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El declive de El Descubrimiento en Cáceres: heces, agresiones y amenazas

Los dueños de los negocios de la galería comercial temen que pueda ocurrir una desgracia

Centro comercial El Descubrimiento en Cáceres

Centro comercial El Descubrimiento en Cáceres / Carlos Gil

Ángel García Collado

Ángel García Collado

El centro comercial El Descubrimiento. Aquel lugar que nació como una alternativa a las compras en la zona de la parte antigua de la ciudad. Situado en pleno centro, al lado de la Cruz de los Caídos, entre las avenidas de Alemania y Portugal. Un recinto que perdió fuelle con la apertura del Ruta de la Plata y en el que, los comerciantes que allí permanecen, están teniendo que lidiar con una serie de problemas derivados de la gran cantidad de personas ‘sintecho’ que han comenzado a residir allí. 

«A nosotros no nos importa que duerman por aquí, por lo menos pueden refugiarse cuando hace mucho frío o calor, pero lo que les hemos pedido es que no lo dejen todo sucio», explican empresarios que tienen allí sus negocios y que no se identifican por miedo a que puedan tomar represalias contra ellos. «Hay zonas que ya las han considerado como baño y es muy desagradable. Por el día no suelen estar, pero por las noches aprovechan este recinto, que es privado, para hacer lo que les da la gana», denuncian. 

Los vendedores aseguran que intentaron tomar medidas y se reunieron con ellos para llegar a acuerdos que les sean beneficiosos a ambas partes, pero ha sido imposible. «Hemos tomado la decisión de poner un vallado en la puerta y que se cierre todas las noches. No podemos hacer otra cosa», reconocen los comerciantes.

La tensión ha ido escalando en los últimos meses y se han llegado a producir enfrentamientos entre los trabajadores y los ‘sintecho’. «Un día estaba tan tranquilo aquí y vino un grupo de tres mujeres. Les pedí que se fueran de aquí, pero iniciamos una discusión y terminaron agrediéndome», explica un propietario de un local. 

Además, las riñas y amenazas son constantes y temen que «algún día pueda ocurrir alguna desgracia». «Cuando vemos que están aquí nuevamente llamamos a la policía porque está afectando a nuestras ventas. Les echan, pero regresan al poco tiempo. Así es imposible y necesitamos soluciones», finalizan.

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