Radiografía del enclave y un regreso a los orígenes

Más de 1.000 árboles de 109 especies conviven en el zoo botánico del paseo de Cánovas de Cáceres

Álamos, laureles, robles o cipreses son solo algunos de los tipos de plantas que los cacereños disfrutan a diario en el tesoro verde del corazón de la ciudad

Cientos de personas pasean a diario por Cánovas.

Cientos de personas pasean a diario por Cánovas. / Carlos Gil

Álamos, adelfas, bornes, cicas, cipreses, fresnos, jacarandas, loretos, madroñeras, olivos, olmos, pitas, plataneros e, incluso, yucas: El zoo botánico de Cánovas es un tesoro verde que se encuentra justo en el corazón de la ciudad. Desde la estatua de Gabriel y Galán hasta el quiosco Colón hay apenas 500 metros -aunque la superficie total del terreno del paseo es de 1,3 hectáreas-, pero en este enclave conviven más de 1.000 ejemplares de plantas de 109 especies distintas, según el libro ‘Cáceres Verde’, publicado hace ya 20 años: «No me extrañaría que el número de tipos de plantas haya aumentado desde entonces porque se han retirado algunos árboles y se han plantado otros distintos para ampliar la diversidad en la zona. Podría superar ya los 130», cuenta Chema Corrales, biólogo de la Universidad de Extremadura.

 Y no hay flora sin fauna. Este paseo es indispensable para los amantes del ‘birding’, aunque el propio Corrales explica que «el Parque del Príncipe es mejor porque es un espacio más abierto». «Pero aquí hay colorines, jilgueros y gorriones que están tan acostumbardos a la presencia humana, por lo que aparecen a menudo», explica. También hay una comunidad importante de murciélagos: «Tengo que relacionarlos con el problema de la morera, ya que tiene oquedades por las que entran y allí pueden vivir». «También tenemos los tres mosquiteros: las golondrinas, los aviones y los vencejos. En Múltiples hay grandes concentraciones de grajillas sobre las estructuras metálicas en las que se instalaron las antenas parabólicas. Sus actuaciones son curiosas porque, cuando dan las 9 de la noche, se van a la Ribera del Marco. Durante el resto del día, están repartidas por distintos espacios arbóreos de la ciudad», cuenta Corrales, que además de biólogo, es un gran amante de la ornitología.

«Tiene una clara ventaja, que es la céntrica posición que tiene y se ha convertido en un lugar de paso para todos los cacereños. Pero también tiene el inconveniente de que los árboles están rodeados por edificios más altos», explica. «Además, cumple dos funciones fundamentales. Por un lado es recreativo y por otro educativo, ya que puedes disfrutar de ciento y pico de especies que, en algunos continentes, están desaparecidas o son escasas como el gingko biloba», recalca.

Nidificación

«Algo que también es espectacular es que la cantidad de árboles que existen en Cánovas permiten la nidificación de cientos de pájaros, que es el mayor reclamo ecológico que hay, ya que si no estuvieran agusto se irían a otro sitio. Somos unos privilegiados», explica también también el presidente de la Asociación de Amigos del Parque del Príncipe, Matías Simón, que confiesa que tiene un sueño: «¿Sabes lo bonito que sería suprimir la circulación por el paseo? ¿Poder mirar de una punta a otra del parque y que no haya coches entorpeciendo la vista en el medio? No hay muchos espacios en España como este, es una auténtica maravilla», finaliza Simón.

Suscríbete para seguir leyendo