Restos de obras: la asignatura pendiente

La Politécnica busca el modo de reciclar 500 millones de kilos de escombros... ¡cada año!

Es la cantidad que genera Extremadura de unos residuos difíciles de reaprovechar y caros de transportar. ¿Qué hacer con ellos? En el campus cacereño, los investigadores ya estudian sus posibilidades para el almacenamiento energético y para el empleo en mejoras de suelo, gracias a un convenio a cuatro años

Demolición de un inmueble. Los residuos forman una amalgama ahora difícil de gestionar.

Demolición de un inmueble. Los residuos forman una amalgama ahora difícil de gestionar. / CEDIDA

El sector de la construcción consume el 50% de los recursos que se extraen del medio natural y genera el 50% de los residuos del mundo. La mayoría acaba en escombreras provocando serios impactos, y, desde hace años, por ejemplo en Extremadura, se llevan a centros de gestión de residuos. Pero todavía no hay vías de reciclaje claras para estos escombros, que forman una amalgama compleja. Un 50% lo constituyen restos de asfalto, bloques, arenas, gravas, ladrillo, tierra y barro. Otro 20%-30% suelen ser maderas y afines. Y un 20%-30% tiene metales, vidrios, tuberías, aluminio, deshechos eléctricos... En la actualidad, lo que se recupera de todo ello supone un porcentaje sumamente bajo.

¿Se imagina emplear esos residuos para almacenar la energía limpia excedente de fuentes renovables? ¿Y si pudieran utilizarse en la mejora de ciertos suelos? No solo se daría un nuevo uso a estas cantidades ingentes de desechos contaminantes, es que además tendrían una función útil y en cierto modo sostenible. En ello están los investigadores de la Escuela Politécnica de la Uex, que buscan soluciones desde el campus de Cáceres para estos 500 millones de kilos de escombros que genera Extremadura cada año, o al menos para una buena parte.

Lo hacen gracias a un convenio impulsado desde la Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda de la Junta, suscrito por la Universidad de Extremadura (UEx), el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Extremadura y cuatro plantas de tratamiento de residuos en Cáceres, Plasencia, Badajoz y Don Benito-Villanueva (Reciclados Cáceres Sur, Reciclados Extremeños, Araplasa de Residuos y Antolín Gómez Vellerino). Denominado Proyecto Garnocex (Gestión de Áridos Reciclados en Aplicaciones Novedosas), tiene 4 años de vigencia (60.000 euros).

Ya se toman muestras en plantas de residuos con el fin de medir su conductividad y capacidad térmica

«En España producimos 500 kilos de residuos de la construcción por habitante y año; en Extremadura, unos 500 millones en total. Tenemos que hacer lo posible por reutilizarlos porque, de lo contrario, acabaremos generando basureros tremendos», explica Jesús Torrecilla, director de la Escuela Politécnica de la UEx, con sede en el campus de Cáceres.

Pero hay varios problemas. Por ejemplo, todavía no existe ninguna normativa que establezca cómo reciclar o reintroducir esos residuos en la construcción. «Además, Extremadura presenta una situación muy particular porque la población está bastante dispersa en pequeños municipios. De modo que, aunque producimos muchos residuos globalmente, son cantidades limitadas y diseminadas que hay que trasladar a las plantas de reciclaje. Ese transporte se encarece mucho comparativamente con otras regiones», precisa Jesús Torrecilla.

Un doble reto

Por tanto, desde que el escombro se genera hasta que llega a la planta se produce ya un coste de unos 15-20 euros por tonelada. «¿Qué uso le damos entonces a un residuo que ponerlo en el mercado resulta más caro que un árido extraído de cantera, que además presenta mayor calidad?», inquiere el director. Ese es el importante doble reto de los investigadores de la Politécnica: por un lado, desde el punto de vista técnico, gestionar los deshechos de forma que se puedan conseguir productos de muy alto valor añadido, cuyo coste sea por tanto asumible; por otro, desde el punto de vista medioambiental, reintegrar esos residuos y meterlos otra vez en la cadena productiva (el convenio busca una economía circular, en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU). Y todo ello con una premisa prioritaria: elaborar una normativa que permita las nuevas aplicaciones de dichos escombros.

Entre las soluciones que ya estudia la Politécnica (una de las facultades más activa de la UEx, con diversas cátedras de colaboración con empresas y con la sociedad civil), está el aprovechamiento de los restos de obras para almacenamiento térmico ¿Cómo? En Pornainen, al sur de Finlandia, han comenzado a desarrollar la mayor batería de arena del mundo, que entrará en funcionamiento dentro de un año. Se trata de una torre llena de arena de baja calidad, que se calentará con energía eléctrica obtenida de fuentes renovables (solar y eólica) cuando exista excedente, a fin de no desaprovecharla.

Dentro de la torre, unos conductos por los que circulará fluido a muy alta temperatura permitirán que la arena se caliente y retenga el calor a unos 500ºC durante varios días o incluso meses. Capaz de almacenar 100 MWh de energía térmica, esa gran batería hará posible que los habitantes de Pornainen eliminen el petróleo de su red de calefacción urbana, lo que contribuirá a reducir las emisiones de CO2 en casi un 70%.

«Pues bien, aquí queremos hacer algo parecido, pero utilizando residuos de la construcción. Para ello debemos comenzar por medir la conductividad térmica y la capacidad de almacenamiento térmico de los distintos residuos. Podríamos reducir los vertederos reutilizando esos restos como baterías de almacenamiento de energía limpia», detalla Jesús Torrecilla. Ya ha comenzado la toma de muestras en las cuatro plantas de gestión de escombros incluidas en el convenio, que permiten cubrir toda la geografía extremeña.

Además, se está planteando un proyecto en esta línea con el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), un espacio de vanguardia que estudia desde Cáceres el difícil reto del almacenamiento de las energías renovables para darles un uso masivo.

Otras líneas de investigación en la Politécnica pretenden crear con esos desechos productos mejorados, novedosos, que no existan en el mercado. Por ejemplo, utilizarlos para ganar calidad en suelos de condiciones pésimas, evitando otras soluciones más costosas. Todos los frentes se encuentran abiertos. Los investigadores ya están manos a la obra.