales, aquellas inclinaciones destinadas a facilitar el desplazamiento de las personas, «no están bien hechos y hay sitios donde ni siquiera los hay», lo que supone un problema para madres con carritos o personas con andador o silla de ruedas. «Sin ir más lejos, al comienzo de la calle Colón, que es súper transitada, hay que dar toda la vuelta para llegar a la rampa porque no hay», por lo que, a su juicio, la accesibilidad en el barrio «está realmente mal».

Ferrero termina exponiendo las malas condiciones que presentan las calzadas de la barriada. «Las calles las levantan mucho y no entendemos el porqué. Primero para pasar cables, luego pasar el agua, después para otra cosa. Entiendo que lo lógico sería hacerlo de una vez y no andar cada rato rompiendo», concluye.

El futuro del barrio

El recién nombrado presidente de la asociación de vecinos del barrio, Benjamín Manuel Lava, que ha evitado in extremis la desaparición del colectivo vecinal, reside en el barrio desde hace veinte años, cuando llegó desde Perú, su país de nacimiento. Desde entonces, se ha ganado el corazón de sus vecinos y no ha parado de involucrarse en la comunidad: como socio de la asociación, participando en las actividades que organizaban, liderando una asociación de peruanos en la ciudad e incluso estando varios años al frente del bar de la sede vecinal. «Es un barrio al que tengo mucho cariño y que debemos sacar adelante entre todos».

Como líder de la agrupación de vecinos, pretende potenciar las actividades lúdicas en el barrio, aplicando su experiencia al haber dirigido anteriormente una asociación, y recuperar la integración que siempre ha habido entre los vecinos. «La idea es darle vida al barrio y tenemos muchos proyectos para ello», asegura Benjamín, quien ya tiene en mente las fiestas vecinales que cada mes de septiembre celebra la barriada y que en los últimos años han estado un tanto apagadas. «Aunque es cierto que hemos tenido de por medio la pandemia, sí se ha notado un bajón en las fiestas de San Francisco, así que trabajaremos para que vuelvan a ser como antes ya que es una festividad que vivimos con mucho entusiasmo».

Además, manifiesta su preocupación por el estado de algunas instalaciones, como las pistas deportivas de San Francisco, donde años atrás se organizaban torneos de fútbol y otras actividades grupales. «Vamos a hacer una revisión de todas las cosas. Las pistas deportivas necesitan arreglarse, recortar las plantas que están creciendo y hacer algunas mejoras porque está todo un poquito abandonado», finiquita Benjamín, que a partir de ahora representará a sus vecinos «de la mejor manera posible».

De esta forma, los residentes que conforman el barrio, a través de su compromiso firme, una visión compartida, una serie de iniciativas adecuadas y la colaboración continua entre gobierno local, organizaciones comunitarias y los propios vecinos, anhelan retomar lo que un día lograron y, por consiguiente, esperan volver a cruzar el puente hacia la regeneración y la prosperidad de su querido San Francisco. 

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