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Catovi que te vi

Los chinos se hacen con los bares de Cáceres y explotan unos negocios que hacen rentables

Desembarcaron con el Todo a Cien, luego se emplearon a fondo con el euro y ahora la decoración y la hostelería ocupan sus carteras, generalmente al alza

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Los chinos son más listos que el hambre. Recuerden, por ejemplo, que cuando llegó el covid fueron los primeros en emigrar, en cerrar sus negocios, en colocar mamparas en los mostradores para evitar contagios, en vender mascarillas. Llegaron a Cáceres y fundaron el Todo a Cien (las tiendas de los veinte duros, vaya) para luego sustituirlos por el Todo a 1 Euro, porque pasaron de las pesetas a la moneda en curso en un santiamén. Viendo que aquello de las baratijas comenzaba a flaquear, se especializaron en la decoración del hogar. Nieves, la del chino de la calle de los cines, es el mejor ejemplo que tenemos de adaptación a la sociedad en la que vive, que ella es una cacereña más, que hasta el nombre se lo ha españolizado. 

En eso de la decoración Z.Home, en el parque comercial Mejostilla, es otro de los referentes de la ciudad. Es como un Ikea, con precios asequibles, que sigue arrasando entre la clientela que quiere darle un repaso bueno, bonito y barato a su hogar.

Pero los chinos han visto que aquí en Cáceres, como en España, lo que funcionan son los bares. Por mucha crisis que haya, aunque la inflación se dispare, del bolsillo sacaremos alguna moneda para un buen pincho. Miren, si no, como sigue triunfando La Bodeguilla, en la Ronda del Carmen, mítico donde los haya. O La Paloma, en Reyes Huertas.

El Don Pancho de la plaza de Colón fue del vasco Imanol Falké y ahora lo lleva el chino Joselito

El Don Pancho

Igual pasa con el Don Pancho de la plaza de Colón, que durante más de 20 años llevó Imanol Falké que era de Bilbao y que se jubiló tras haber convertito a este bar en el listado de los ‘clásicos’ de la capital cacereña. Joselito es el nombre del chino (nombre también españolizado) que lleva el Don Pancho desde entonces. Mantuvo, de forma simbólica, las célebres bolas de sabores de Imanol, pero lo cierto es que amplió su carta y que su terraza se pone hasta la bandera prácticamente a diario. 

La Bodeguilla, otro de los míticos, en Ronda del Carmen, también la gestionan los chinos

Y todo eso pese a los grafitis que invaden Colón y sus alrededores y que el ayuntamiento debería hacérselo mirar. Las pintadas afean el espacio público, aunque algunas sean reivindicativas, como la que luce en la esquina con Virgen de la Montaña y que clama ‘La vivienda es un derecho’.

Y claro que es un derecho, pero hay otros foros más civilizados para reclamarlo, precisamente en esta semana en la que la Asociación de Apartamentos Turísticos de Extremadura, presidida por Javier Gutiérrez, ha denunciado vandalismo a estas instalaciones, ahora en el foco mediático de quienes reclaman la bajada de precios del alquiler y el freno a la especulación. 

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