Abrecaminos

El sendero de las siete letras: Fuente Fría de Cáceres

Fuente Fría.

Fuente Fría. / Rafa Rubio, el veedor

Bajamos por la carretera y nos dirigimos, deshaciendo el camino durante un tiempo, hacia Fuente Fría. En Cáceres hay una serie de fuentes históricas relacionadas con el Calerizo que he mencionado. Fuente Concejo, la Fuente del Hinche, la Fuente de Aguas Vivas… alguna más habrá. De Fuente Fría, aún es costumbre recoger agua, por sus propiedades minerales. En el mirador que se encuentra justo encima, se encuentra nuestro tercer jalón. Siete tipos de color rojo pasión. Eso me recuerda la Pasión en versión de la Semana Santa cacereña.

El sitio para disfrutar de este lugar de interés turístico internacional es la ‘parte antigua’ que le da un embrujo becqueriano a las procesiones de crucificados y Vírgenes por las milenarias calles empedradas, mientras resuenan los bastones de los hermanos de carga, al compás de los andares de la imaginería sacra. No sé si llama a la devoción, pero sí al recogimiento. Sentado sobre la “A” con tilde, observamos el Cáceres más moderno y alguna huerta que nos recuerda su pasado agrícola y ganadero. Salimos del entorno de Fuente Fría, en la zona del Puente de San Francisco.

Hoy convertido en rotonda, otrora un puente que se transitaba con vehículos a través de sus ojos y la parte superior. Y allí uno no se puede perder un caserón o palacete, con aire indiano, conocido como Casa Pedrilla que alberga el Museo de Historia y Cultura con obras, también, de la Fundación Guayasamín de arte precolombino y colonial. Merece la pena girarse y visitar este singular sitio.