Medioambiente

Talaván combate a la nueva planta invasora que amenaza sus aguas: "El arroyo parece un prado"

Una ruta vecinal conciencia a los vecinos de la problemática que supone la presencia descontrolada de duraznillo de agua en el embalse del que se abastecen

Jornada de concienciación sobre el duraznillo de agua en Talaván

Jorge Valiente

Las apariencias engañan. Pueden dar fe de ello los vecinos de Talaván. En las aguas de las que beben ha proliferado una planta de aspecto singular con una flores amarillas que dejan una panorámica agradable y primaveral. El problema es que detrás de este semblante fotogénico se esconde una realidad más sombría. Su presencia, aunque placentera para la vista, ofrece un destino final para toda vida que se encuentra en el agua.

Esta planta tiene múltiples nombres, es comúnmente conocida como duraznillo de agua aunque también se le apoda por cuestiones obvias como flor del pantano y la circunstancia que la convierte en peligrosa es que se trata de una planta invasora que en los últimos años se ha extendido sin control en la superficie del embalse del pueblo y se convierte ya en una amenaza futura para la principal fuente de abastecimiento de agua de los pueblos conocidos como los cuatro lugares. A Talaván se suma Hinojal, Santiago del Campo y Monroy. 

Para concienciar sobre el asunto, la asociación para el desarrollo del Tajo y Talaván Historia Viva organizaron una jornada para informar a los vecinos de los pueblos con una visita al embalse. Este rotativo acompañó a los vecinos en la ruta que guió el experto en naturaleza Álvaro Tejerina, que representaba al colectivo Arba. Participaron al menos medio centenar de residentes en diferentes pueblos de los cuatro lugares y estuvo presente el propio alcalde de Talaván, Enrique Periáñez. 

Álvaro Tejerina sostiene una planta por la raíz.

Álvaro Tejerina sostiene una planta por la raíz. / JORGE VALIENTE

La visita contó con la presencia, además, de águilas imperiales y de los buitres leonados que acompañaron al camino al arroyo. Una vez allí, el especialista acercó a los residentes la realidad de la planta invasora al tiempo que aseguró que la rapidez de actuación es crucial para atajar el problema. «Cuánto antes lleguemos, mejor», puso de manifiesto.

Precisó que esta planta proviene de Uruguay, que su llegada a las aguas de Talaván puede ser fortuita con los propios ciclos migratorios de las aves que llegan a Extremadura o por los piensos que se les dan a los animales, y que su crecimiento es fugaz, en cinco años ha pasado a ocupar prácticamente una cuarta parte de la extensión del embalse. 

Tras las explicaciones de Tejerina, las reacciones mutaron de unos iniciales «qué bonita es» a la inquietud porque a corto plazo puede comprometer el abastecimiento de agua. Cierto es que la planta necesita arraigar en la tierra y alcanza ya una altitud de hasta tres metros pero no llega a las zonas con mayor profundidad. No obstante, otro de los problemas derivados de esta situación es que compromete también a la diversidad del área, tanto dentro del agua como fuera, que está catalogado como zona Zepa. 

De esta forma, las jornadas de ayer estuvieron destinadas a hacer un llamamiento a la administración para que actúe de forma inmediata al tiempo que aguardan la puesta en marcha del proyecto estratégico de Europa Life Humedales, que destinará fondos a recuperar los ecosistemas.