El 27 de junio, Día Internacional de la Sordoceguera

El testimonio de Cándido Gómez en Cáceres: «Sin ver ni oír, todo es más difícil»

Representa la capacidad para reponerse a las adversidades. Con sordera profunda desde niño, aunque poseía un buen resto visual, fue perdiendo la vista con el paso de los años. La ONCE ha supuesto un antes y un después en su vida, que relata para este diario

Cándido Gómez junto a personal de la ONCE, ayer en Cáceres.

Cándido Gómez junto a personal de la ONCE, ayer en Cáceres. / Jorge Valiente

Ejemplos de vida que luchan por la lograr inclusión que merecen en la sociedad. Las personas con sordoceguera, auténticos modelos de resiliencia y de perseverancia, son una fuente de inspiración que nos recuerda que las limitaciones no definen el potencial humano, sino que lo desafían a alcanzar cotas aún mayores.

Una muestra de ello es la historia de Cándido Gómez, un cacereño que representa sobremanera la capacidad para reponerse a las adversidades. Con sordera profunda desde niño, aunque poseía un buen resto visual, fue perdiendo la vista con el paso de los años. Tras pasar la niñez y parte de la adolescencia en Cáceres con sus padres, decidió salir a estudiar y se trasladó a un colegio de monjas en Málaga. Allí, con su familia a miles de kilómetros, tuvo que adaptarse a su nueva vida en el centro escolar. Aprendió el lenguaje de signos que las monjas le enseñaban, aunque reconoce que por aquel entonces «aún podía ver y escribir».

Al ir perdiendo visión, Cándido, como persona inquieta que es, acudió a la ONCE, donde siguió aprendiendo braille y conoció la tecnología, que ha supuesto un antes y un después en su vida. Ahora, con el teléfono móvil, «podemos interactuar y todo lo que pienso puedo trasladarlo. Siento que gano en aprendizaje y autonomía y cada vez voy a mejor». Además, cuando no entiende algo, cuenta con la ayuda de Beatriz Búrdalo, su mediadora y miembro de Foaps, la Fundación Once para la Atención a Personas con Sordoceguera, que se lo explica en lengua de signos. «Gracias a ella, aprendo rutas, el manejo del bastón y a localizar zonas como pasos de peatones». 

Un papel singular, el de los mediadores, que resulta crucial para facilitar la vida de estas personas. Son sus ojos, sus oídos e, incluso a veces, también la voz. Su trabajo no solo enriquece a estas personas, sino que también promueve una cultura de inclusión y respeto mutuo muy beneficiosa para la sociedad.

Los participantes en la presentación del cupón especial, ayer, en la agencia de la ONCE en Cáceres. | JORGE VALIENTE

Los participantes en la presentación del cupón especial, ayer, en la agencia de la ONCE en Cáceres. | JORGE VALIENTE / GONZALO LILLO FERREIRA

El colectivo reclama inclusión

La sordoceguera es una discapacidad única que surge como consecuencia de la combinación en una misma persona de una discapacidad visual y auditiva. Se trata de un grupo muy heterogéneo, ya que algunas personas sordociegas no oyen ni ven, mientras que otras pueden tener algún resto de visión o audición en diferente grado. A su vez, la sordoceguera puede ser congénita o adquirida.

En España afecta a 9.000 personas (15 de cada 100.000 habitantes) y de ellas más de 3.200 están afiliadas a la ONCE.

El ejemplo de Cándido pone de manifiesto las dificultades a las que diariamente se enfrentan estas personas, muchas de las cuales provienen del desconocimiento que aún existe en la sociedad hacia este colectivo y de su invisibilidad.

Por ello, las personas sordociegas que viven en Extremadura demandan mayores avances en sus derechos para conseguir una inclusión plena, y recuerdan sus necesidades especiales para poder ser ciudadanos de primera.

Precisamente ayer, en un acto celebrado en la agencia de la ONCE en Cáceres, se presentó el cupón especial de la organización-se distribuirán cinco millones por toda España- dedicado al Día Internacional de las Personas con Sordoceguera, que se celebra el 27 de junio.

La presentación contó con la participación del delegado y el presidente del Consejo Territorial en la región, Fernando Iglesias y Venancio Ortiz, respectivamente y la concejala de Asuntos Sociales, Encarna Solís. Estuvieron acompañados por la directora de la ONCE en Cáceres, María Isabel Góngora, representantes de diversas asociaciones y por el paratriatleta olímpico Kini Carrasco, quien recibió un cupón conmemorativo tras ser designado embajador de la sordoceguera en Extremadura.

El delegado Fernando Iglesias recordó que «más de 3.200 personas afiliadas a la ONCE son personas con sordoceguera», por lo que la atención hacia ellas es prioritaria. En Extremadura, la ONCE atiende a 85 personas con sordoceguera que como Cándido, luchan por hacerse ver y oír.

Suscríbete para seguir leyendo