Industria

La gran planta de residuos peligrosos actualiza su autorización ambiental

El centro de 5.000 metros cuadrados que gestiona Interlun en el polígono de las Capellanías trata restos biosanitarios de todo el país. La Junta aprueba el permiso que solicitó la empresa en 2021

Un trabajador de Interlun, en la planta de gestión de residuos peligrosos de Cáceres.  | EL PERIÓDICO

Un trabajador de Interlun, en la planta de gestión de residuos peligrosos de Cáceres. | EL PERIÓDICO

La planta de Cáceres que trata gran parte de los residuos biosanitarios del país desde hace décadas actualiza su autorización ambiental. El centro de referencia nacional que gestiona desde el polígono de las Capellanías la empresa Interlun S. L., ya que da servicio a varias comunidades como Madrid, Andalucía y Valencia, solicitó una revisión y modificación de uno de los permisos ambientales en 2021 y la Junta de Extremadura, tal y como publicaba el Diario Oficial de Extremadura (DOE) este lunes, ha dado luz verde a la licencia con fecha de 13 de junio de 2024.

En la comparativa, en la autorización ambiental integrada (AAI) de 2013 que se le concedió para la inauguración del nuevo centro en Cáceres, la planta contaba con una superficie de 4.900 metros cuadrados y en esta actualizada, una década más tarde, cuenta con una superficie de más de 5.500 metros cuadrados.

Esta planta lleva en funcionamiento en el polígono industrial desde hace veinte años, abrió su primera planta para gestionar el material biosanitario en 2003. Este avance permitió que los restos se reciclaran en Extremadura y no fuera de la región, se producía hasta entonces. Años más tarde, en 2015, inauguró unas nuevas instalaciones con más capacidad, una maquinaria más avanzada y más áreas de actuación. Desde entonces, se encarga de gestionar residuos urbanos en casi un centenar de municipios extremeños -trabajan en el sellado de vertederos ilegales-, residuos peligrosos como «restos hospitalarios con riesgo biológico, reactivos de laboratorio, residuos químicos, envases contaminados, pinturas, disolventes o adhesivos» y no peligrosos como «cartones, madera, chatarra, colchones, vegetales y desechos alimenticios no infectados».

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