Festival de teatro clásico de Cáceres

Cómo reinar en Tartaria con luchas y enredos amatorios

Miguel Fresneda

 La prestigiosa Compañía Nao d,amores, dirigida por la galardonada Ana Zamora -Premio Nacional de teatro 2023-, triunfó espectacularmente el pasado domingo 16-VI con una comedia caballeresca de capa y espada del maduro, agudo y artificioso Calderón de la Barca, que tramó una comedia novelesca de capa y espada, en la que tres caballeros, vestidos como guerreros, lucharán entre sí y contra el hermano de la princesa, para derrocarle como heredero del reino tártaro y así poder casarse con la princesa de Lindabridis, cuyas cortesanas, como ella, lucían unas lujosas faldas floridas.

 También sorprendió mucho la presteza en montar el castillo con elementos tomados del suelo, mientras otros cuatro músicos, encaramados en unos bancos, tocaban instrumentos medievales y cantaban canciones festivas. Enseguida se aprestan a luchar con denuedo para vencer al hermano y descartarlo como heredero y así ganarse el favor de la princesa. Estas luchas las presenciaba ella expectante e incluso socorrió a un guerrero vencido también por el oleaje, maravillosamente coreografiada; no faltaron escenas de celos y requiebros amorosos, envueltos en el recargado y sonoro estilo calderoniano, plagado de paradojas y otras muchas figuras literarias, insertas en una gran variedad estrófica, que no eran fáciles de seguir y entenderse bien.

  Salió otro guerrero con un yelmo cornudo y unas desusadas y peligrosas armas, no como los demás con la capa y espada clásicas, que les habían facilitado las cortesanas del castillo, que tan pronto estaba provisto de unas puertas practicables como las abatían, moviendo unos bancos centrales , que simulaban un castillo volador. Y entre lucha y lucha se coreaba con cantos muy melódicos y bien acompañados musicalmente, a veces formando bellas coreografías.

  Al final queda un guerrero como vencedor y sale el Rey encaramado en un alto trono, quien le concede la mano de la princesa, ya declarada como Reina de Tartaria y felizmente casada con el apuesto guerrero y guapo galán. Se termina con un baile palaciego con alegres cantos en honor de la reciente reina tártara, mientras el numeroso público prorrumpió en muy prolongados y entusiastas aplausos por un muy meritorio y espectacular montaje.

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