Memoria histórica

Estados Unidos se acerca a las víctimas de la dictadura

Estudiantes americanos visitan el memorial del cementerio en una parada de la ruta sobre memoria histórica, este lunes.  | JORGE VALIENTE

Estudiantes americanos visitan el memorial del cementerio en una parada de la ruta sobre memoria histórica, este lunes. | JORGE VALIENTE

La memoria no es algo baladí. El recuerdo es una forma de tener presentes a los que se fueron y de darles dignidad cuando su marcha no fue fruto de la naturaleza. Recordar es una manera de hacer justicia cuando ya no queda más opción. Tener presentes sus nombres y apellidos, sus rostros, que no sean un número, una simple anécdota, es una manera de reparar un daño irreparable para las familias. La ausencia no tiene reparación posible, pero al menos, contar su relato sirva para transitar el duelo. De todo ello, se ha encargado la asociación que trabaja por la memoria histórica en Cáceres Amececa, que en su momento se constituyó para que se instalara un memorial a los represaliados por el Franquismo en la ciudad y una vez que se logró, ha continuado comprometida con otras causas como lograr que la cárcel vieja se convirtiera en un espacio que recordara a las víctimas de la dictadura. La suya es una lucha a largo plazo, a años vista. El futuro de la antigua prisión empezó a especularse hace veinte años y a día de hoy, 2024, el edificio ruinoso de la avenida Héroes de Baler permanece intacto, inalterable y sin muchas opciones de que eso cambie.

Así, entretanto, la asociación prosigue con su agenda de concienciación y en ella, extiende su mensaje a los ciudadanos que están menos familiarizados con la historia de España. En su momento fueron estudiantes franceses los que se acercaron a la memoria reciente de la dictadura y ahora, ha sido el turno de alumnos americanos. Estudiantes del Departamento de Lenguas Modernas y Literaturas de la California State University-Fullerton quisieron adentrarse en la historia reciente de la ciudad y participaron en la ruta que organizó Amececa para transitar diferentes escenarios de la represión franquista.

El punto de encuentro fue la plaza de toros, un anexo del campo de concentración de Los Arenales, lugar que albergó prisioneros desde el verano de 1938 hasta la primavera de 1939. La ruta partió a la hora pactada, afortunadamente, en una tarde en la que el termómetro fue consecuente con las temperaturas máximas. La comitiva, guiada por el historiador José Hinojosa, emprendió la marcha para llegar al campo de tiro de pistola, en la zona del paseo Alto, donde, según las estimaciones de los historiadores, se fusiló entre 450 y 500 personas durante la guerra civil y los primeros años de la dictadura franquista.

Tardaron apenas unos minutos los estudiantes en mostrar interés y plantear sus propios interrogantes, «¿por qué no se reconocieron a los muertos en su momentos?» o «¿por qué las familias no los reclamaron?», se preguntaban los jóvenes universitarios. Preguntas para las que apenas hay una respuesta salvo el miedo. La ruta incluyó uno de los escenarios más simbólicos para la memoria histórica en Cáceres, el memorial en el cementerio municipal, ubicado donde se ubican las fosas comunes donde permanecen entre 275 y 300 cuerpos. Al respecto, llama la atención el aspecto que luce el monumento, con la arboleda sin podar, una situación que ha denunciado Amececa si nrespuesta.

La cárcel antigua de Héroes de Baler, la cárcel aún más antigua que se encontraba donde se ubica la sede del TSJEx y el antiguo gobierno civil y militar cerraron un recorrido que pretende mantener viva la memoria.